El lunes por la mañana, mientras María se preparaba para otro día agotador en la oficina, su teléfono sonó. Era un número desconocido, pero decidió responder de todos modos.
“Hola, ¿María Sánchez?” preguntó una voz cálida al otro lado de la línea.
“Sí, soy yo,” respondió María con curiosidad.
“Hola María, mi nombre es Elena Cruz. Soy la directora de recursos humanos de Visual Dreams, una empresa de fotografía y medios visuales. Revisamos tu portafolio y nos gustaría invitarte a una entrevista para una posición en nuestro equipo creativo. ¿Estarías disponible mañana por la mañana?”
María sintió una oleada de emoción y nerviosismo. Visual Dreams era una de las empresas de fotografía más importantes y reconocidas en el mundo de los medios visuales. Esta podría ser la oportunidad que había estado esperando.
“Sí, estaré disponible,” respondió María, tratando de mantener la calma. “¿A qué hora y dónde sería la entrevista?”
“Perfecto,” dijo Elena. “La entrevista será a las 10 a.m. en nuestras oficinas centrales en el edificio Plaza Victoria, piso 15. Te enviaré los detalles por correo electrónico. Nos vemos mañana, María.”
“Gracias, Elena. Nos vemos mañana,” respondió María antes de colgar.
El resto del día, María apenas podía concentrarse en su trabajo. Su mente estaba llena de pensamientos sobre la entrevista y la posibilidad de trabajar en un lugar que realmente la apasionara. Esa noche, preparó su portafolio y eligió cuidadosamente su atuendo para causar la mejor impresión posible.
Al día siguiente, María se levantó temprano, revisó su portafolio una vez más y se dirigió hacia el edificio Plaza Victoria. Estaba tan enfocada en la entrevista que olvidó revisar el clima. Cuando salió de su apartamento, se dio cuenta de que estaba lloviendo intensamente. No había llevado un paraguas y no tenía tiempo para regresar por uno.
Corrió hacia la parada de autobús, tratando de cubrirse con su abrigo, pero llegó empapada. Cuando finalmente llegó al edificio, sus zapatos estaban completamente mojados y resbaladizos. Con cada paso que daba, sentía el agua chorrear en sus calcetines.
Al entrar al elegante vestíbulo del edificio, intentó limpiarse un poco, pero el daño ya estaba hecho. Caminó hacia el ascensor, esperando que no hubiera muchas personas. Al llegar al piso 15, salió apresuradamente y, en su prisa, resbaló con el suelo mojado del vestíbulo.
Cayó al suelo con un ruido sordo, y su portafolio se abrió, esparciendo sus trabajos por todas partes. Un par de empleados que pasaban por allí se detuvieron a ayudarla a levantarse y recoger sus papeles.
“¿Estás bien?” preguntó uno de ellos, mirándola con preocupación.
“Sí, gracias,” respondió María, sonrojada por la vergüenza. “Solo un pequeño accidente.”
Finalmente, se presentó en la recepción y le indicaron que esperara. Poco después, Elena Cruz salió a recibirla.
“María, encantada de conocerte,” dijo Elena con una sonrisa amable. “Por favor, sígueme. La entrevista será en la sala de conferencias.”
María trató de mantener la compostura mientras seguía a Elena. La sala de conferencias era espaciosa y bien iluminada, con grandes ventanas que ofrecían una vista impresionante de la ciudad. Se sentó frente a un panel de entrevistadores que incluía a Elena y dos miembros del equipo creativo.
La entrevista comenzó, y a pesar de su nerviosismo inicial, María logró enfocarse y responder con confianza. Habló de su experiencia, sus proyectos más destacados y su pasión por la fotografía. Los entrevistadores parecían impresionados por su portafolio y sus ideas.
En medio de la entrevista, uno de los miembros del equipo creativo, Carlos, le hizo una pregunta sobre cómo manejaría una situación de crisis en un proyecto importante. María, aún un poco ansiosa por el incidente de la mañana, respondió con sinceridad.
“Creo que la clave es mantener la calma y ser adaptable,” dijo María. “Hoy mismo, por ejemplo, tuve que enfrentar varios contratiempos antes de llegar aquí. Aunque fue caótico, me enseñó la importancia de estar preparada para cualquier eventualidad y mantener una actitud positiva.”
Carlos asintió, sonriendo. “Esa es una buena lección. Gracias por compartirlo, María.”
La entrevista terminó y, a pesar del caos inicial, María se sintió bien con su desempeño. Elena la acompañó hasta la salida.
“Gracias por venir, María,” dijo Elena. “Nos pondremos en contacto contigo pronto.”
“Gracias a ustedes,” respondió María, sonriendo con gratitud.
Mientras salía del edificio, aún empapada y con los zapatos mojados, sintió una mezcla de alivio y cansancio. Al cruzar la calle hacia la parada de autobús, escuchó una voz familiar.
“¡María!” gritó Lucas, acercándose a ella con una expresión de sorpresa.
María se giró y lo vio. No pudo evitar sonreír a pesar de su estado. “Hola, Lucas. ¿Qué haces aquí?”
“Trabajo cerca de aquí,” respondió Lucas, mirándola de arriba abajo. “Parece que no fue un buen día para una entrevista.”
“Sí, ha sido un día bastante caótico,” admitió María, suspirando. “Llegué empapada, resbalé en el vestíbulo y estuve a punto de arruinar mi portafolio. No estoy segura de si conseguiré el trabajo.”
Lucas la miró con compasión y una sonrisa. “Lo siento mucho. ¿Puedo hacer algo para ayudarte? ¿Te gustaría que te llevara a algún lugar? O tal vez podríamos ir a tu casa para que te pongas ropa seca y cambies esos zapatos.”
María dudó por un momento, recordando cómo Lucas había desaparecido después de su cita sin ninguna explicación. Quiso preguntarle por qué había desaparecido tan repentinamente, pero algo la detuvo. Decidió hacer como si no pasara nada y aceptar su oferta.
“Sí, creo que eso sería una buena idea. Gracias, Lucas.”
Se dirigieron hacia el coche de Lucas, que estaba estacionado cerca. Mientras conducían, Lucas trató de levantarle el ánimo con algunas anécdotas divertidas de su trabajo y comentarios ingeniosos sobre el clima impredecible de Melbourne.
“Sabes, este es un gran lugar para vivir, pero el clima realmente puede jugar en tu contra,” dijo Lucas, riendo.
María se rió también, sintiéndose un poco más relajada. “Sí, lo he aprendido de la peor manera posible hoy.”
Llegaron al apartamento de María y subieron. Lucas esperó en la sala mientras ella se cambiaba de ropa y se ponía unos zapatos secos. Cuando volvió, se sintió mucho mejor, aunque aún estaba nerviosa por la entrevista.
“Gracias por esto, Lucas,” dijo María, sentándose en el sofá junto a él. “Realmente aprecio tu ayuda.”
“No hay de qué,” respondió Lucas, sonriendo. “Todos tenemos días malos. Lo importante es cómo los enfrentamos.”
María asintió, sintiéndose agradecida por su presencia. “Creo que eso es cierto. Pero aún no puedo evitar preocuparme por el trabajo.”
“Entiendo,” dijo Lucas, mirándola con seriedad. “Pero estoy seguro de que lo hiciste bien.”
María sonrió, sintiendo un poco de esperanza. “Gracias, Lucas. Eso significa mucho para mí.”
Mientras conversaban, María comenzó a sentirse más tranquila y a ver las cosas con una perspectiva más positiva. Aunque el día había sido un desastre, sabía que había dado lo mejor de sí en la entrevista y que, pase lo que pase, seguiría buscando su camino.
El reloj marcaba el final de la tarde, y Lucas finalmente se levantó para irse. “Bueno, debería dejarte descansar,” dijo. “Pero si necesitas algo, no dudes en llamarme.”
“Lo haré,” respondió María, sonriendo. “Gracias de nuevo, Lucas.”
Se despidieron con un abrazo, y Lucas se fue. María se quedó en su apartamento, reflexionando sobre el día, aún había muchos desafíos por delante, tanto en su vida profesional como personal. Pero también sabía que tenía la fuerza para enfrentarlos, un día a la vez. Mientras tanto, decidió relajarse y esperar pacientemente la respuesta de Visual Dreams, con la esperanza de que su esfuerzo y dedicación finalmente dieran frutos.
Mientras reflexionaba sobre todo lo ocurrido, María no podía evitar sentirse curiosa por la reaparición tan casual de Lucas y cómo había actuado como si nada hubiera pasado, ponía en dudas sus intenciones. Aunque decidió no mencionar su ausencia, la duda permanecía, y se preguntó si debería confrontarlo en algún momento o solo continuar una bonita amistad.
La espera por la respuesta de Visual Dreams y la incertidumbre sobre Lucas se entrelazaban en su mente, pero por ahora, María sabía que debía concentrarse en su meta y mantener la esperanza de que todo saldría bien.