Tomarnos un tiempo

2008 Words
ASHER Lo que pasa con la escuela de MBA es que apesta. Los días son largos y los problema económicos son reales. Eso ni siquiera teniendo en cuenta mi pasantía, que paga lo justo para eludir las leyes laborales. Pero incluso con todo lo que sucede en mi día a día, todavía puedo encontrar las ausencias acumuladas de Mila. Se acumulan en los largos tiempos de respuesta, segundo apilados sobre minutos apilados sobre días enteros. Me atacan con cada llamada sin respuesta. Las llamadas cortas y anormalmente forzadas con Mila, como la noche del pollo teriyaki criptográfico, empezaron a ocurrir cada vez con más frecuencia. Incluso le envié flores a su casa una vez, recibí la confirmación de la entrega y no las mencionó durante días enteros. Algunas veces me envía mensajes desde una aplicación de r************* por primera vez en un día. ¿Quién demonios hace cosas así después de tres años juntos y un compromiso? Mi Mila no. Cuanto más tiempo pasa, peor me siento. Siempre esquivaba el comentario sobre la distancia. No importaba cuantas veces mencionara la distancia que crece como un abismo entre nosotros, ella desviaba el mensaje, lo desviaba o colgaba. Siento como si estuviera comprometido con una sombra, cuyos jirones desaparecen cada vez que la veo. Y en lo que a mí respecta, no va a continuar así. El semestre casi ha terminado, lo que significa que Mila deberá volver a casa pronto para las vacaciones. Pero no he oído ni pío de ella. Una semana antes de Navidad, decido que ya es suficiente. Haré que se abra. Que deje de estresarse por las clases, si es que es eso lo que realmente pasa o que se relaje o lo que sea que necesite hacer. Asher: Llámame lo antes posible. Muy importante. Envió el mensaje a través de la última aplicación de r************* al azar que había usado para enviarme mensajes y espero. Espero todo el maldito día, de hecho. Pero todo el día rebotando entre la biblioteca de negocios y economía y mis exámenes dispersos por el campus. Este es el penúltimo periodo de exámenes que tendré en mi vida, ¿no es increíble?, pero apenas puedo disfrutar de lo cerca que estoy por conseguir mi MBA porque solo puedo pensar en Mila. Finalmente recibo una llamada de un número desconocido de Los Ángeles alrededor de las ocho de la noche. Tiene que ser ella. porque esto es normal ahora. –¿Mila? – pregunto al contestar. –Asher. Hola. ¿Qué pasa? – Miro alrededor de las paredes de mi cubículo de estudio de la biblioteca. No puedo tener esta conversación aquí. Me harán callar y me echarán del maldito edificio. Corro hacia la escalera, manteniendo la voz baja. –Solo estoy terminando de estudiar para mi último examen. ¿Cómo estás? – Su pausa dice más que sus palabras. –Estoy bien– –¿Lo estás? – salgo a la escalera, con una ráfaga de aire fresco y con olor a papel a mi alrededor. –Por supuesto. ¿Por qué no voy a estarlo? – Suelto el aliento que había estado conteniendo. –Porque estás actuando super raro estos días– Cuando se queda callada, me doy cuenta de que es porque ni siquiera tiene forma de defenderse. Así que ella también lo reconoce. –¿Qué te pasa, nena? – preguntó en voz baja. Mis dedos tiemblan de ganas de verla. Abrazarla. Calmarla. –Me tienes preocupado– –No lo sé– su voz suena a un millón de kilómetros de distancia. –No lo sé, Asher– –Bueno, ¿podemos arreglar esto? – me apoyo contra la pared, mirando a través de la gruesa ventana cuadrada de la puerta de la escalera, hacia la biblioteca propiamente dicha. Allí adentro, todo esta ordenado. Organizado. Lo opuesto a la mayoría de mi niñez. Representa la cima de todo por lo que he luchado junto a mis hermanos. Pero aquí, en el hueco de la escalera, mi mundo entero amenaza con desmoronarse. Cualquier cosa que Mila diga durante esta llamada telefónica tiene el poder de demolerlo todo. Ella siempre ha tenido ese poder, porque se lo he cedido voluntariamente. Es la única mujer en el mundo que lo obtendrá. Mila se queda callada un rato, lo que me molesta. –Mila– espeto. –¿Qué está pasando? Necesitas hablar conmigo– –Lo hago– –Oh, ¿a esto le llamas hablar? – me burlo, agarrándome el pelo con el puño. –Solías abrirte a mí, sin problemas. ¿Aún quieres casarte conmigo? – Ella jadea. –¡Asher! ¿Cómo puedes simplemente…? – Suspira acaloradamente. –Eso es un gran salto y lo sabes– –Es una pregunta honesta. ¿Quieres? – –Sabes la respuesta– Su evasiva es exagerante. Mi sangre bombea más rápido, más caliente, más furiosa. –¿Por qué no puedes darme un sí o un no? – –Asher– comienza, pero no sigue nada más. –Mira, déjame mostrarte como suena. Mila, estoy profundamente involucrado en nuestra relación. Mataría a otro ser humano para mantenerte en mi vida. Tu felicidad es literalmente más importante que la mía. Lo único que quiero hacer más que lanzar este negocio con mis hermanos es convertirme en tu esposo y tener hijos contigo– El silencio inunda la línea, pero no pasa mucho tiempo antes de que capte el hipo ahogado de un sollozo. –Mila, ¿qué demonios te pasa? – grito, mi voz resonando en el hueco de la escalera. Las puertas dobles se abren de golpe, y dos estudiantes me miran fijamente mientras bajan. –Las cosas han estado raras por aquí, Asher– dice con la voz cargada de emoción. –Es tu padre– –Es más que eso– susurra. –No puedo ayudarte si no me hablas cariño, necesitamos una sesión en la playa– –¿Ahora? – –-Si. Reunión de emergencia en la playa– las reuniones en la playa siempre nos arreglan. Buscando los cristales de playa que se parecen al color de los ojos del otro me calman de una manera que nada más podría. Se que, si tenemos una oportunidad de arreglar esto, sucederá en la playa. Los Hampton están a un viaje y medio de donde estoy ahora mismo, pero iré, incluso si me lleva hasta la medianoche. –No puedo– –¿Qué? Entonces hagámoslo mañana– –No, yo… no puedo– Su voz está llena de lágrimas. El rechazo es tan impresionante que me quedo sin aliento por un momento. –De acuerdo. Entonces, ¿Cuándo vuelves a casa? Es casi Navidad. Vayamos juntos cuando regreses– –No voy a volver a casa este año. Mis padres ya han volado a Los Ángeles para Navidad. Yo…– Su voz titubea, pero no retoma el hilo de sus pensamientos. Reflexiono sobre sus palabras. Si sus padres están allí, probablemente la están presionando mucho. –¿Se enteraron del compromiso? – –Si– –¡Dios mío, Mila, porque no me lo dijiste! – Golpeo la palma contra la pared lisa, creando un fuerte estruendo –Son noticias, ¿sabes? Son noticias que deberías compartir conmigo– –No he tenido la oportunidad– dice con la voz entrecortada de nuevo. He estado muy ocupada– –¿Ocupada? Yo…– Mi voz vacila cuando una oleada de emoción me recorre. –Claramente. Estás tan ocupada que ni siquiera puedes hablar con tu prometido, ¿Cómo hacer que nuestro matrimonio funcione si ni siquiera puedes hablarme mientras estamos comprometidos? – –Asher, solo estás…haciéndolo otra vez– sisea. –¿Haciendo qué? – –Estás siendo autoritario– –¿Crees que querer hablar con mi prometida es autoritario? –Creo que haces muchas cosas de una manera realmente autoritaria– espeta. –Vaya. Esto es simplemente…vaya. Ni siquiera tengo las palabras– Un tenso silencio se instala entre nosotros. –Es como sacarme los dientes para que hables por teléfono– suelto. –Me sorprende que no estemos enviando mensajes por i********: ahora mismo, ya que aparentemente es ahí donde te encanta llevar nuestra relación ahora– –Asher…– –Nunca pensé que llegaría el día en que tuvieras que recurrir a las r************* para hablar conmigo. Podría resolver esto ahora mismo y enviarte un teléfono, pero no. Eso no es suficiente. ¿Por qué no me dices que está pasando realmente, Mila? – Su voz está llena de lágrimas. –Creo que deberíamos tomarnos un tiempo– Me quedo mirando la pared frente a mi durante tanto tiempo que olvido donde estoy. Pero las puertas dobles que se abren para otros estudiantes me lo recuerdan. –¿Disculpa? – –Yo…yo…Me oíste– –Te acabo de pedir que te cases conmigo, ¿y ya te arrepentiste? – –Si– –¿Después de tres años juntos? – –Asher…– –¿Por qué no me enviaste un mensaje por i********:? – Suspira temblorosamente, sollozando silenciosamente. –Esto es una mierda. Voy a volar para que podamos tener esta conversación en persona– Me agarro el pelo con el puño, mi ritmo cardíaco casi fatal. Quiero llorar, romper mi teléfono y romper la pared de cemento en pedazos, todo al mismo tiempo. Nada de esto tiene sentido. Ni un carajo. –No puedes– dice. –Mi papá está aquí– –Me importa una mierda. ¿Qué importa? – –No vengas– advierte en voz baja. –No terminará bien– –Ah, ¿y que pidas un tiempo a tres mil kilómetros de distancia es el final feliz con el que soñabas? Mila, ¿Qué demonios pasa? ¿En serio estás enferma? ¿Tienes un tumor cerebral? – Una risa suave se abre paso entre las lágrimas, pero es más triste de lo que jamás he oído. –Tú misma me dijiste que tu padre no importaba cuando se trataba de nuestro futuro– escupo al teléfono. Un par de estudiantes reducen la velocidad al pasar junto a mí, y los miro con enojo antes de girarme rápidamente para mirar una parte diferente de la pared. –¿Por qué importa ahora? la única razón se me ocurre para que rompas conmigo es porque él te incito a hacerlo– –No lo hizo– dice después de una pausa. –Esta es mi decisión. Creo que esto es lo mejor– Mas sollozos salen de ella. –Se me permite tener dudas– –Dudas– –Si. He estado pensando en lo que quiero y solo…– –¿Qué? – Solloza. –Eres demasiado. Ni siquiera puedo funcionar cuando estoy cerca de ti. Verte y luego no estar contigo y luego, el futuro, yo solo…– Esta lloriqueando, como si hubiera estado leyendo notas y las hubiera dejado caer a la mitad. –No me lo creo ni por un segundo– espetó. Suena como un robot. Como una imitación medio muerta de la mujer que amo. –Estás actuando como una loca, pero podemos hablar de esto. Si no hay nada más, necesitas un chequeo de asistencia social– –Estoy bien– insiste con la voz entrecortada por las lágrimas. –Si. Suenas muy bien– Gime. –Tengo que irme– La línea se corta y me quedo mirando mi teléfono por unos momentos, preguntándome si realmente estoy despierto. Tal vez esto es parte de una pesadilla activa. Algo en lo que me había metido debido a los exámenes. Pero cuando accedo a mi historia de llamadas, la conversación de diez minutos está en la línea superior. Esta mierda es real. Y mi mundo se está cayendo oficialmente a pedazos. Recojo mis cosas y salgo corriendo de la biblioteca. Weston no estará contento conmigo, pero necesito vender mis acciones. No aceptaré un no por respuesta. No cuando necesito ir a Los Ángeles ¡ya!.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD