No es el momento para empeorar el futuro

2691 Words
MILA Mi familia tiene propiedades. Es lo que hacemos. Uno de mis recuerdos más vividos de la infancia fue cuando mi padre adquirió un complejo turístico en las islas Caimán. Fuimos a visitarlo, con sombreros para el sol y trajes de baño nuevos listos. Durante nuestro recorrido inicial, me fascinaron las palmeras que se mecían suavemente y los edificios de estuco. Todo parecía perfecto. Como un paraíso inexpugnable que nada, ni siquiera Dios, podría perturbar. Pero nada es seguro en este mundo, incluido un paraíso de palmeras. Nuestro enlace nativo nos enseñó las señales de advertencia de un huracán. Dijo que la forma en que su familia sabia como prepararse para el mal tiempo era si las matriarcas de la familia tenían problemas de dolor de cabeza o artritis. Mi padre se había reído en dirección a mi madre: Asegúrate de avisarnos si te duele la cabeza. Durante años había asociado los dolores de cabeza con una tormenta inminente, ya fuera meteorológica o personal. Y aunque ahora sé por qué el dolor precede a un huracán, la llegada de un dolor de cabeza aún puede detenerme en seco. Como hoy. El día después de ver a Asher por primera vez en años, tengo el peor de todos los dolores de cabeza. Lo que significa que la tormenta que se avecina arrancará todas las palmeras. Hago una mueca mientras mi cabeza palpita. He estado contando los segundos hasta mi cita para encontrarme con Asher para el recorrido por el edificio. Por supuesto, yo soy la representante designada para mostrarlo, no lo haría de otra manera. Pero eso no significa que no me esté desintegrando por completo por dentro. No sé qué esperar. Solo sé que tengo que estar allí. Un suave golpe en la puerta de mi oficina me saca de mis pensamientos. –¿Quién es? – –Soy yo, hermosa– La voz de Dustin al otro lado de la puerta de mi oficina me hace fruncir el ceño. Odio la forma en que sigue fingiendo. Pero tampoco estoy del todo lista para detenerlo. El resto del mundo todavía nos ve como felizmente casados. Entre bastidores, había abierto mi propia cuenta bancaria secreta y comencé a prepararme para la vida después del divorcio, aunque todavía no puedo imaginarlo. Fíngelo hasta que lo logres, Mila. –Pasa– La puerta se abre de golpe y Dustin entra tranquilamente. Cierra la puerta suavemente tras el antes de dejar que su fría sonrisa se desvanezca. –Vas a mostrar el edificio en una hora, ¿verdad? – pregunta, ladeando la cabeza. –Lo haré– –Ah– chasquea la lengua, deteniéndose justo delante de mi escritorio y me recorre la mirada. –Parece como si fueras a una cita, dado ese ridículo tono de lápiz labial– Parpadeo, controlando mi reacción. Siempre es una cuerda floja con él, y yo soy la artista del circo más hábil, solo tratando de mantenerme en alto en el show de Dustin. –He usado este tono muchas veces en el trabajo– digo, volviendo a mi computadora. –Y prefiero que no insultes mis elecciones de moda– –Elecciones de moda, ¿eh? – la falta de diversión en su voz habla más fuerte que cualquier otra cosa. –Bueno, me uniré a ustedes hoy. Tendrás que al menos actuar como si te gustara– Pero no me gusta. Me concentro en la pantalla de mi computadora, fingiendo un intenso interés en mi bandeja de entrada a pesar de que no puedo leer las palabras que tengo delante. –No sé de qué estás hablando. Siempre estamos sincronizados cuando salimos– Nuestro acuerdo no es nada raro. Los matrimonios de negocios siguen estando de moda en los círculos de elite. La preservación de las fortunas y las alianzas comerciales continua: eso es lo que impulsa la mayoría de las parejas matrimoniales en estos días. Que te guste tu marido ni siquiera estan entre las cinco más importantes a considerar. Nada más había entrado en la ecuación a nivel interpersonal. La verdad es que la mayoría de las parejas de nuestro circulo estan a un Valium de la anarquía total. Pero no me importa en absoluto lo que piensan de nosotros en público ahora. De verdad, quiero saber por qué demonios planea venir. Tal vez pudo sentir la pregunta creciendo dentro de mí, porque dice: –Bueno, alguien tiene que asegurarse de que hagas lo que dijiste qué harías con los canallas de los Hamilton– –¿No crees que cumpliré mi promesa de conseguir que aumenten su oferta? – –No confió en nada cuando esos hermanos están involucrados– No tengo la energía para entrar en detalles. –Bien– –Ya llamé al coche– pasa la página de su teléfono con aspecto aburrido. –Así que tal vez puedas prepararte– –Estoy lista– Me mira fijamente, me mira descaradamente de arriba abajo otra vez, y luego dice: –Oh– Ignoro el ardor en mi pecho mientras apago la computadora e intento concentrarme en la tarea en cuestión. Dustin constantemente usa mi apariencia física como arma, y aunque pensé que mi frustración con ella se disolvería con los años, solo había crecido sin control y sin carga, como células cancerosas. Reunirme con Asher cara a cara va a ser bastante difícil. Ahora tendré a Dustin allí, respirándome en la nuca, analizando cada interacción, juzgando cada palabra mía. Si hubiera estado buscando una manera perfecta de arruinar mi día, esto es lo que hubiera elegido. –Vamos– tomo mi bolso del cajón de mi escritorio y ajusto la tela de mi blusa de seda en su lugar mientras me levanto. Dustin se pone a caminar a mi lado mientras caminamos hacia el ascensor. El asiente y saluda a los asistentes mientras subimos, actuando como un príncipe. Mantiene su mano presionada en la parte baja de mi espalda hasta que estamos dentro del ascensor con las puertas cerradas, cuando me alejo de él. Dustin hunde su atención en su teléfono. No hablamos, y yo estoy agradecida por ello. Entre este dolor de cabeza y el huracán que se avecina, necesito cada oportunidad que pueda tener para tomarme un respiro. Nuestro coche espera en la acera afuera, el elegante seda n***o es nuestro carruaje a través del tráfico del mediodía. Estamos a menos de media milla de distancia, pero ninguna cantidad de dinero puede hacer que el tráfico que se mueva más rápido y el edificio en cuestión no tiene helipuerto. Dustin y yo nos acomodamos si decir palabra en el asiento trasero. Cada uno de nosotros esta absorto en nuestros propios mundos, dos mitades completamente dispares tratando de demostrar al mundo exterior que somos un todo. Esta es la norma, y nunca me había parecido correcta. Dustin ha sido elegido personalmente por mis padres, y yo lo había aceptado, porque era el único camino a seguir. Pensé que me acostumbraría a él. después de todo, ¿acaso no se acostumbran todos los demás en nuestro circulo después de un tiempo suficiente? Pero seis años después de nuestro matrimonio, no había manera de acostumbrarse. Ni siquiera un poco. La supervisión de Dustin sobre mis actividades y mi presentación exterior rivaliza con la de mi padre. Solo necesito un padre autoritario en esta vida. Y si fuera por mí, pronto eliminaría a un marido autoritario de esa lista. Pero ¿poder seguir adelante? Por un lado, incluso contemplar la idea me hace sentir tonta. Equivocada, incluso, cuando supuestamente tengo lo que todos los demás sueñan. Un marido rico y exitoso. Reconocimiento de nombre. Familiares poderosos. Aliados y socios en todo el mundo. Suficiente dinero para comparar lo que quisiera, cuando quisiera. Pero esas trampas no son lo que importa. De eso estoy segura. Hay un gran vacío en mi corazón que Asher había dejado atrás, y ninguna cantidad de riqueza o éxito empresarial puedo distraerme de su dolor. El viaje a la zona residencial paso rápidamente mientras me hunde en mis pensamientos. Cuando llegamos al edificio de ladrillo de quince plantas, mis músculos se tensan. Aquí va nada. Dustin y yo vamos a las grandes puertas dobles de la parte delantera. Él tiene la llave y trabaja en abrirla mientras yo espero a Asher. Las grandes puertas se abren con un crujido. El edificio había estado sin uso durante aproximadamente seis meses, así que no sé qué podremos encontrar adentro. Una Escalade negra de dos tonos se detiene junto a la acera. Las ventanas tintadas no nos permiten ver el interior, pero sé por la forma en que me hormiguean los antebrazos que tiene que ser Asher. Un momento después, la puerta trasera se abre. –Oh, bien, el payaso está aquí– murmura Dustin mientras viene a mi lado. Zapatos de vestir negros brillantes tocan la acera. Hombros anchos se estiran bajo un traje azul marino. Cabello castaño oscuro…pero espera. Esto no tiene sentido. Asher tiene el pelo rubio oscuro. Cuando se gira, me doy cuenta de que estoy mirando a Weston. Hago una mueca, luchando contra el impulso de gritar mi saludo. Dominic sale después. Mierda. No contaba con que todos los hermanos estarían aquí. Esto empeora las cosas. Ahora tengo que enfrentarme a la familia extendida de mi difícil decisión de hace ocho años. Asher abre la puerta del copiloto y se une a sus hermanos. El último hilo de mi compostura esta casi a punto de romperse. Distraídamente jugueteo con el colgante de diamante alrededor de mi cuello. –Supongo que los payasos estan aquí– corrige Dustin. Los tres estan vestidos a la perfección, a medida en varios tonos de azul, zapatos brillantes, las gafas de sol mas modernas. Conferenciaron brevemente entre ellos, los apretados melones de trasero de Asher captan mi atención mientras se inclina para decirle algo a Dominic. Se giraron hacia nosotros. Weston abriendo camino, Asher se desliza hacia atrás, con el rostro neutral y las manos metidas en los bolsillos. –¡Hola! – Junto las manos, sonriendo alegremente. Por primera vez, no es forzada. Estoy realmente contenta de verlos. Nunca había dejado de animarlos ni de desear lo mejor para los tres. –Weston, Dominic, Asher. Me alegro mucho de que todos podamos hacer que esta reunión de último minuto funcione– –Este edificio se ve genial hasta ahora– dice Weston, echando la cabeza hacia atrás mirando hacia la fachada. –Nos alegra que Asher haya podido hacer la oferta antes de que alguien más lo adquiriera– –Será mejor que nos apresuremos– dice Dustin. –Hay ofertas inundando esta propiedad– –Por eso originalmente querían que esperáramos más de una semana para poder ver el lugar, ¿verdad? – pregunta Asher. –Porque el tiempo es esencial– La electricidad resuena en el aire. Se han disparado disparos y llevamos segundos de empezar al visita. –Entremos– suelto. –No puedo esperar a que veas este lugar. Y me encantaría saber un poco más sobre para que planeas usarlo. Este edificio tiene una huella única, por lo que el hecho de que se alineé con tus planes es intrigante– Nos conduzco al interior del edificio. Dustin permanece a mi lado, con su mano en la parte baja de mi espalda mientras caminamos hacia el cavernoso vestíbulo. Nuestros pasos resuenan inquietantemente a través del salón de recepción abandonado. Todavía hay restos de los inquilinos anteriores: una maceta con una palmera falsa, un mostrador de recepción vacío, letreros que apuntan hacia los ascensores. –Queremos que la sede de nuestra organización benéfica este aquí– dice Dominic. Weston y Asher han comenzado un lento recorrido para examinar diferentes partes del vestíbulo. –Será un escenario de uso mixto. Oficinas, pero también funciones sociales. Fue el salón de baile lo que nos llamó la atención– –Suena tan noble– comenta Dustin. Mantengo el impulso de poner los ojos en blanco con las manos entrelazadas frente a mi mientras le sonrió a Dominic. –He estado siguiendo el trabajo que hace tu organización benéfica. –¿Ah, lo has hecho? – dice Dominic. –¿Si, lo has hecho? – pregunta Dustin, dándome una mirada fría. –Este tipo de cosas me interesan– digo. –Me alegra oír eso– Dominic me ofrece una sonrisa forzada, sus ojos yendo de Dustin a mí. Dustin me rodea con un brazo y me da un pequeño beso en la mejilla. –Sigamos adelante– –Claro. Podemos echar un vistazo a cada piso. Y definitivamente pasaremos por el salón de baile– empiezo a caminar hacia los ascensores. –La electricidad esta encendida, así que podemos usar los ascensores– Asher y Weston se acercan a nosotros. La sonrisa relajada de Weston es el contrapeso del ceño distante de Asher. Al igual que durante la reunión de ayer. Asher tiene cuidado de no mirar en mi dirección. Me molesta más de lo que puedo expresar. Nuestro grupo se dirige a los ascensores. Weston y yo nos ponemos a hablar tranquilamente sobre los detalles del edificio mientras subimos al gran ascensor: los inquilinos anteriores, cuando se construyó, el precio original del edificio cuando mi padre lo compró en los años ochenta. Eso provoca una larga comparación de precios en Manhattan, entonces y ahora, una conversación que agradezco participar mientras el ascensor sube lentamente hacia el último piso. Cualquier cosa para distraerme de la tensión que late bajo la superficie. Asher permanece impasible y en silencio mientras Dustin flota a escasos centímetros de mí, aprovechando cualquier oportunidad para tocarme la espalda o inclinarse más cerca. Primero revisamos las oficinas del segundo piso, y luego hacemos un recorrido rápido por cada piso. Por alguna extraña razón, todo el quinto piso está decorado en llamativos todos dorados y malvas, con bustos de arcilla esparcidos por la zona, como si un antiguo emperador de la antigua Roma hubiera viajado en el tiempo para utilizarlo y luego desocuparlo. Weston y Dominic son los que mas hablan. Asher se queda en los confines de cualquier habitación que visitamos. Dustin observa a Asher como un halcón. ¿No hay helipuerto? – pregunta finalmente. Asher mientras mira por una puerta que conduce a un patio en la azotea. –No está equipado en este momento– digo. –Pero una conversión podría ser posible. No tengo claras las dimensiones y la estructura de los espacios del techo. Pero podemos averiguarlo– –¿Es realmente apropiado que los casos de caridad tengan acceso a helicóptero? – pregunta Dustin, lo suficientemente alto para que Asher lo oiga. La mirada azul de Asher se dirige a Dustin. –¿Alguien pidió tu opinión? – –La junta directiva seguro lo hará– responde Dustin. Dominic da un giro de 180 grados para unirse a Asher al otro lado de la habitación. El humo prácticamente sale en volutas de las orejas de Asher, pero Dominic se inclina para susurrarle algo. Weston le envía una sonrisa forzada a Dustin. –Viajamos principalmente en helicóptero por la ciudad– explica Weston, aunque no necesita hacerlo. –Oh, ¿Cuántos helicópteros tienen? – pregunta Dustin, sin perder el ritmo. –Dos por el momento– –Genial. Sigan trabajando duro, chicos y puede que tengan la suerte de tener una flota algún día– la sonrisa de Dustin se dibuja en su rostro, la más falsa apariencia de bondad que le he visto hasta ahora. –Pero todos los niños empiezan con trenes de juguete, ¿verdad? – Aprieto los dientes. Le lanzo a Dustin una mirada severa. Me ignora por completo. –El salón de baile– sugiero, aplaudiendo. –Caballeros, por favor, síganme– conduzco al grupo que se desintegra rápidamente de regreso a los ascensores. >. Las palabras se repiten en mi cabeza como un mantra. Como mínimo, no quiero ver que esta tarde termine en malas palabras o en una animosidad más profunda. No es el momento ni el lugar para abordar el pasado, pero ciertamente no es el momento ni el lugar para empeorar el futuro.
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