CAPÏTULO CUARENTA Y DOS (LA TORMENTA)

2617 Words

El auto era silencioso, elegante y tenía ese olor a cuero nuevo que siempre me recordaba a los domingos de otoño en casa de mi abuelo. Draco conducía con una mano en el volante y la otra apoyada en el marco de la ventanilla. Se veía cómodo, como si llevarme a almorzar fuera lo más natural del mundo. —¿Y bien? —preguntó, sin apartar los ojos del camino—. ¿Cómo te escabulliste de ese hombre alto que te sigue a todas partes? Lo miré, arqueando una ceja. —¿Te diste cuenta? —Claro que sí —respondió, sonriendo—. Yo tengo buen ojo. Solté una risa leve, y le guiñé un ojo. —Y yo tengo mis métodos. Él negó con la cabeza, divertido. —Eso siempre me gustó de ti. No respondí. El aire se volvió un poco más denso entre nosotros, aunque no incómodo. Solo… cargado de un recuerdo que ninguno de los

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD