Todo sucedió un domingo de otoño por la mañana. Sucedió en la ciudad de Dunkeld, -Será divertido, no constara nada, dicen que es maravilloso y un lugar de cuentos.-... esas fueron sus palabras... Sus mentiras. Todo comenzó en una visita a esa ciudad, un lugar considerablemente lejos de Edimburgo, no tuve problemas con eso, pues yo le pedí que lo hiciera.
-¿Puedes quitar esa cara de dolor?- rueda los ojos mientras me entrega una botella con agua.
-¿Puedes dejar de ser tan entusiasta?- ataco. Le doy un trago. Me entrega una bolsa con ropa adecuada para lo que vamos a hacer. -Cuando dije que eligieras un buen lugar que visitar, no me refería a ir en excursión a caminar por no sé dónde.- me quejo con todo el dolor del mundo.
Me ha traído a los que según sé son los llamados Bosques del Hermitage, no es que no me agrade la naturaleza pero apenas he llegado a Escocia y visitar un lugar tan cansado me da un no-sé-qué. ¡Dios! Pero si parece la selva, sé que el lugar es bonito pero de verdad que no se me antojaba viajar aquí.
-¿Podemos ir en auto?- niega.
-Iremos caminando, ¿Cuál es la gracia de ir en coche?- Te odio Zess Casper. -Además ni siquiera se puede, tal vez bicicletas pero si no más recuerdo no puedes usarlas.- ¡Lo odio!
Me coloco la mochila repleta de alimentos saludables y me acerco a la guía para escuchar lo que ha comenzado a decir. Explica que el lugar se remontan a la época de los duques Atholl, tenían una residencia aquí en Dunkeld y para poder interesar a sus invitados plantaron millones de árboles, varios siglos después los gigantescos arboles dan una impresión de tener una atmosfera de embrujo.
¡Interesante!
-Rhoss, Hermitage tiene tres rutas principales, una de 2,5 km, una ruta de 6,5 km y una de 8 km.- sujeta mis hombros. -Iremos a las de 8Km.- niego, me rehúso a caminar ocho benditos kilómetros.
-¡Ni loca! Ve tu a ese y yo iré al 2,5- me suelto y me acerco al grupo de 2,5. Vuelvo a verle y está mordiéndose el labio. -Si quieres ir al de 8km puedes ir, por mí no hay problema.- su mirada está en debate, vuelve a ver a su grupo y luego a mí. -Oh, vamos. Zess, puedes ir y ya.- niega.
-No, mi deber es estar contigo.- murmura y se acerca a mí.
-Vale, ¿Qué me puede pasar aquí? Ni siquiera me conocen.- niega. -La ruta de 6,5 dura dos horas, ¿Cierto?- asiente. -Entonces tomare esa, tu puedes irte al de 8km y te esperare ahí, iras por mí y después regresaremos juntos, ¿vale?- niega.
-Da lo mismo si vamos juntos al de 8km.- niego. -¿Ven conmigo?- hace una mirada de cachorro. -Puedo morir en el intento, quiero que vengas conmigo, no sería lo mismo sin ti...- pone esa su mirada de cachorrito.
-¿Piensas sobornarme?- asiente.
-Si vamos juntos prometo llevarte de compras, dejare que veas todas las serias de televisión que quieras, permitiré que William Petersen te visite en casa...-
-¿En serio?- arqueo una ceja.
-No pero podría ser.- sonríe. Vale, podría después aprovecharme de él y hacer que me lleve a algún lugar prohibido... -Si no aceptas, le diré a Cedric que revoque tu licencia de armas.- arquea una ceja.
¿Desde cuándo los guardaespaldas sobornan a sus jefes?
-Vale, 8km no es la gran cosa.- gruño. Si mi hermano me quita mi licencia de armas... Primero muerta, tuve muchos problemas para obtenerla. -No me hagas arrepentirme, iras conmigo a comprar un piano, después iremos a un parque de diversiones y no te negaras a subir conmigo y... si llego a encontrar a algún hombre en algún futuro que me guste no te opondrás...- su expresión cambia.
-Vamos a la de 2,5 km.- gruñe.
-Solo bromeaba.- tomo su mano y le llevo hasta el grupo. -Eres demasiado celoso.- me burlo de él.
-Pues claro, te aprecio mucho y eres como mi familia.- gruñe. -No quiero que vuelvas a sufrir por nada ni por nadie.- lo dice con seriedad.
-Venga, vamos de una vez, está a punto de iniciar.- sonrío con tranquilidad. Si Zess quiere ir, yo también iré.
-¿Segura?- asiento.
-Cuando era joven fui competidora olímpica.- suelta una carcajada. -Me lastimas.- me ignora y continúa riéndose hasta que termina contagiándome.
La caminata comienza, me sorprendo al ver a tantas personas querer recorrer esos benditos 8km. Nos dirigimos por un sendero muy bonito, los árboles son gigantescos y sus colores son esplendidos, este lugar es hermoso de eso no hay duda. Si fijas la mirada hacia arriba puedes ver la combinación de verde, amarillo y anaranjado entrelazarse con el azul del cielo, una vista mágica y relajante.
Llegamos a la Ossian's Cave, El camino transcurre junto al río Braan, escucho atentamente a la guía y me emociono cada vez más. Es muy bonito... ¡Maravilloso!
-Rhoss, mira esos, son llamados los arboles más altos del Reino Unido.- nos detenemos frente a grandes árboles que me parece y son abetos, no les había visto nunca, quizá alguna vez que fui a Estados Unidos pero no les había visto tan hermosos.
-¡Wow! Han de medir aproximadamente 70 metros.- mi asombro aumenta al acercarme a ellos y llevar la mirada hasta la punta.
-De hecho miden 64 metros...- me explican, ¿Esa voz? Me doy la vuelta y no me creo lo que estoy viendo. Le sonrío pues es lo único que se me viene a mi perturbada y extrañada mente. De todos los habitantes escoceses, ¿Es él?
-Miles, vamos.- vuelvo la mirada hacia la mujer que lo llama. Se da la vuelta y camina hasta ella. Le veo caminar incrédula.
¿Miles Cannigham?
¿El profesor de leyes de la universidad de Edimburgo?
¿El tío que evapora furia hacia mí?
-¿Era ese Miles del que hablas?- pregunta Zess.
-¿Lo era?- rueda los ojos. Sujeta mi mano. -Ese hombre es muy interesante.- sonrío.
Le veo perderse entre la multitud y decido ignorar su presencia. Caminamos por otro sendero, Zess y yo nos tomamos fotos y sé que será un bonito recuerdo. Llevamos largo rato caminando pero sinceramente no he sentido mucho, me ha encantado todo y no me arrepiento del soborno de Zess.
Continuamos la caminata, consulto el reloj y parece que llevamos una hora y treinta minutos caminando. Zess me hidrata un poco y tira de mí para no perdernos del grupo.
¡La naturaleza me ha atrapado!
No entiendo la razón pero me encuentro a mí misma buscando con la mirada a Miles Cannigham, la acción me sorprende y decido ignorarlo, un ruidito me ayuda.
-¿Escuchas eso?- golpeo a Zess en el brazo. Se queda de pie tratando de escuchar y asiente.
-No lo sé, se escucha como una corriente de rio.- frunce el ceño. -Creo haber escuchado sobre un rio o algo así.-
-¡No se queden atrás!- la guía nos llama y rápidamente corremos para integrarnos al grupo.
Cada vez que caminamos más escuchamos la insistencia de lo que nos dicen y es un rio. Nos acercamos cada vez más.
-¡Esta preciosidad es el Black Linn Fall. Podéis descansar veinte minutos, después continuaremos hasta el siguiente espacio.-
-¡Wow!- digo. Me acerco hasta las rocas.
-Rhoss, no te acerques mucho, puedes caerte.- Zess me toma de la cintura hasta alejarme de ahí.
Me deja sentada en una piedra y comienza a sacar cosas de su mochila y de la mía. Ambos nos acostamos observando al cielo mientras masticamos un pedazo de piña. Comienza a decir tonterías sobre una película llamada Camino hacia el terror y unos fenómenos buscando a personas en el bosque para comerlas. Wow. Maravilloso, no puedo creer que quería perderme de este precioso paisaje, me encanta, este lugar ha de ser esplendido en diciembre.
-¡Quiero irme!- ambos volvemos a ver hacia la izquierda. -No aguanto, este lugar no es para mí... Miles, cariño, vámonos de aquí.- La escena es sorprendente. La esposa de Miles Cannigham gritando como loca. Miles se dan la vuelta ignorándola pero al final la toma del brazo. Miles le dice una que otra cosa por lo bajo y ella solo se hace la "yo no fui". La mujer coge sus cosas y Miles hace lo mismo.
-Oh, vaya. Esto es mejor que una novela.- digo. Zess me tapa los ojos y me obliga a ver hacia otro lado. -Suéltame, yo sé que tú también estabas viendo con interés.- le digo y logro zafarme.
-No es verdad... pequeño escarabajo.- comienza a hacerme cosquillas.
-No... me... digas... así...- dio con la respiración agitada. -¡Suéltame!- rio. Con toda la fuerza del mundo, logro quedar sobre él. -¿Estas cavando tu propia tumba?- me dejo caer sobre él.
-Pesas más que un tanque de guerra, podemos usarte de cañón y acabar con el enemigo.- se ríe.
-¡Idiota!- le digo. Se mueve quedando sobre mí.
-Rhoesia Husher, ¿Estás diciendo malas expresiones? ¿Sabes lo que se les hace a ese tipo de chicas con la boca sucia?- niego y cierro la boca. Baja hasta mi hombro y me muerde.
-¡No... Déjame... duele!- me quejo. Un carraspeo nos hace separarnos. Ambos volvemos a ver hacia la chica que es la guía.
-Disculpen... pero... este tipo de encuentros están prohibidos aquí.- sus mejillas sonrojas me hacen reír.
-Lo sentimos.- ambos nos disculpamos.
Rápidamente nos sentamos y no evito ponerme a reír.
-He perdido la cuenta de las personas que piensan que estamos saliendo.- ríe. En Austria no había chico que no se extrañara por nuestra relación, sobre todo en los edificios centrales.
-Sí, lo sé. No me importa que lo piensen, eso evita muchos problemas de chicas pidiéndome tu numero.- su gesto se contrae y creo que le he asustado.
-No me gusta tratar con mujeres y lo sabes.- baja la mirada. Demonios. -No estoy interesado en las mujeres.- mordisquea otro trocito de piña. No quiero que recuerde esa estupidez.
-Lo sé, no te preocupes, siempre he sabido que eres gay.- escupe la piña y me mira. Comienzo a reírme de él, entrecierra los ojos y me mira. -¡Lo siento, lo siento, lo siento! ¡Mil veces lo siento! ¡Por mi culpa, por mi culpa!- me levanto y comienzo a correr.
-¡Ven aquí!- me coge y ambos caemos al suelo. Se coloca sobre mí y me mira con picardía. -Soy muy gay, ¿Quieres que te muestre?- se acerca a mis labios y rápidamente los cierro y comienzo a negar. ¡Cave mi propia tumba!
-¿Bisexual?- murmuro. Deja caer todo su peso sobre mi cuerpo, frunzo el ceño.
-Señorita Husher.- ambos giramos la mirada. De pronto comienzo a sentir un ráfaga de oscuridad hacia mí.
-Profesor Cannigham.- tiro a Zess y me levanto. -Un placer verlo en este lugar.- sonrío. Su mirada es un enigma, ¿molestia? ¿Enojo? ¿Odio? ¿Qué demonios es? -No imagine encontrarle en un lugar como estos.- sonrío con tranquilidad y actitud positiva.
-¿Por qué no puedo visitar cualquier lugar en mi país?- gruñe. ¿Qué le pasa?
-Eh, me refería... es que usted es la clase de hombre trabajador, serio y lleno de pasión por su trabajo. Usted profesor C. es el abogado que lucha día y noche, las veinticuatro horas al día por la justicia y la paz, enfrentándose al mal y ayudando a los demás.-
-¿Cree que soy el primer ministro?- creo que veo un atisbo de sonrisa. Vuelve a ver a Zess que se ha mantenido al margen como siempre que adopta su posición de guardaespaldas.
-Por cierto, él es Zess Casper.- estrecha su mano.
-Miles Cannigham.- ambos se miran con furia y puedo decir que el lado de Miles es el más tenebroso.
-Señor Cannigham, he escuchado mucho de usted.- ¡Zess cállate! La mirada de Miles regresa a mi.
-¿En verdad?-
-Si, he escuchado que es un profesor tirano, demoniaco y con terrible carácter.- ¡Voy a matarlo! ¡Voy a castrarlo! ¡Voy a tirarlo al rio! La mirada fría del profesor C. es intensa, defensiva y... ¡quiere aniquilarme!
-Lo que Zess quiere decir es que es usted un hombre asombroso.- corto la conversación. -Cariñito, creí que querías ir al baño.- le digo.
-Aquí no hay baño.- se encoge de hombros. Le hago una mirada de "desaparece" y lo hace. Lo observo quitarse la camisa dispuesto a meterse al rio, la mirada de varias mujeres cae sobre él.
-Señorita Husher, no imagine verla aquí.-
-¿Por qué no debería de visitar el país que me ha recibido de una manera excelente?- arqueo una ceja. Me mira por segundos sin decir nada. Demonios. Es demasiado atractivo. Lo increíble es su cuerpo, nunca le había visto con ropa deportiva, de hecho solo le había visto con trajes bonitos y teniendo esta vista es sexy. -¿Su esposa?- pregunto después del largo silencio.
-Ella no es mi esposa.- ni siquiera parpadea. Oh, vaya.
-Ella me dijo lo contrario.- entrecierro los ojos. -¿Está mintiendo?- se acerca un poco.
-¿Por qué mentiría y ocultaría a mi esposa?- su voz fuerte. -Pero no se preocupe, ha regresado con el grupo de los 6,5 km.- asiento. La mujer parecía un poco estresada. -Supongo que este paisaje no es para ella.- vuelve a ver hacia el cielo y yo hago lo mismo.
-Este lugar es maravilloso, me hubiese arrepentido mucho si no hubiese venido.- le digo.
-¿Cuánto tiempo tiene de haber llegado a Escocia?- pregunta. Vuelvo a verlo y me observa con interés.
-No hace más de una semana. Durante la semana estuve ocupada con nuestra casa así que quise despejarme un poco. Ha valido la pena.-
-Y mucho...- responde. -¿Le importaría que la acompañe el resto del camino?- niego. -¿Su novio no se molestara?- vuelvo a ver a Zess que está mojándose la cara, el cachorrito parece todo un modelo y todas esas mujeres viéndolo...
-Ese tipo...- gruño. -Qué parte de él es tímido con las mujeres.- niego. -No se preocupe, él estará más que bien.- regreso la mirada a Cannigham.
-¡Zess sinvergüenza, ¿Qué haces coqueteando?!- comienzo a gritarle en alemán. Zess me mira y solo me saca la lengua.
-Señorita Husher, ¿Qué clase de relación tiene con él?- pregunta.
-¿Podría llamarme Rhoesia o Rhoss, aunque sea solo hoy?- me mira, piensa y asiente. -Gracias, Zess es mi esposo.- su expresión cambia a una más sombría. -Bromeo, Zess es alguien importante para mí, es mi todo.- su expresión no cambia pero no dice nada. Vaya, que pesado.
-Cuénteme de usted, ¿Ha venido solo al seminario o terminara su carrera de abogacía aquí?- pregunta. Le invito a sentarse en las cómodas rocas. Observo que lo hace con seguridad, sus largas piernas flexionan para poder acomodarse, wow, todo un musculito.
-De hecho, no soy estudiante de leyes.- frunce el ceño. -Estudio literatura.- se sorprende y no lo esconde.
-¿Qué hace en mi semanario?- lo hace sonar muy pesado.
-Mmm, bueno, pase un examen y me enviaron aquí, si quiero continuar el semestre tengo que pasar su seminario.- la cuestión no es muy entendible.
-¿Cuánto tiempo le falta para terminar su carrera?-
-Año y medio contando el tiempo de este seminario.- asiente. Su expresión es extraña, parece que estuviera pensando en algo que no logro descifrar.
-¿Qué hará cuando finalice el seminario?- muestra interes.
-Volveré a Austria.- respondo. La idea me abruma.
La guía nos llama y nos levantamos, Zess sale rápidamente y se cambia de ropa en frente mía, lejos de sentir emoción me dan ganas de golpearlo. Cogemos nuestras mochilas y comenzamos el camino que nos lleva hasta un puente. Le hago conversación a Cannigham y este responde sin molestias, de un momento a otro comienza a comportarse relajado y me deja ver otra faceta de él.
Quiza no es él verdadero profesor C.
En un momento de sorpresa por las maravillas que veo sujeto su mano sin previo aviso, el hecho le sorprende pero no dice nada. Supongo que tampoco quiere discutir, tengo que decir que me la estoy pasando bien. En ningún momento y ha mencionado malo o su algo acerca de su odio irracional hacia a mí.
-¿Se ha divertido?- pregunto. Su mirada regresa a mí.
-Sí, desde que la encontré a usted me he divertido más.- creo que lo dice con alivio. -La mujer que me acompaña no es mucho de aventura.- se encoge de hombros.
-Eh, no es eso, no ha todas las mujeres le gusta caminar tanto.-
-Tu por ejemplo.- vuelvo a ver a Zess. Cuando lleguemos a casa me las paga. -Señor Cannigham, aprovechando que lo veo aquí me gustaría agradecerle por haber protegido a Rhoesia aquel día en el bar.-
-No hubiera dejado que le sucediera algo.- responde. Le vuelvo a ver y sonrío.
Su mirada es sincera y tranquila, algo que me parece extraño viviendo de él. Me gusta, me gusta verle tranquilo y relajado dejando la faceta seria y amargada un lado y disfrutando de la naturaleza.
Quien iba a decir que tendría al profesor Cannigham caminando a mi lado, me he divertido y este día no puede ir de lo mejor.