Duncan corrió hacia Kaia se quitó la túnica de encima y la cubrió, Kaia comenzó a llorar descontroladamente
―lo siento… lo siento no debí dejarte sola ―decía Duncan abrazándola fuertemente ― no llores, ya no llores por favor ya no te hará más daño, ni a ti ni a nadie ―suplicaba tomando el rostro de Kaia y levantandolo hacía él. ― mírame, te prometo desde hoy que siempre te protegeré, si es necesario hasta con mi vida ―prometió Duncan y ella asintió, no sabía porque pero, en sus brazos se sentía tan segura
―Gracias
―No tienes nada que agradecer fue mi culpa, nunca me perdonaría si te hubiera hecho algo ― la tomó entre sus brazos y la cargó hasta su casa ―Toma esto te hará sentir mejor ―expresó ofreciéndole una taza de té que le había preparado
―¡Tu fiesta!, vendrán por ti ―exclamó Kaia exaltada
―No iré
―¿Por qué?
― Porque me quedare a cuidarte
―tienes que ir
―no te dejaré sola, no de nuevo
―no es necesario iré contigo
―¿estás segura?
―sí, tengo muchas ganas de ir, nunca he ido a una fiesta ―asintió Kaia muy emocionada
― Pero no tienes un vestido
―me haré uno
―¡NO! Iré a comprarte algo, no salgas en lo que regresó ―Duncan salió de su casa pero antes de irse creó un escudo de protección para que nada se acercara.
Cuando regresó Kaia se encontraba profundamente dormida “lo siento mucho” pensó mientras se acercaba a ella “nunca dejaré que nada te vuelva a pasar” le dijo
― Kaia… Kaia… levántate
―ya regresaste, lo siento me dormí
―no te preocupes te entiendo, toma ― le dijo entregándome una hermosa caja, cuando Kaia la abrió vio un hermoso vestido blanco con incrustaciones de diamantes y una hermosa tiara, era verdaderamente precioso
―es hermoso gracias ―exclamó Kaia y le dio un fuerte abrazo
―apresúrate que ya pronto vendrán abrir el portal ― manifestó Duncan sonriendo,
Kaia corrió escaleras arriba para cambiarse.
―¡estoy lista! ―Duncan se quedó sin palabras al verla bajar las escaleras, se veía realmente hermosa
―me veo bien
―perfecta ―declaró Duncan provocando que Kaia se sonrojara.
―Vamos afuera, el guardián no tardará en llegar ―estaban apenas saliendo cuando el guardián de luz llegó
―Su alteza ¿está listo? ― expresó inclinándose el guardián
―¿lista? ― preguntó Duncan a Kaia ofreciéndole su brazo
―Si ―respondió Kaia tomándose de él.
Atravesaron el portal y llegaron a las puertas del palacio, cuando llegaron ya el salón del palacio se encontraba lleno
―es precioso ― manifestó Kaia al ver el gran palacio.
Cuando entraron al salón tomaron sus nombres para anunciar su entrada
―Su Alteza real el príncipe Duncan y su acompañante la ninfa Kaia ―al verlos todos se quedaron sorprendidos de la gran belleza de Kaia “es una diosa” murmuraban en el salón, de todas las jóvenes que habían Kaia sobresalía intensamente
―padre ― saludo Duncan acercándose al rey mientras hacía una reverencia
―¿Quién es ella? ―preguntó el príncipe Elián que se encontraba sentado al lado del rey, ese era un derecho más que se la había negado a Duncan
―Mi acompañante ― contestó Duncan tomándola del brazo y alejándose de él
―¿no puede ser posible? Utilizar hechicería no está permitido Duncan —expuso Elián siguiéndolo
―¿hechicería? De qué diablos estás hablando Elián
―Es obvio que no conseguías acompañantes y tuviste que hechizar a una inocente ninfa ― Duncan se río e ignoró el comentario de su hermano girando a otro lado, cuando sintió que tiraron de Kaia
―llévenla a uno de los aposentos ―ordenó Elián a los guardias entregándoles a Kaia
―¡suéltenme! Duncan ayúdame ― suplicó Kaia tratando de soltarse de los guardias
―¡Suéltenla! ¿Qué demonios te pasa Elián? Es mi acompañante ocúpate en atender a la tuya
―no dejaré que una inocente chica sea utilizada por un demonio como tú
―Aquí el único demonio eres tú ― le gritó Kaia al príncipe Elián
―llevensela ― insistió el príncipe Elián
―encontraremos la manera de romper el hechizo y encierren al príncipe Duncan por haber utilizado hechicería
―Nadie me pondrá las manos encima y es mejor que la sueltes
―tengo toda la autoridad de nuestro padre para mandar arrestar a quien yo quiera ― exclamó y los guardias tomaron a Duncan de los brazos
―dije que no me tocaran ― gritó Duncan e inmediatamente sus alas negras surgieron creando pánico entre los invitados, una sombra negra que salió de él, arrojó a los guardias
―¡Duncan tenía prohibido usar ese inmundo poder! ¡Quedas desterrado del reino celestial para siempre! ― exclamó el rey levantándose de su trono.
Duncan comenzó a reírse como loco todos los invitados comenzaron a murmurar “el príncipe es un demonio” “un demonio”
― ¿contento padre? ¿Era lo que querías no? Deshacerte de mí
― No Duncan yo…
―¡No mientas! Aquí todos sabemos que eso era lo que querías, para ti yo nunca he sido tu hijo, desde que murió mi madre me culpaste a mí, y me mandaste lejos
― tu tuviste la culpa Duncan, no culpes a mi padre
―Bien has dicho ¡tu padre!, para ti el chico perfecto, el que nunca tuvo que soportar golpes porque se descontrolaba su poder, el que no sufrió insultos y burlas, el que creció con una familia por qué no lo alejaron de todos ―el rey solamente agacho la cabeza
― ¡lárgate ya Duncan!―gritó Elián
―me iré cuando me entregues a Kaia
― Kaia se quedará aquí, donde está a salvo
―¿A Salvo de qué?
―eres un descarado sinvergüenza, cómo pudiste hechizarla
―Tu eres el único sinvergüenza aquí, ¡entrégamela! ―Los ojos de Duncan se encendieron de furia, y una oscura neblina empezó a cubrirlo todo, todo lo que cubría la neblina desaparecía, del príncipe Elián brotaron unas hermosas alas blancas y su cuerpo empezó a brillar con mucha intensidad todo lo que cubría su luz no era tocado por la neblina de Duncan, pero para Elián era imposible cubrir tanto, no entendía cuando Duncan se había hecho tan fuerte
― ¡PARA DUNCAN! ―gritó el rey
―no pararé hasta que me entreguen a Kaia
―traigan a kaia ―ordenó el príncipe Elián, cuando hubo dicho eso, la neblina dejó de extenderse, pero no desapareció
―¡Duncan! —exclamó Kaia corriendo hacia él y abrazándolo, al instante la neblina desapareció regresando todo a la normalidad — ¡lo siento nunca debimos haber venido! ― le dijo Kaia levantando su rostro hacia el
―no te preocupes ― expresó Duncan mientras tomaba un mechón de cabello de Kaia y lo acomodaba cariñosamente atrás de su oreja.
El guardián abrió el portal Duncan y kaia pasaron pero, antes de que se cerrara el portal el príncipe gritó
― ¡TE SALVARÉ PEQUEÑA NINFA! ― Kaia frunció el ceño y se abrazó más de Duncan.
Los días pasaron y todo parecía volver a la normalidad, excepto porque Kaia llegaba a ver a Duncan todo los días.
―Hola Duncan —saludo Kaia entrando a la casa de Duncan
― Hola Kaia ―contestó Duncan mientras limpiaba un hermoso collar
―guau es precioso
―era de mi madre
―¿Qué le pasó?
―Murió cuando yo nací ― Kaia se acercó y lo abrazo
― ¡vamos! ―exclamó Kaia tomándolo de la mano
― ¿A dónde?
―te tengo una sorpresa ― Duncan siguió a kaia por las profundidades del bosque y llegaron a una hermosa cascada de aguas cristalinas
―vamos entra ―propuso Kaia mientras se quitaba los zapatos para entrar
―no, no traigo ropa
―entra así
― No, yo te observaré desde aquí ―dijo Duncan sentándose en el verde pasto
―ok , pero no sé nadar ― exclamó Kaia mientras se arrojaba a lo más profundo
― deja de bromear sal de ahí ̶ gritó Duncan pero, Kaia no salía de debajo del agua, Duncan se quitó los zapatos, corrió y se lanzó al agua
―¿estás loca? Si no sabes nadar porque entraste
―sabía que vendrías por mí
―¿y si no lo hubiera hecho?
― sabía que lo harías, lo prometiste, ¿recuerdas? ― expresó Kaia mientras enredaba sus piernas alrededor de Duncan
―¿Qué haces?
―no me quiero caer
―No lo hagas o no podré contenerme
―¿contener qué? ― Duncan tomó su rostro y comenzó a besarla apasionadamente, sentían sus cuerpos arder, el cuerpo de Duncan reaccionó a tan excitante beso, la tomó de sus glúteos mientras kaia seguía aferrada a su cuerpo, la sacó del agua y la recostó en el pasto, Kaia sentía su rostro arder, Duncan comenzó a besar su cuello provocando que un pequeño gemido saliera de su boca, eso encendió más a Duncan que parecía un demonio poseído por la pasión.
― ¡aléjate de ella! ―se escuchó un grito que los hizo reaccionar, Duncan se separó rápidamente de Kaia
―sabía que te aprovecharías de ella — Duncan observaba a Elián sin poder controlar aún su respiración
―Qué… ¿Qué haces aquí? ¿Creí que me habían desterrado?
―no venimos por ti ―respondió Elián mientras uno de los guardas tomó a Kaia y desapareció en un portal con ella