En el reino humano —revisen todo el palacio, el objeto sagrado debe de estar aquí —ya buscamos por todas partes y no encontramos nada su majestad —revisen de nuevo, Orlas dijo que aquí estaba —¡su majestad! —gritó un soldado mientras bajaba corriendo los escalones —¿qué pasa? —lo encontré — dijo sacando un libro —¡si! —grito el rey Asher tomando el libro —vámonos —¡rey Asher, eso no te pertenece!—gritó Duncan entrando al palacio, mientras abría sus alas oscuras —guerrero oscuro, veo que está empeñado en entrometerse en nuestros planes —si esos planes es intentar robar cosas, creo que si —lástima —¿por qué? —porque esta vez no podrá detenerme —no este tan seguro —dijo Duncan, una neblina oscura comenzaba a salir de él —si, lo estoy — dijo el rey asher y gritó—¡ahora!. Un so

