Simi se despertó primero que él. Se vió envuelta en su abrazo, apoyada en su pecho. Era extraño. Cuando vivía con su abusador, su temor era como un pulso constante, solía dormir vestida con varias capas de ropa para dificultarle el acceso a su cuerpo. Por un tiempo había encontrado la forma de trabar la puerta desde adentro entonces un día llegó de la escuela y ya no había más puerta en su habitación. A veces se despertaba y él, como un demonio nocturno, estaba escarbando entre sus ropas hambriento de su cuerpo. Todos los intentos de Simi de alejarlo parecían verse frustrados continuamente. Trató de alejar ese horrible recuerdo, pero todos los caminos la llevaban a ese hombre que decía no dormir con mujeres y por segunda vez compartía su cama con ella. Aún no podía entender como se s

