POV. DE ALLIETH.
—¿Crees que...
—Sí —le respondí a Henry con firmeza y miedo.
Sentía una opresión extraña en mi pecho, dolor, rabia, desconcierto. Pero sobre todo confusión.
Lo que vi era tan real como espantoso, claramente Victoria estaba retenida en los calabozos más despiadados de este reino como una criminal y la ira de Carl estaba llena de verdadero dolor.
¿Y si lo que me dijo mi hermana no fue cierto?
¿Si ella fue victima de un engaño?
¿Si todo fue una trampa para alejarla del castillo, de la corte y de su... Rey?
—¿Me oyes? —Henry me llamó irritado y cuando levante mis ojos estaba dando vueltas por toda la caballeriza.
Escuchamos el golpeteo de unos pasos firmes, y por el sonido, sabíamos que se trataba de algún guardia, así que nos alejamos lo suficiente y me dedique a acariciar un caballo para no levantar sospechas o rumores.
—Los están buscando —dijo la firme voz de Albert que se notaba lo agitado que estaba.
Henry y Albert se miraron fijamente y sonreí, les di la espalda y seguí acariciando al caballo. Fue entonces cuando escuche que sus cuerpos se unían en uno solo, desde donde estaba sentí una gran puñada de celos, ellos se amaban con una pasión desmedida y Henry estaba dispuesto a todo por Albert.
Y cuando digo todo. Es todo.
Los planes empezaron como algo realmente simple, una mera transacción para librarse de un matrimonio impuesto por la corona.
Sí, Carl quería casar a Henry con alguna chica de sociedad justo antes de que mi hermana huyera y... Pasará lo que paso.
Sin embargo, Henry logró evitar en ese momento el matrimonio gracias a que la Chica enfermo de gravedad y simplemente no hubo matrimonio.
Y la verdad es que Henry tiene que admitir que le entregamos terrenos llenos de cultivos al padre de la chica para cancelar aquel matrimonio.
Cuando llegamos al castillo de verano de Henry con mi hermana herida, apenas respirando y ,as bien agonizando, el estaba solo con 3 mucamas, le contamos lo que pudimos y esa misma noche me dí cuenta de como nunca dejo de mirar a Albert.
La tragedia nos envolvió unas horas después y ninguno volvió a ser el mismo, los días pasaban y yo no salía de la habitación que se me había asignado, Albert caminaba desesperado por los pasillos y Henry entraba intentando hacer que yo comiera algo, o que al menos tomara una ducha.
Mi corazón estaba n***o, oscuro y dolido.
Un mes después todo empezó a volver a la normalidad y una pequeña luz de esperanza se encendió en mi interior. Fui hasta los bailes de las pertenencias de mi hermana, las que se lograron salvar y empecé a leer sus diaria, la ira y la rabia me consumían más y más.
Entonces, Henry llegó con una propuesta, dos meses después.
Al principio no entendía muy bien, pero cuando me mostró los documentos y lo ví tomando la mano de Albert lo comprendo todo.
El me ayudaba con mi venganza a cambio de su libertad.
La única manera para que el y Albert sean felices es que entregue todo. Su título, su dinero, sus negocios, sus rutas mercantiles, los barcos, las granjas productivas y las casas de descanso, y eso solo significa que Henry ry pasaría de ser un noble, uno de los más antiguos a ser un simple plebeyo por amor.
Y con todo su dinero, más el mío y el de mi hermana en mi poder, claramente puedo doblegar a Carl tanto como me de la gana.
El único problema es que ahora nos está amenazando con quitarnos parte de las tierras y barcos de Henry si este no acepta casarse con otra noble igual de importante, para quitarlo del camino, porque el muy tonto cree que yo tengo algo con el.
Y aunque quisiera quitarle esa estúpida idea de la cabeza, prefiero que sus entrañas se sigan retorciendo de celos.
Pero su amenaza está más cerca de ser una realidad, pues el tonto de Henry mucho antes de conocerme a mi, a mi hermana o a Albert hizo negocios no muy decorosos para un noble con un reconocido ladron.
O como muchos lo llaman: El donador de fortunas.
Nadie ha visto su rostro nunca, no se sabe si es un joven o un viejo, tampoco si es un mero vagabundo o algún borracho con delirios de justicia, es más no se sabe si es hombre o mujer. Lo que si es cierto, es que roba grandes sumas de dinero, oro, o objetos de valor y los vende para repartir el dinero entre los más pobres del reino.
Al menos del reino de Carl, pues en el nuestro es muy poca la gente que no vive con decencia. Y los otros reinos... Bueno eso será para más adelante.
Sus besos subieron tanto de tono, que tuve que carraspear con fuerza y me dí cuenta que ambos tuvieron que acomodar sus pantalones.
Estaba por abrir la boca cuando unos pasos se escucharon por el pasillo.
Carl.
—Al fin te encuentro —dijo sin mirarme y acercándose a Henry.
—¿Que quieres?
—Que te vayas de mi castillo.
—Me voy cuando la reina así lo decida.
—Allieth — me llamo Carl con tanta firmeza que por un momento sentí temor—. Querida, ¿Que tan dispuesta estás a sacrificar a tu amante?
Su pregunta estaba tan cargada de desprecio y desde que me moví con agilidad, pero Albert me detuvo.
—¿Te molesta que te diga la verdad?
—¿Que quieres? —le pregunto Henry acercándose a mi y a Albert.
—A mi reina, en mi habitación —dijo con un tono tan suave que no parecía el mismo Carl cruel de siempre.
Los cuatro nos sumergimos en un completo silencio y luego Henry se acercó a Carl le tendió la mano y sonrió, Carl parecía no entender muy bien y la verdad es que yo tampoco.
Pero las palabras que sucedieron a la actitud de Henry me hicieron temblar.
—Me temo mi querido Rey y viejo amigo, que mi lealtad están con la reina y hasta no verla en el poder, como corresponde, usted y yo seremos enemigos y esto. Será un baño de sangre y venganza, porque no me importa perderlo todo por ella y mucho menos por el amor de la familia que quiero tener y que sus padres me quitaron.