El Gran Golpe
Eran las diez de la noche, los muchachos y yo nos preparabamos para dar nuestro tercer golpe del mes. Esta vez el lugar escogido había sido una prestigiosa joyería de la cual Raúl nuestro jefe no dejó de pensar desde el primer momento en que la vió.
La joyería se disponía a abrir sus puertas para la gran subasta que había sido anunciada por todos los medios de comunicación. De puertas para adentro, George Brown, un hombre de unos 60 años aproximadamente caminaba ansioso de un lado a otro mientras bebía una copa de champaña, se acercaba su momento de cambiar su estatus a: " uno de los hombres más ricos del país" por el del " hombre más rico del país".
Cambié de vestuario rápidamente mientras Raúl nos daba las últimas indicaciones.
- ¡No quiero errores! exclamó.
- No hay lío, hoy le dañaremos la fiesta al vejete. No se imagina lo que se le viene encima, afirmé al tiempo que soltaba una carcajada burlesca.
El resto de los muchachos se disponía a tomar
sus armas , un par de binoculares para ver en la oscuridad y las cuerdas que utilizaríamos para escalar la propiedad.
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Los invitados comenzaron a llegar con tal rapidez que en un abrir y cerrar de ojos la joyería estaba repleta.Yo me disponía a salir con mi vestido n***o bordado a mano nada más y nada menos que por Ricardo Vélez, un diseñador muy reconocido por el mundo de la moda el cual no diseñaba para cualquier niñata con dinero, esta debía tener más que dinero en su cuenta bancaria, debía tener clase y por supuesto un apellido que le hiciera pesar el trasero.
Mi chofer me esperaba con la limosina lista para ser abordada y mientras me dirigía hacía el pude notar como abría sus ojos como platos al verme portar tan exquisito vestido, llevaba un escote profundo que hacía resaltar mis pechos y eso me encantaba, quería ser siempre el centro de atención.
- Señorita, está usted muy guapa esta noche.
-Lo sé Frank, lo sé.
Al llegar a la joyería mi papá saludaba un par de invitados con los cuales ya había hecho un par de negocios y al verme llegar ví como su cara se transformaba en alivio.
- ¡Shantall! por fin estás aquí hija, estás espléndida como siempre.
- Gracias papá, ¿cómo va todo por aquí?
- Ya casi es hora hija.
- Señor, la joya está aquí, daremos inicio cuando usted lo disponga.
-Gracias Renato, ordeno que empiecen de inmediato.
- Así será señor.
El animador de la subasta sube al escenario, porta un traje finísimo color azul y en su mano derecha lleva el micrófono con el cual dará inicio a lo que sería el evento del año , evento que dejará millones de dólares en ganancias.
- Damas y caballeros bienvenidos sean a esta su casa, su joyería de confianza la cual se complace en recibirlos a lo que será un evento inolvidable, por favor tomen sus asientos. En él encontrarán una paleta con el número que los hará participe de este.
- Iré al baño a retocarme papá.
- No tardes, te necesito aquí a mi lado en representación de tu madre.
- No lo haré papá.
Camino rápidamente al tocador para no perderme de mucho no sin antes asegurarme de que me veo impecable, muchos hombres guapos y ricos que me pretenden están aquí, supongo que es hora que me decida por alguno aunque debo admitir que el hecho de que compitan por mi atención me gusta. Saco de mi bolsa el polvo compacto que me hace lucir bronceada y mientras me disponía a esparcirlo por mi rostro todo se oscureció.
-Relajate Shantall debe ser un simple apagón y en unos minutos todo volverá a la normalidad.
Me dije a mi misma para evitar entrar en pánico.
De repente escucho un ruido que proviene del techo que hace que mi corazón lata muy fuerte, no logro ver nada pero siento que alguien se lanza de ahí cayendo a mis pies , se levanta y me apunta con una linterna directamente hacia mis ojos dejándome ciega con su luz. Mis piernas temblaban a la vez que se entumecian evitando así que pudiera correr y pedir ayuda, en ese momento temí por mi vida.
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-¡Los quiero a todos concentrados! un solo descuido y todo se viene abajo.
_Jhon tu escalarás el techo que finaliza en el baño de mujeres. Franco y yo quitaremos el fluido eléctrico y tu Lincoln te encargarás de substraer la joya.
- Entendido jefe
- Lincoln sé que nunca nos has fallado y que apesar de tu ceguera siempre has salido victorioso pero está vez el riego es mayor ¿ estás seguro de hacerlo?
- Nunca había estado tan seguro en mi vida.
- ¿llevas tú bastón?
- Muy gracioso jefe. ( jamás llevaba bastón)
sonrío de una manera pícara.
- Quien tenga miedo de morir que no nazca.
-¡ Ese es mi brother!
- Ahora, entiendan bien que solo disponemos de 5 minutos ni uno más o tendremos a esos malditos policías rodeando todo el lugar.
- Entendido
- Que Dios esté con nosotros muchachos, es hora de dañarles la fiesta a los ricos.
Escalo de manera increíble las paredes traseras de la joyería para así introducirme en ella. Jhon y Franco se adelantan para cortar las luces de todo el lugar ,al identificar los cables que cumplían dicha labor proceden a sacar las pinzas y así finalizar con la celebración. De repente ya no escucho la música y solo queda el murmullo de los invitados ahí comprendo que mi misión está por comenzar, recuerdo que Jhon había contado para mí los pasos que me llevaría al llegar hasta donde estaba la joya pero con toda la gente caminando de un lado al otro no estaba seguro de contar correctamente.
Finalmente llego, y tomo la joya en mis manos, un sentimiento de satisfacción embarga mi ser ¡podía ser funcional aunque estuviera ciego! si podía robar una joyería custodiada por muchos hombres de seguridad podía desempeñarme en cualquier otro maldito trabajo que pudiere solicitar y aunque TODOS me rechazaron cuando lo hice no me dejaron otro camino que seguir arriesgando mi vida en esto.
Meto la joya en mi bolsillo pero de inmediato se activa la alarma, una alarma bastante ruidosa que alertaba la extracción ilegal del elemento en cuestión, se escuchaban gritos y sollozos por todo el lugar. Desde que me volví ciego mi sentido auditivo se agudizó de tal manera que muchas veces me sentía aturdido.
La policía ya venía en camino pero el viejo Brown había ordenado cerrar las puertas de la joyería, mi lugar de escape había sido bloqueado por la multitud ¡estaba acorralado! sentí como dos hombres me seguían por todo el lugar intentando atraparme cuando pero Raul hace un disparo al aire logrando que los invitados corrieran de un lado al otro sin sentido, todos entraron en pánico.
Me pegué a las paredes para así sentir alguna puerta que me llevara a algún lado, hasta que di con la puerta del baño de mujeres, la reconocí porque Jhon me narraba día a día como era la arquitectura y distribución del lugar.
Cierro la puerta y escucho la voz de una mujer asustada y bastante agitada suplicando que no le hicieran daño, no lograba reconocer aquella voz.
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Aquel hombre no parecía tener buenas intenciones, me miraba de arriba abajo de una forma lasciva en lo que pude percibir en medio de tal oscuridad.
- Que rico se te ve ese vestido.
- Por favor no me haga daño-
- Como me encantaría arrancartelo con mis dientes.
-¡No se atreva a acercarse! ¿o es que usted no sabe quién soy yo?
- Mira riquilla, no me interesa saber quien eres tu yo lo que quiero es acariciarte el escote y hacertelo pasar muy bien.
- ¡Auxilio! grité con todas mis fuerzas-
La puerta se abre pero no logro identificar quién ha sido y en medio de un descuido aquel hombre se abalanza sobre mi e intenta besarme.
- ¿ Que haces cabrón? ¡NO VINIMOS A ESO!
- Y tu qué sabes que estoy haciendo o es que acaso te hacías el ciego?
- ¡No seas idiota! con lo cerdo que eres sé de lo que eres capaz. La policía está aquí y si no nos perdemos de aquí nos va a ir muy mal.
-¿entiendes?
- Te veré pronto mamacita- Soltó una carcajada malévola.
Yo no entendía que sucedía ni quién era ese sujeto solo sé que me salvó de una violación, pero ahora mismo tengo que buscar a papá no vaya a ser y le ha pasado algo.