Gerard se detuvo detrás de su mejor amigo y le dio un pequeño golpe contra la nuca. Se trataba de un gesto entre camaradas. —Si sigues dando vueltas voy a vomitar. Es horrible solo mirarte. ¿Qué demonios te pasa? —Preguntó al tiempo que tomaba asiento en una silla cerca del pelinegro. —Solo estoy pensando en tu hermana. —¿Jennifer? Creí que dijiste que terminaron en los mejores términos. —Sabes bien lo que pasó —corrigió Palmer—. Yo te lo dije. —Sí, sí… dijiste algo sobre querer intentar algo con Lilian, si ella te lo permitía. Pensé que eso iba bien, el otro día los encontré desayunando, ¿no lo recuerdas? —Sí, sí… es solo que… —Henry soltó un hondo suspiro y se puso de pie—. Tengo una corazonada, como un mal presentimiento sobre tu hermana. —A ver, Henry, detente —pidió Gerard de i

