PROLOGO: LA CAZADORA DE HOMBRES LOBO
Los aullidos se oían a la distancia mientras la enorme y redonda luna iluminaba el frondoso bosque. Corriendo por su vida, un muchacho de cabello corto rubio y ojos azules largaba gritos de horror al voltear su cabeza y ver a tres seres enormes que iban tras él con intenciones de desgarrar su carne mientras seguía vivo solo para después devorarlo. Sus pantalones castaño claro se encontraban húmedos debido al sudor junto a la orina que no pudo controlar debido al pánico que tenía en ese momento. Su pecho se encontraba al descubierto y aunque todavía se encontraba intacto, aquel muchacho temía qué aquellas criaturas se lo desgarraran de un momento a otro. Durante su huida, sus botas color marrón claro oscurecidas por el lodo, tropezó con una pequeña piedra que se encontraba en el camino. Tratando de levantarse y fallando debido al pánico, aquel pobre muchacho miró a sus costados mientras oía los fuertes gruñidos y aullidos acercarse a donde él se encontraba. Arrastrándose con desesperación, el muchacho logró reincorporarse solo para sujetarse a un árbol y darse vuelta encarando a los tres Lobos con forma humanoide qué se encontraban delante de él.
Su pelaje era azul oscuro y sus ojos amarillos brillaban en medio de la oscura noche. Su cuerpo humanoide mostraba su musculoso abdomen y sus fuertes brazos se ensancharon cuando la mano, con garras rojizas, se alzó lista para el ataque.
Alzando su brazo, aquel pobre muchacho solo pudo rogar con un tono débil diciendo:
- ¡No, por… por favor… piedad!- las criaturas rieron con voz gruesa mientras se preparaban para el ataque cuando un brillo repentino cortó el brazo de aquel Lobo
Alejándose de su presa mientras se sujetaba su ensangrentado muñón, el lobo largó unos fuertes gemidos de dolor. El muchacho no podía creer lo que estaba contemplando, una hermosa mujer de largo y lacio cabello n***o, ojos azules y una boina roja con una pluma al costado se puso delante de él dispuesto a protegerlo. Llevaba una camisa blanca y unos pantalones negros junto a un cinturón de cuero del mismo color donde se encontraba la vaina de su espada de metal. Alzando su espada, aquella bella mujer les gritó:
- ¡Si quieren matarlo, antes tendrán que pasar por sobre mi cadáver!- el Lobo herido la vio con sus luminosos ojos amarillos y tras reír un poco le respondió con su gruesa voz
- COMO QUIERAS
Los Lobos se pusieron en posición de ataque listos para enfrentar a su repentina adversaria.
Moviéndose a un costado, la joven guerrera pudo esquivar un golpe que iba en dirección a su estomago y, con una rapidez sorprendente, le cortó el cuello con su espada al Lobo que intentó agredirla. Aquella criatura se movió hacia atrás mientras se sujetaba su sangrante garganta, trató de hablar pero su voz se encontraba ahogada por la sangre que salía de su boca. Su cuerpo cambió repentinamente a un cuerpo humano que cayó al suelo, mostrándole al joven muchacho el rostro de un hombre de su misma edad, o un poco menos, cuyos ojos perdidos y cristalinos se incrustaban en su mirada, helándole la sangre. Los dos Lobos restantes se sorprendieron de ver como aquella mujer había matado a uno de los suyos sin ningún tipo de problemas y tras secar la sangre del filo de su espada con la manga de su camisa, aquella mujer miró con desafío a los dos Lobos restantes. Largando un rugido de ira, el segundo Lobo trató de tirarse encima de ella cuando un cuchillo, que salió debajo de la manga de la muchacha, atravesó su pecho y cortó su corazón en dos, matándolo de un solo golpe.
- ¡IMPOSIBLE!- murmuró aquel Lobo sintiéndose sorprendido de que aquella hembra humana pudiese acabar con dos de los suyos de un solo golpe. Mirando a su oponente fijamente a los ojos, le hizo una seña con sus dedos de que se acercara
Negando con la cabeza, el tercer Lobo le dio la espalda y trató de huir cuando su cabeza fue cortada de un repentino golpe. La expresión de dolor junto a las fauces abiertas delataban la rápida agonía que aquel monstruo sintió antes de morir.
La mujer movió su espada cuyo filo brillaba a la luz de la luna, y la guardo en su vaina. Dándose la vuelta, le tendió su mano al joven muchacho mientras le dedicaba una tierna sonrisa.
- Tranquilo, ya no te molestarán mas- le dijo con un tono de voz suave
- ¡¿Qué eran esas cosas?!- le gritó asustado aquel muchacho rechazando la mano de aquella mujer quien le dio la espalda contestándole
- Eran Hombres Lobo, posiblemente cazadores novatos que apenas habían pasado el primer año de transformación
- ¿Y cómo sabes eso?- le preguntó aquel muchacho mostrándose muy sorprendido ante la afirmación de aquella mujer- ¿Quién eres tú?
- Lo sé porque me dedico a eso- le contestó aquella mujer alejándose. Tras dar vuelta su rostro, cuyos ojos brillaban en la oscura noche, mirándolo con una ferocidad inimaginable, añadió- mi nombre es Hunter Wolf y soy una cazadora de Hombres Lobo