PRIMERA PARTE: LA CAZADORA DE HOMBRES LOBO
El pequeño pueblito de Gals en Francia contaba con una población de ochenta o noventa personas cuya mayoría eran jóvenes entre veinte y treinta años. A pesar de haber sido fundada en los tiempos en el que Cesar aun era senador del imperio romano, no había ancianos en Gals, solo jóvenes que vivían en constante temor de que algún día ellos viniesen a buscarlos o esperasen a que se encontraran solos en el bosque durante la noche de Luna llena. La palabra asedio se quedaba muy corta al tratar de describir la situación que se vivía en Gals, en un asedio los pobladores podían ver a las tropas enemigas apostadas fuera de sus muros sin embargo en aquel pequeño pueblo francés la incertidumbre nacía debido a que no podían ver a quienes los acechaban y la paranoia crecia debido a que sus enemigos podían ser cualquiera de los ochenta pobladores. Como confiar en tu vecino si no sabías si él se convertía en una de esas cosas durante las noches. Si los pobladores no se habían matado entre ellos debido al terror que sentían era porque aun existía le leve y vaga esperanza de que esos monstruos no fuesen los pobladores sino un grupo especifico de la ciudad vecina que si contaba con una amplia población que no registraba los mismos problemas que Gals. Los forasteros no eran cosa rara dentro del pueblo, tampoco que muchos se hospedasen en las tabernas del pueblo durante una noche pero lo que sí era raro es que estos volviesen a ser vistos nuevamente en el pueblo siendo uno de los más recurrentes cada noche anterior a que sucediese una tragedia un hombre de largo cabello n***o trenzado y una espesa barba que acentuaba su ruda imagen. Su mirada penetrante mantenía a los pobladores a raya debido a que en ella se podía ver su ferocidad en combate. Bajo la excusa de que era un comerciante proveniente de la ciudad Orleans y cuyas escasas apariciones a veces se daban durante la noche, eran su único salvo conducto de ser quemado en la hoguera bajo la sospecha de ser un Hombre Lobo, aparte de que no era el único licántropo que asolaba la región. Varios sobrevivientes aseguraban haber visto a tres o cuatro Hombres Lobo durante el ataque y hasta el momento se sospechaba de una jauría que se encontraba oculta en las afueras del pueblo o en la ciudad vecina.
Sin embargo aquella noche tuvieron una nueva visita inesperada que cambiaría todo para siempre.
Era de noche cuando llegó, la puerta de madera de la taberna se abrió dejando entrar un poco del fresco viento nocturno junto a una silueta que se encontraba cubierta por una capa de color arena con una enorme capucha que cubría su rostro. Sentándose en una silla, alzó en silencio la mano pidiendo algo de beber. La camarera se acercó a la silueta y le preguntó:
- Buenas noches ¿En qué puedo ayu…?
- Cerveza- le contestó en voz baja y con un tono severo
- Claro que si- asintió la camarera, esbozando una sonrisa nerviosa- enseguida se la traigo
- Gracias- le contestó su misterioso cliente, mirándola fríamente con sus ojos azules
La camarera de cabello rubio y buen semblante le llevó la jarra de metal con cerveza en su interior junto a un enorme pan casero cortesía de la casa.
- Solo pedí una cerveza- le señaló el forastero cuyo tono de voz femenino se volvía más claro cada vez que hablaba- no pienso pagar por el pan
- Es cortesía de la casa- le contestó la camarera entregándole la comida y la bebida- normalmente en Gals es costumbre darle comida a los forasteros que vienen a nuestra taberna. Un acto de hospitalidad y amabilidad
- Que tierno- observó la forastera tomando el jarro con cerveza que acercó a su boca dispuesta a beber
- ¿Y que la trae a Gals señorita…?- le preguntó la camarera viendo como aquella forastera se tragaba una mitad del liquido de un solo golpe
- Casería- le respondió la forastera dejando de beber, incomodando a la camarera- me dedico a perseguir y cazar animales salvajes que asolan la región
- ¿Qué tipo de animales?- le preguntó la camarera tratando de controlar sus emociones que iban desde el pánico hasta una pequeña esperanza de que ella estuviese allí para…
- Osos, Zorros, Tigres, Pumas, Leones y por supuesto…- sonriendo añadió- Lobos, ellos en especial. Adoro matar a los Lobos y usar su piel como trofeo. En Berlín pagan muy bien por la piel de lobo
- No sé si aquí encontrará lo que busca ¿Señorita…?- le preguntó la camarera alejándose un poco mientras sentía como la ansiedad controlaba sus brazos haciéndolos temblar
- Creo que sí, al menos he oído que por la zona hay una manada que está causando problemas y he venido a resolver ese problema- al ver como la camarera se tragaba sus ganas de gritar, tanto de horror como también de alegría, la forastera le lanzó unas monedas de oro que guardaba en el bolsillo de su pantalón mientras se presentaba- aquí tienes por la cerveza y gracias por el pan. Por cierto, mi nombre es Hunter Wolf
Claude Derastian caminaba por las oscuras calles de Gals que se encontraban iluminadas por la enorme luna llena que reflejaba los techos de paja de aquellas estructuras blancas de madera con pequeñas ventanas que daban a habitaciones cuya iluminación amarilla producto de las velas se veía desde afuera. Sabía que no debía estar afuera esa noche en particular, que se encontraba en peligro debido a que aquella hora era su hora, pero era necesario que lo hiciera debido a que su fiel amigo había huido de casa y no pensaba dejarlo morir a manos de esas cosas. De cabello rubio y ojos azules, de buen semblante aunque podía mejorar con un poco de ejercicio, vistiendo una camisa blanca junto a unos pantalones marrón. Claude se encontraba gritando el nombre de su mejor amigo por la calle:
- ¡Brisei!- gritaba- ¡¿Dónde estás amigo?! ¡Ya es tarde, no es hora de jugar!
Tras dar un silbido, Claude pensó “Quizás ya está muerto o se está escondiendo de esas cosas” el sonido de un gruñido lo sobresaltó y dándose la vuelta con rapidez, vio a un pequeño perro de pelaje blanco y una mancha castaña en su ojo derecho ladrarle mientras se dirigía a donde él estaba, aquel can parecía estar riendo al encontrarse con su amigo.
- ¡Brisei!- gritó Claude agachándose y alzando sus brazos con intenciones de abrazarlo- ven aquí muchacho ¡Vamos!
El pequeño perro se lanzó sobre los brazos de su dueño quien lo abrazó mientras reía debido al tierno reencuentro. Brisei ladró un poco antes de lamerle la cara a Claude quien le pedía que se detuviera.
- ¡Ya basta amigo, por favor! Ven, vamos. Volvamos a casa- le pidió Claude incorporándose con Brisei en sus brazos, sin saber que ambos eran observados por otro ser de rostro canino y cuerpo humano
Brisei al sentirlo cerca debido a su olfato, comenzó a gruñir y a ladrar.
- ¿Qué sucede amigo?- le preguntó Claude nervioso debido a que podía imaginarse el motivo por el cual Brisei se encontraba tan alterado- ¿Qué tienes?
Tras oír un grueso gruñido, Claude se dio vuelta y lo vio: un ser enorme de pelaje azul con brillantes ojos amarillos que largó un fuerte aullido que aterró a Claude, paralizándolo por un momento antes de largar un fuerte grito de horror y emprender la huida del Hombre Lobo que lo buscaba matar.
El grito de Claude fue oído en la taberna, asustando a los presentes y llamando la atención de Hunter Wolf quien alzó su cabeza y se levantó de su silla. El tabernero se santiguó al oír los gritos de Claude mientras la camarera exclamó:
- ¡Es el joven Derastian!
- Se oye cerca- dedujo Hunter Wolf dirigiéndose a la puerta
- ¡¿Oiga que piensa hacer?!- exclamó uno de los comensales al ver como la forastera se dirigía hacia la salida
- Mi trabajo- le contestó Hunter Wolf abriendo la puerta
- ¡Espere, por favor no salga, es muy peligroso!- le pidió el Tabernero, sintiéndose horrorizado ante la imprudente acción de la forastera quien se quitó la capucha mostrando su boina roja junto a su larga cabellera negra. Sonriéndole con confianza, le respondió
- Lo sé, si no lo fuese entonces sería muy aburrido
Sacándose su capa de color arena revelando su atractiva y atlética figura, Hunter Wolf se dirigió a donde se encontraba Claude.
Desenvainando su espada vio al muchacho tirado en el suelo, protegiendo a su perro con su brazo mientras sus ojos se agrandaban debido a la adrenalina y el horror. Dando un sorpresivo salto, sacó de la manga de su camisa un cuchillo de metal que enterró en el hombro de Licantropo quien largó un rugido de dolor y sorpresa. Dándose vuelta dispuesto a encarar a su adversaría, se sorprendió de que fuese una simple humana quien alzaba su espada dispuesta a pelear.
- ¡¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?!- lo confrontó con severidad y el Licantropo largó una gruesa risa debido a la gracia que le daba aquella provocación
- ¿COMO TÚ?- le preguntó con una gruesa voz alzando su garra listo para el combate
Moviéndose con rapidez, unas pequeñas estrellas de metal se incrustaron en el pecho y abdomen del Licantropo quien observó como su adversaría las lanzó por sorpresa mientras se movía a un costado.
- Si- sonrió Hunter Wolf tirándole una daga de metal al cuello del Hombre Lobo quien apenas pudo percatarse de su sorprendente velocidad- como yo
Antes de que el Licantropo pudiese responderle un brillo pasó por sobre sus ojos siendo lo último que vio porque la espada de Hunter Wolf cortó sus retinas amarillas cambiándoles el color a un rojo sangre. Largando fuertes aullidos de dolor, el Hombre Lobo se cubrió su rostro con sus dos patas mientras trataba de huir, sin mucho éxito. Durante su intento de huida, Hunter Wolf le enterró su espada en el pecho cortando en dos su corazón y acabando con el Licantropo de una vez por todas. Tras ver como su cuerpo caía al suelo mientras volvía a su forma humana, Hunter Wolf se dio vuelta y le ofreció su mano a Claude, preguntándole:
- Te encuentras bien- Claude, al ver la tierna sonrisa de su salvadora, asintió con la cabeza y le tomó la mano
- Si, gracias- siendo levantado por el fuerte brazo de Hunter Wolf, añadió- ¡Eso fue excelente! Eres nueva en el pueblo ¿Cómo te llamas?
- Hunter Wolf, cazadora de Hombres Lobo- le respondió su salvadora estrechándole con fuerza la mano
- Soy Claude Derastian y este pequeño es Brisei, mi mejor amigo en el pueblo- se presentó el joven Claude, sonriéndole de manera torpe
- Es un gusto conocerte Claude- sonrió Hunter Wolf, dando inicio a lo que parecía una linda amistad