El cuerpo yacía en el suelo, desnudo y sin vida. Los pobladores se fueron acercando lentamente a verlo mientras la incredulidad se dibujaba en sus rostros. Para la sorpresa de todos, el cadáver de aquel Hombre Lobo era el de una persona completamente desconocida para ellos. Un hombre de cabello n***o corto y canas en las sienes, de rostro redondo con facciones desagradables que nunca habían visto antes. Aquel cadáver solo confirmaba la sospecha de todos que los Licántropos que asolaban su tierra eran provenientes de la ciudad cercana a Gals. Cuando quisieron agradecerle a la forastera el haber matado a aquella plaga, descubrieron, para su asombro, que ella ya se había marchado.
El desorden que había en la sala de estar fue el primer indicador que tuvo Hunter Wolf de que Claude vivía solo, el que Brisei saltara a la silla y se colocara delante de la mesa, como si fuese una persona, fue su segundo indicador y que Claude le trajera una bandeja de panecillos rancios para la cena terminó por darle la pintura que Hunter Wolf necesitaba para deducir lo obvio. Además de vivir solo, Claude era un solitario.
- Por favor, siéntete como en casa- le pidió Claude sirviéndole un poco de vino en una elegante copa de vidrio que conservaba para las visitas
Sonriendo, Hunter Wolf bebió un poco del vino y, tras saborearlo, le respondió con ternura:
- Gracias- observando el entorno, le preguntó- ¿Donde están tus padres muchacho?
Claude calló y, tras bajar la cabeza mientras sus ojos comenzaban a lagrimear, le contestó:
- Murieron, hace un año atrás- limpiándose sus lacrimosos ojos, le contestó- fueron asesinados por… esas cosas que viste más temprano, Brisei es la única compañía que tengo en este momento
- Lamento oírlo- lo consoló Hunter Wolf comiendo uno de los panecillos de Claude. Sorprendentemente, aunque estuviese un poco rancio, era sabroso. Sonriéndole de forma cariñosa, añadió- sin embargo te prometo que los haré pagar por lo que hicieron
- ¿Y en que cambiaría si los mataras o no?- susurró Claude cabizbajo mientras devoraba su panecillo- de todas formas mis padres no volverán a la vida ni tampoco todos los que esos desgraciados asesinaron
- Pero si evitará que maten a otros más- le aseguró Hunter Wolf adoptando una expresión decidida- piensa que otras personas similares a tus padres corren peligro en este momento y si no hago algo entonces ellos también morirán
- Ojala hubieses llegado hace un año atrás- se lamentó Claude manteniendo su mirada baja- de ese modo hubieses salvado a mis padres y no me encontraría tan solo
Hunter Wolf se mantuvo en silencio mientras cenaba, sus pensamientos la envolvían como si fuese un regalo de navidad. Era claro que el muchacho se encontraba solo y no tenía a nadie que lo cuidase o velase por él, por otro lado desconocía las costumbres de aquellos licántropos dentro del pueblo. Aunque los Hombres Lobo poseyeran poderes y actitudes predecibles, lo cierto era que su modo de ser variaba en cada lugar en el que se encontraban. Un error común que muchos tenían, respecto a la r**a de los Licántropos, era pensar o creer que ellos eran iguales en todas partes, cuando en verdad era totalmente distinto: en una región ellos podían ser muy agresivos y atacar las ciudades durante las noches de luna llena mientras que en otros pueblos ser más cautos y solo recorrer los bosques, acechando a los incautos que se atrevían a invadir sus territorios. Podía haber casos de ataques aislados o cronológicos donde cada determinado tiempo, el Licántropo, buscaba victimas para devorar, solo para después volver al lugar en el que este monstruo se encerraba cuando se transformaba. Podía haber casos de Hombres Lobo que solo atacaban una vez cada treinta o cuarenta años, dependiendo del tiempo que su instinto de cazador pudiese ser contenido hasta un punto de no poder soportarlo más. También podía variar la cantidad que atacaba, desde un solo Licántropo a toda una jodida Jauría dispuesta a devorar una ciudad entera. El factor Hombre dentro del Lobo permitía toda una serie de variantes que a veces valía la pena estudiar y considerar debido a que no todos los licántropos eran iguales, existían aquellos que realmente necesitaban ayuda y no querían ser cazadores nocturnos sino personas comunes y corrientes. Hunter Wolf ya había ayudado a varios de ellos debido a que la plata no solo removía sus poderes sino que los liberaba de su maldición, a veces se necesitaba una sola bala de plata o un golpe directo en un solo lugar no letal, como el hombro, para poder salvarlos. Desgraciadamente también hubo Licántropos a los que no pudo salvar como… pero eso era el pasado, el presente ahora era ese muchacho llamado Claude que lloraba en silencio por su soledad y ella sabía qué hacer para remediarlo, al menos de forma momentánea.
- Escucha, Claude- le habló Hunter Wolf saliendo de sus pensamientos- mientras me encuentre aquí, necesitaré de un lugar en donde hospedarme. Estaba pensando en la taberna, pero sus precios me parecen un poco costosos… ¿No sería mucha molestia si yo…?
- ¡Para nada!- exclamó Claude, abriendo sus azules ojos debido a la sorpresa que tuvo al oír la proposición de Hunter Wolf- tengo una habitación extra para que puedas descansar, solía ser de mis padres pero no creo que les moleste que descanses allí. Je al menos no después de haberme salvado
- Gracias Claude, si hay algo que necesites, puedes pedírmelo- le agradeció Hunter Wolf a su nuevo amigo quien la miró con cariño. Negando con la cabeza, Claude le contestó
- Nada se me ocurre de momento, gracias Hunter Wolf
La cena había terminado y Hunter Wolf se retiró a dormir. La habitación se encontraba a oscuras pero las cortinas azules junto a la blanca luz de la luna, que iluminaba la cama de sabanas blancas, teñían aquella oscuridad de un color azul que, a juicio de Hunter Wolf, le daba un romántico aspecto. Acostándose en la cama de sabanas blancas, cerró sus ojos dejando que el sueño la dominase. Mañana sería otro día.
La pálida luz de la luna iluminaba aquel oscuro bosque, en donde aquellos tres Hombres Lobo se habían reunido. Sus amarillos ojos relucían en la penumbra y se mostraban más preocupados que molestos debido a lo ocurrido con su camarada.
- ESA HIJA DE PUTA LO MATÓ- les contaba Lazaruz, uno de los Licántropos de mas bajo rango dentro de la camada- JULIUS ERA UNO DE LAS MÁS EXPERIMENTADOS DENTRO DE LA JAURIA Y ESA PERRA LO MATÓ COMO SI FUESE NADA
- ¿Y QUÉ CON ESO?- le preguntó George, un Licántropo experimentado- SOLO FUE UN GOLPE DE SUERTE, NADA MÁS. LA PROXIMA SEMANA ESA INFELIZ SERÁ NUESTRA Y TENDREMOS UN GRAN FESTÍN
- USTEDES LOS MACHOS SOLO PIENSAN EN MATAR Y DEVORAR ¡QUE SALVAJES!- se molestó Yrenne, la Alfa de aquella jauría- UNA HEMBRA HUMANA VIENE A NUESTRO COTO, MATA A UNO DE LOS NUESTROS SIN PROBLEMA ALGUNO ¿Y LO UNICO EN QUE USTEDES PIENSAN ES EN MATARLA POR LOS MISMOS MEDIOS QUE JULIUS UTILIZÓ ANTES DE MORIR? QUE PATETICO
- ¿Y CUAL ES TU IDEA YRENNE?- le preguntó Lazaruz, entrecerrando sus brillantes ojos
- DEJAR QUE SE ABURRA- le contestó Yrenne, mirando con enojo y desafío a Lazaruz- NO ATACAR ESTA SEMANA, NI LA PROXIMA, SOLO MANTENER LA CALMA HASTA QUE CREA QUE NOS HA VENCIDO Y SE LARGUE
- ¡SABES QUE NO PUEDO CONTROLARME DURANTE TANTO TIEMPO!- rugió Lazaruz furioso, sintiendo que se volvería loco de solo esperar
- PUES TENDRAS QUE HACERLO O MORIRAS A MANOS DE LA HEMBRA HUMANA- le contestó Yrenne acercándose a Lazaruz de manera intimidante- SI ES QUE YO MISMA NO TE MATO ANTES POR OSAR DESOBEDECERME ¿HE SIDO CLARA LAZARUZ?
- SI SEÑORA- murmuró Lazaruz, sintiendo como el odio recorría su interior debido a que él no podía controlar ese impulso del mismo modo que ella lo hacía. Aquellos instintos eran imposible de mantener bajo control; pero confiaba en la Alfa y sabía que Yrenne debía tener un plan en mente. Por eso, de momento, se contendría pero no sabía por cuánto tiempo lo haría.