CAPITULO IV - MATEO - segunda parte -

3326 Words
- Tu padre dice que puedes bajar – ni siquiera me miró – Teo – me acerqué a él y se alejó, ocultando su rostro. Estaba llorando - ¿Qué te pasa? - Déjame tranquilo – dijo sollozando – no quiero verte. - No entiendo Teo, pensé que estábamos bien – se puso de pie y me miró con los ojos rojos por el llanto. - Yo también pensaba eso, pero al parecer soy un recogido que esta ocupando un lugar que no le corresponde en tu casa, con tu familia – las lagrimas salían con mas ganas de sus ojos, había escuchado a Alejandro – en cuanto pueda me voy así no te molesto mas – se giró para no verme y yo me sentía la peor persona del mundo – no me interesa tu dinero Bautista, por mi te lo podes quedar a todo, lo único que me duele es que hayas insinuado que mis padres no me quieren. - Yo no – quise defenderme, pero supe que no tenia como, yo no había contradicho a Alejandro, me había quedado callado cuando él hablaba esas cosas tan horribles y la idea había cruzado fugazmente por mi cabeza, me sentía una mala persona – Teo de verdad yo no pienso eso – pude decir al final. - No sabes lo horrible que es saber que llegué aquí para llenar tu vacío – habló sin escucharme – cuando me enteré que estabas vivo me quise morir de la angustia pensando que ellos iban a dejar de quererme, todos los días me duermo con eso la cabeza. Pienso que cuando me levante van a pedirme que me vaya porque ya no me necesitan mas – hipo por el llanto – y no me malinterpretes, no me importan los lujos, pero si mamá o el idiota de papá no me quieren voy a morirme porque yo los amo, no puedo imaginarme la vida sin ellos, porque por mas que no compartamos sangres son mis padres. - Y vos nuestro hijo – Valentín habló y los dos nos giramos a mirarlo, estaba en la puerta con gesto de haber escuchado bastante. Teo tenía el rostro empapado en lágrimas y no dejaba de llorar, a pesar que se mordía los labios para dejar de hacerlo. Valentín caminó hacia él – nunca vamos a dejar de amarte Mateo, no lo dudes nunca – y lo abrazó de una manera sobre protectora, dejándolo llorar en su hombro. Yo no sabia que hacer, sentía que todo era mi culpa – ¿ya está llorona? – preguntó cuando Mateo se calmó. Eso me hizo sonreír y a Teo también. - Ya arruinaste el momento – le dijo cuando se separaron – gracias. - No me agradezcas que para eso estamos los padres – Valentín lo sujetó de la nuca y le dijo esto mirándolo a los ojos – y por favor arreglen sus cosas que no quiero que su madre sepa que están peleados. - Está bien – dijo Teo, yo solo asentí cuando me miró. - Y no se demoren que hay modelos abajo – aclaró antes de irse. Teo se sentó en su cama y yo en frente. Nos miramos un rato, al parecer él tampoco sabia como iniciar la conversación. - ¿Qué es lo que te molesta de mi? – Preguntó finalmente – porque si me lo decís puedo intentar cambiarlo así nos llevamos bien – no sabia que decir – a mi me molesta que no digas las cosas que tenés ganas de decir – eso no lo esperaba – no te va a pasar nada por expresarte un poco. - Me cuesta mucho – dije sin mirarlo. - Ya me di cuenta – comentó con sarcasmo – pero si no hablas conmigo que soy tu hermano – ahí lo miré – no hay nada que digas que vaya a cambiar eso, podes confiar en mi en lo que sea – suspiré. - Me dieron celos – lo dije al fin – cuando te conocí y vi tu maravillosa y perfecta vida te envidié y quise convencerme a mi mismo que no eras perfecto por eso cuando los chicos del colegio comenzaron a decirme esas cosas de vos los escuché. Quería creerles – el me escuchaba atento. - Entiendo – respondió – yo también estoy celoso de vos – eso si no lo creía – Cristóbal daría cualquier cosa por saber que por mis venas corre la sangre de nuestros padres. Lo que sea – repitió. - No hace falta la sangre para que te quieran – sentí la necesidad de decírselo, el me sonrió agradecido. - Pero no es solo eso – se apenó por lo que iba a decir – yo quiero ser como él – confesó, me tomó unos segundos saber que se refería a Valentín – me esfuerzo cada día para lograrlo, pero no tengo sus genes ¿entiendes? – No comprendía la verdad – vos podes llegar a ser todo lo que papá es, porque lo llevas en las venas – bufe por ello, las posibilidades de que yo me parezca a ese hombre eran de una en un millón. - Sin ofender Teo – dije, ahora que había comenzado a hablar no me iba a callar – pero no tengo intención alguna de parecerme a tu padre. - Porque no lo conoces – replicó – es el tipo mas genial del mundo – reí por esto, a mi no me lo parecía. - Supongamos que lo sea – continué – esta demostrado que las experiencias influyen mas en como somos que los genes. - Pero si llevas su sangre tienes mas posibilidades – argumentó, yo negué con la cabeza. - Teo – lo miré serio – tu papá y vos son casi dos gotas de agua – el quiso discutir – hasta hacen los mismos gestos – el rió al escucharme. - ¿En serio? – Preguntó animado, asentí de igual manera – me lo habían dicho pero me resultaba increíble – me contó – pero a vos te creo. - Gracias – respondí – y ahora quisiera que me dijeras que de cierto es lo que se dice de vos en el colegio – el suspiró. - Dispara – dijo sonriendo. - ¿Sos un matón que consigue todo a la fuerza? – me miró enarcando una ceja como respuesta y supe que ni siquiera tendría que haber preguntado. - Solo uso la fuerza cuando es necesario – me dijo sin embargo – para poner en su lugar a los idiotas que se meten conmigo o con mi familia – asentí – Alejandro le falto el respeto a mamá – aclaró – y eso no se lo permito a nadie. - Tienes razón y me hubiera gustado detenerlo, pero no pude. - No podes dejar que la gente te pase por encima nene – me aconsejó – así que mientras vos aprendes a hacerte valer no me queda otra que defenderte – ambos reímos. - Gracias – suspiré – también me dijeron que apruebas las materias en el colegio porque alguien te hace los exámenes o porque le pagas a los profesores – bufó por ello. - Muy falso – respondió – apruebo porque estudio y mucho – me sorprendí – tengo dislexia Cris – aclaró – lo que vos lees en un minuto a mi me lleva horas, pero tengo una maravillosa madre que estudia conmigo así no me cuesta tanto. Ella me lee los temas y yo los aprendo así – comprendí el mecanismo – por suerte tengo muy buena memoria. - Ese era el chisme que mas me creí – confesé. - Ves demasiadas películas, no conozco un solo profesor que se deje comprar – reímos por ello - ¿Qué mas? - Esto es mas personal – me daba vergüenza decirlo - ¿sos gay o impotente? – dije sin mirarlo, y a los segundos escuché que Teo se descostillaba de la risa, había terminado en el piso sujetándose el estomago de tanto reír. Cuando se calmó me miró desde el suelo. - Ni lo uno, ni lo otro – respondió – me gustan demasiado las mujeres y hasta el día no recibí ninguna queja por mi desempeño. - Pero – quise decir algo. - Tu amigo dice que su prima me dejó porque no la satisfacía – asentí – esto que voy a decirte es un secreto, muy secreto – volví a asentir entendiendo el mensaje – la prima del tonto, Azul – aclaró – fue mi novia y si me engañó con mi ex mejor amigo – suspiró – pero no lo hizo porque yo fuera impotente, ella hace esas cosas. Le gusta jugar con los hombres, enamorarlos y luego botarlos como basura – se señaló con una mano con un gesto de amargura en el rostro – yo fui uno de los tontos que cayó, Sami fue otro. - ¿Tu amigo? – pregunté. - Ella cree que es mas mujer si consigue separar a dos amigos por su causa – que zorra pensé – no se en que estaba pensando cuando me metí con ella, porque yo sabía lo que era, pero no pude evitarlo. - Eso te pasa por jugar con fuego – le reproché. - Avísame como te va si te pone los ojos encima – eso no iba a pasar, yo no iba a dejarme engatusar por los encantos de una mujer – es irresistible la muy maldita, y lo sabe y se aprovecha. - Yo no voy a tener ese problema – respondí seguro. El negó divertido. - Ya veremos – comentó - ¿algo más? – Negué con la cabeza – entonces vamos a la fiesta que tengo ganas conocer una linda chica. - Creo que Azul iba a venir – había escuchado que Alejandro la mencionaba, el sonrío - ¿te molesta? - Ya no – respondió sincero – todavía la quiero, no voy a negarlo, pero jamás la voy a perdonar – asentí – no soy tan tonto para tropezar dos veces con la misma piedra y menos si el mundo esta lleno de mujeres mas bonitas y menos malas. - Entiendo – dije seguro – ya tampoco perdonaría algo así jamás – me sonrió y entró a su vestidor, a los minutos salió con una camiseta negra y calzado. - Vamos – y nos dirigimos a la puerta, la música retumbaba por todo el pasillo, y cuando nos asomamos por las escaleras noté que la fiesta estaba en su punto máximo. - Cristóbal – Alejandro me llamó al pie de la escalera, estaba con varios chicos y chicas, me acerqué a ellos – ella es mi prima Azul – me presentó a una belleza de ojos verdes y cabello castaño. Entendí lo que Mateo me había dicho, era perfecta, su sonrisa, su cuerpo – él es el hermano de el imbécil de tu ex novio – siguió la presentación – pero el comparte sangre con sus padres – seguía con eso. - Un gusto Cristóbal – me dio dos besos en mis mejillas y en ningún momento dejó de sonreírme – hola Teo ¿Cómo estás? – saludó y me giré, Teo terminaba de bajar las escaleras y simplemente le dedicó una nada amable mirada, antes de seguir su camino. Eso era tener orgullo y amor propio, pensé. - ¡Hermanitos! – Alguien gritó y vi que Alicia se colgaba del cuello de Mateo, algo ebria al parecer – mis amigas quieren conocerlos – me hizo señas con una mano y yo negué con la cabeza avergonzado. - Sus amigas con modelos Cristóbal – dijo Teo - ¿Qué esperas? - A lo mejor no le gustan las modelos – Azul se me colgó del brazo y dijo esto mirando a Teo, que simplemente sonrió con superioridad. Como si supiera que eso iba a suceder. - Pero a mi si – respondió - ¿vamos? – pidió a Alicia que tomándolo de la mano lo arrastró hasta el grupo de sus amigas, eran seis y cada una mas linda que la otra. No sabia que hablaban, pero estaba claro que Teo las hacia reír con su encanto. - Son feas – dijo Azul molesta – ni siquiera se porque son modelos – la miré extrañado, porque parecía celosa y con lo que me había contado Teo minutos antes no tenia porque estarlo, ya que ella lo había dejado. Ella intentó coquetear conmigo, seguramente para vengarse de mi hermano, pero la ignoré. No me atraían ese tipo de mujeres para nada. Cuando pude librarme de ellos me acerqué a mis primos que reían de sus tonteras. La charla con Mateo me había servido para distenderme un poco, participaba más y hasta conté un par de bromas. Como a la hora vi a Mateo que subía las escaleras acompañado de una de las amigas de Alicia. Seguí con lo mío y al rato vi que Azul subía las escaleras. Me pareció que habría problemas, y al parecer no fui el único porque me encontré a Candela en el camino a las escaleras y subimos juntos. - Esa zorra – murmuró por lo bajo, yo no respondí simplemente la seguí. A unos metros de la habitación de Teo nos cruzamos con la modelo que estaba con la ropa mal puesta y descalza. Los gritos se escuchaban desde la puerta, yo pensaba golpear pero Candela abrió de golpe. Mateo estaba de un lado de su cama, con el torso desnudo y el pantalón desprendido. Azul estaba del otro lado gritando barbaridades y lanzándole cosas que el esquivaba. - ¡Sos una basura! – Gritó ella – en mis narices te ibas a revolcar con esa y después tenés el descaro de decir que me amas – la cara de Teo era un poema, creo que esa fue la primera vez que se quedó sin palabras. - Vos sos la descarada – Candela la encaró – después de cómo lo dejaste le venís a reclamar algo. - No te metas – reprochó Azul – esto es entre el mujeriego de tu hermano y yo. - Zorra – dijo Candela – le pusiste los cuernos con el mejor amigo y él jamás miró siquiera a otra cuando estaban juntos. - Ese no es tu problema – gritó Azul y abofeteó a Candela – Teo es mío y no puede acostarse con otras. - Escúchame pequeña ramera – Candela la acorraló contra la mesa de noche – me volvés a poner un dedo encima y te desfiguro a golpes – Azul estaba asustada – te le acercas a cualquiera de mis dos hermanos y te mato. - ¿Vas a dejar que me hable así? – Le recriminó a Teo, que simplemente elevó los hombros – escúchame bien Mateo – se separó de Candela trepándose en la cama para llegar hasta él – vos sos mío y si me entero que estas con alguna mujer te va a ir muy mal. - ¿Qué es esto? – Victoria ingresó al cuarto y encendió la luz, seguida de Alicia y Emilia - ¿con que derecho venís a mi casa y amenazas a mi hijo? - No es tu asunto – Azul no se dejaba intimidar. - Querida – dijo con sarcasmo Victoria – cualquier cosa que involucre a mis hijos es mi asunto y no te quiero cerca de él de nuevo. - No podés prohibirme que lo vea – dijo decidida. - Si puedo – respondió segura – tenés veintiocho años y Teo es menor de edad y por lo que sé empezaste a acostarte con él desde los catorce, o sea que abusaste de un niño – me quedé de piedra al escucharla, Azul no parecía tan mayor y no podía creer que se involucrara con un niño de esa edad. - No podes probarlo. - Tengo los contactos y los recursos para probar que Perón fue mi padre así que no me provoques – hasta ese día yo pensaba que Valentín era el fuerte de la familia, el intimidante, pero la mirada que Victoria le otorgó a Azul la hizo palidecer igual que su tono, frío como el aire del polo. La mujer salió corriendo derrotada de la habitación y cuando se fue todos miramos a Teo que estaba congelado en su lugar – bebé – le acarició el rostro y el no aguantó mas y comenzó a llorar en el hombro de su madre – ya mi amor no llores por ella que no lo merece – nos hizo señas para que saliéramos y lo hicimos. Ella se quedó consolando a Mateo y yo me preguntaba con que clase de personas estaba tratando. La fiesta me parecía una pésima idea. - Azul es una abusiva – Emilia comenzó el relato – el pobre de Teo era un niño inocente cuando esa infeliz le puso las manos encima. El era amigo de tu amigo Alejandro y ella lo conoció en su casa. - Teo siempre fue atractivo – siguió Candela – mis amigas lo miraban con ganas pero yo les cortaba el rollo porque era un niño, pero a esa desgraciada no le importó. Nosotros no sabíamos que pasaba, el estaba casi todo el día afuera y cuando estaba en casa solo dormía. Ni siquiera salía con sus amigos. - Un día lo seguimos – contó Alicia – hasta la casa de ella y ahí lo supimos todo. El lo negó al principio pero lo convencimos de que nos contara. - Cuando lo supe quise matar a esa pedófila – Emilia apretó los puños – pero por tontas no hicimos nada, porque según el estaba enamorado. - Su relación fue intermitente, se peleaban y se amigaban – Alicia continuó – pero hace unos meses Teo se deprimió, no salía ni a correr con papá. Solo dormía y muy de vez en cuando comía. Estuvo como dos semanas sin ir al colegio. - Nosotros pensábamos que era por vos – me explicó Candela – pero un día que el no estaba ingresé a computadora – no se apenó por confesarlo y tomé notas mentales para poner claves a mis cosas – y vi lo que había pasado – apretó los puños – la muy zorra se revolcó con su mejor amigo y otro chico mas y le mandó el vídeo a Teo, con el titulo “esto es lo que no querías hacer”. - Guau – exclamé, yo había deducido que la relación de Teo y ella era nueva, pero la historia era mas macabra y perversa. - Nos llevó mucho sacarlo de la tristeza – dijo Emilia – el cambio de colegio le vino bien y contra todo pronostico tu llegada lo ilusionó mucho. - Nuestra familia es muy unida – explicó Candela – y algo cerrada, somos tantos que no dejamos entrar a mucha gente. Nosotras somos nuestras mejores amigas – hizo referencia a sus hermanas – pero él nunca tuvo un mejor amigo y el que tuvo lo engañó de la peor manera y se quedó solo. - Entiendo – ahí comprendí porque el se sentía tan a gusto conmigo. - La familia es muy importante para nosotros – Emilia habló – y nos defendemos y cuidamos de quien sea. - No dejes que ella lo engatuse de nuevo – me pidió Alicia – vos lo tenés que cuidar porque sos el que mas tiempo pasa con él – asentí sintiéndome mas culpable de lo que ya me sentía – cuídalo. - Si – respondí sin titubear – para eso son los hermanos – lo dije con el corazón, ya no tenia dudas sobre ello. Mateo era mi hermano y estaba muy feliz por ello. Me había llevado algo de tiempo aceptarlo, pero tenía la suerte de conocer a una persona tan maravillosa como él y tenerla como mi hermano, no iba a desaprovechar esa oportunidad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD