Cap 6. Celos

1868 Words
Por impulso y sin pensar me voy detrás de él, ¿Quién se ha creído, para hablarme así? El entra y azota la puerta de su oficina, yo sin tocar giro el pomo de la puerta y entro, porque a mí no me dejara con la palabra en la boca y mucho menos, me va andar insinuando cosas delante de la gente. Miranda – Se puede saber ¿Qué fue eso de, “ahora veo porque se logró el contrato”? – Le digo una vez que entro en tono fuerte y firme. Armando – Pero ¿Qué haces tú aquí? – Entro tan enfurecido, que ni cuenta se dio que entre detrás de él. Miranda – Vine aclararle Ingeniero, que si logré el contrato fue por mi esfuerzo, por mi dedicación a realizar una buena propuesta para el cliente, por darle opciones, una buena atención y un seguimiento desde hace meses, no por lo que usted insinuó allá afuera, aquí puede ver el seguimiento y la propuesta – Estoy tan molesta, que le grito todo eso y al final boto en su escritorio la carpeta con todo el proceso que he llevado con el cliente. Armando – Y entonces ¿Qué significa ese arreglo de allá afuera? – Me arrebata la tarjeta que aun traigo en las manos – “Aunque huiste de mí, yo sigo en pie hasta lograr me des un día la oportunidad de conocernos mejor, que tengas un hermoso día “Franco Jr. ¿Por qué huiste? – Lee la tarjeta en voz alta y en lugar de disculparse por estar siendo tan irrespetuoso con mis cosas, pregunta por qué hui. Miranda – Disculpa, pero no tengo porque darte explicaciones, ni es de tu incumbencia, solo vine a dejarte en claro que si logré el contrato fue por mi esfuerzo y trabajo. Armando – Me disculpas tú, pero el que uno de nuestros clientes este cortejando a una de nuestras empleadas, si es de mi incumbencia y tengo que estar al tanto de todo, ¿Por qué dice que saliste huyendo? ¿te falto al respeto? ¿te hizo algo? – Al decirme eso camina hacia a mí, yo choco con la repisa que está a mis espaldas. Miranda – No, no nada de eso, solo que estaba ya con algunas copas de más y preferí irme antes de que se pusiera más alcoholizado. Armando - ¿Desde cuándo te pretende? Miranda – Tenemos bastante tiempo haciendo negocios con ellos, en si es con su padre con quien se hacen los acuerdos, pero su hijo se está entrenando para suceder a su padre y desde entonces ha estado pretendiéndome, pero ya le dejé en claro, que no me interesa – lo tengo tan cerca, que puedo sentir su respiración. Armando – A partir de ahora todos los acuerdos, propuestas y demás, iras conmigo, no vuelves a ir sola con ellos, me escuchaste – Esta tan cerca, que siento que en cualquier momento me besara y si lo hace no pondré resistencia, ya que por mucho tiempo desee un solo beso más de él, la vida por solo un beso más, mi respiración empieza acelerarse, cierro mis ojos esperando. Teresita – Disculpe Ingeniero, ohhh, perdón, disculpen – Teresita, tenía que entrar justo en ese momento y se queda sorprendida por la escena. Armando - ¿Qué pasa y porque entra sin tocar? Teresita – Per, perdón Ingeniero, es que llego la jefa Sofía y me pidió le informara que necesita reunirse con usted – Teresita, lo dice mirando al piso, y yo estoy que me enciendo en mil colores por la escena que presencio. Armando - ¿Y la jefa, también le dijo que se puede entrar sin tocar? Espero no vuelva a suceder. Teresita – Discúlpeme Ingeniero, le prometo que nunca más entro sin tocar. Sofía – Hola buenos días Ingeniero, ¿Cómo está? ¿Cómo le fue en su primer día? – Al estar la puerta abierta, entra nuestra jefa, saludando muy emotivamente a Armando, jamás, la había escuchado ser tan amable con alguien. Armando – Hola Licenciada, buenos días, bien me estoy poniendo al día con todo. Sofía – Hola Miranda, ¿Cómo estás? Miranda – Buenos días jefa, yo bien gracias justo estaba entregándole al Ingeniero, el informe de la propuesta al cliente de Industria de alimentos, ayer me reuní con ellos y concretamos la compra, solo es cuestión de que ustedes chequen los últimos detalles para la firma del contrato. Sofía – Perfecto, felicidades Miranda, como siempre cerrando grandes cuentas, ve Ingeniero, le dije que se quedaría con el mejor equipo, bueno pues entonces ¿le parece ingeniero si checamos el reporte, para armar el contrato? Armando – Me parece perfecto, pasemos a la sala de juntas. Sofía – Preferiría que lo checáramos aquí en su oficina entre usted y yo – Así o más lanzada Armando – Yo si quisiera que Miranda, se quedara para que nos de los por menores. Sofía – Ah por eso no se preocupe, yo conozco como se redactan los contratos con el señor Franco, solo indícame Miranda, ¿en el reporte ya viene costos y servicios contratados? es lo único que requerimos de ti. Miranda – Ya están ahí, los servicios que se le darán y lo que va adquirir, como siempre. Sofía – Perfecto, con eso es suficiente, más tarde te llamamos, para concretar la cita para la firma del contrato, Teresita, por favor tráeme una taza de té ¿usted ingeniero se le ofrece algo? – Ay, aunque esto siempre lo ha hecho, por alguna razón ahora lo siento como una ofensa, es como si descalificara mi trabajo y lo que más me purga es la manera en que se le esta insinuando. Miranda – Perfecto, quedo pendiente, con permiso – No sé qué más decir, no es como que me le pueda echar encima, es mi jefa, el que debió imponerse y decir que me quedara es él, pero por lo visto también quería estar a solas con ella. Salgo, como alma que lleva el diablo y solo escucho como él pide una taza de café, si muy amable la tipa esa, a mi jamás me ha ofrecido siquiera un vaso de agua y eso que gracias a mis ventas ella está donde está. Natalia – Buenos días, a ti también – Escucho la voz de mi amiga, cuando voy caminando por el pasillo. Miranda – ¿Tu de dónde saliste? Natalia – Pues pase enfrente de tus narices, pero ni me determinaste, ¿Por qué tan brava y tan temprano? No me digas que no se realizó lo de la industria de alimentos. Miranda – Estoy brava desde que ese imbécil regreso a mi vida – Natalia – Uyyy, a ver ¿de qué me perdí? Hasta donde me quede, tu ayer te fuiste temprano a la reunión con don Franco y ahora apareces temprano y de mal genio, me pues explicar. Miranda – Vamos a mi oficina. Ya adentro le cuento todo lo que paso, desde el encuentro en el estacionamiento, hasta el momento en que nuestra querida jefa, prácticamente me corrió de su oficina. Natalia – Vaya, ahora entiendo porque de tan de mal genio, yo estaría igual de enojada y celosa, si la jefa se queda encerrada con mi amor. Miranda – A ver yo no estoy celosa ok, solo no me agrado en la manera que me lo dijo. Natalia – Ella siempre ha sido así y los contratos siempre los revisaba solo conmigo, así que a mí no me engañas, tú lo que estas, es celosa. Miranda – Por cierto, no se supone que tu también deberías estar checando con ellos el contrato, deberías ir a preguntar, ni siquiera estabas enterada. Natalia – Tienes razón, iré a averiguar, aunque no me gusta mucho eso de hacer mal tercio, mejor me quedo contigo y ya que te llamen pregunto – Dice la muy tonta y me da una sonrisita. Miranda – Pues no creo que sea lo adecuado, que tal que ponen algo mal, tu sabes cómo es don Franco, de quisquilloso, deberías ir y revisar que lo hagan correctamente. Natalia – Esta bien, iré a ver qué sucede, todo sea por espantarle a la encimosa de la jefa a tu amorcito y no mueras tú de celos – Se levanta y sale burlándose de mi la muy boba, le aviento una libreta la cual no alcanza a pegarle ya que es más rápida y cierra la puerta. Aunque esa boba se burle de mí, la verdad si me da gusto que vaya a arruinar el plan de la jefa de estar ahí sola con él, ay dios parezco adolescente, espantándole a sus admiradoras, esto es como dejá vu y ahora me siento tan ridícula. No paso mucho tiempo, cando recibo una llamada de Teresita informándome que me esperan en la sala de juntas. Me voy directo y al entrar veo a Natalia, muy sonriente, a mi jefa con una cara de muy pocos amigos y él, que me mira de una forma un poco rara, me observa muy detenidamente. Miranda – Buenas tardes – Saludos al entrar. Sofía – Bien Miranda, estuvimos analizando el informe y no había mucho que arreglar, ya tenemos listo el contrato, revísalo e indícanos si así esta correcto – Esto siempre lo hace así, ella redacta el contrato con el informe que le proporciono y ya solo yo reviso que los acuerdos estén como se quedó con el cliente y posteriormente me voy a recabar la firma de él. Miranda – Perfecto jefa, todo está correcto. Natalia – Que bueno que me dijiste que estaban checando lo del contrato, porque estaban pasando por alto las indicaciones de seguridad, de la empresa del cliente – Mi amiga lo comenta, en un tono raro, la conozco, lo está diciendo para que el note que fui yo la que la mando, se pasa. Armando – Gracias Miranda, por indicarle a Natalia, si no hubiéramos perdido tiempo, por ese detalle y creo que es mejor que ese contrato se firme lo antes posible. Miranda – Me pongo en contacto con el cliente, para concretar cita e ir por la firma, en cuanto lo tenga se los hago llegar. Armando – Cuando tenga la cita, me indica yo iré con usted, recuerde lo que le dije en la mañana – Abro de más mis ojos, no pensé que de verdad hablaba enserio. Contacto a don Franco y me indica que me si quiero podemos vernos hoy mismo en la noche, que me invitaba a cenar para firmar, o esperar para la próxima semana, ya que al día siguiente saldría de viaje por un asunto urgente, no me queda otra más que aceptar la cena. Le aviso a Teresita, para que le diga a su jefe, si está disponible en la noche para ir a la firma, no tarda mucho en responder, diciéndome que su jefe me espera en su auto a la salida, para ir a la firma, mi corazón se acelera, ir en su auto, no eso no puede ser, yo me voy en el mío y el que me siga.
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