Cómo dice el dicho...

1507 Words
El auto del desconocido pasa la puerta mientras el chofer baja la ventana y muestra la invitación, el idiota de Max ni siquiera le pide que baje el vidrio de atrás para ver quién viene, sólo abre el portón y mueve su cabeza en señal de respeto. Este tipo debe ser alguien importante y yo muy montada en su auto. - ¿Quién eres tú? - Le pregunto mientras volteo hacia el hombre que ya no tiene una sonrisa en la cara, por el contrario, mira hacia la ventana con un codo apoyado en la puerta y su puño bajo su barbilla. - No necesitas saber eso, sólo dame algo de diversión y estaremos a mano. - Se nota que no te gustan estas cosas ¿Porqué vienes entonces? - Obligación... Digámoslo así. - Voltea y me observa ahora ya muy serio. - ¿Quien te obliga? ¿Tu mamá? - Si, soy demasiado desubicada cuando estoy molesta y es que no puedo entender a la gente cuando dice que su familia le obliga a hacer cosas que no quieren, yo simplemente no tengo familia en quien apoyarme y quizá por eso desvalorizo tanto el concepto. - Disculpa, no es de mi incumbencia. - No te preocupes. ¿Porqué querías entrar? - No me mira, vuelve a estar pendiente del cristal. - Porque hasta hace un par de horas yo tenía un novio con 5 años de relación a cuestas, ahora resulta que no tengo nada y... ¿Vas a creer que me enteré por un mensaje de w******p de que habíamos terminado?. Luego me enteré por las noticias que el muy cretino se estaba comprometiendo con otra mujer a horas de haber terminado conmigo. ¿Que te parece? ¿Suficiente razón para querer entrar?. De pronto lo escucho reír y es algo agradable. Su risa me contagia y comienzo a reír yo también, bendita mi mala suerte que al menos se puede tomar como algo gracioso, aunque el chofer no lo piensa, ya que nos mira completamente asombrado. - Tienes razón para querer estar aquí, pero igual yo preferiría no tener que lidiar con alguien así. - Dice mirándome con algo parecido a la burla. - Lo sé. Pero yo lo amo y eso no se me va a pasar sólo porque él me envíe un mensaje de texto. Es difícil aceptarlo para mí, me siento usada. - Digo compungida. - Es un maldito infeliz y desgraciado, esos no cambian y es mucho mejor que te haya dejado ahora a seguir con alguien que siempre estará conspirando contra ti. - Tienes razón en eso, sólo quiero ver su estúpida cara mientras me dice que diablos fue lo que pasó. - Está bien, me gusta tu determinación. Pero vas a necesitar un vestido para pasar como una invitada. - ¿Sería mucho si te volviera a pedir ayuda? - Digo con una expresión de solicitud mostrando todos mis dientes mientras coloco mis manos juntas frente a él haciendo un puchero. - ¿De verdad? No sólo me vas a deber la ayuda para ingresar, sino que también me quieres deber un vestido. ¿Estás segura? - ¡Oh, por favor! Ayúdame un poco, no seas tacaño, no creo que tengas problemas para ayudarme a conseguir un simple vestido. - ¿Me estás obligando a ayudarte? - ¡Nop! Te estoy pidiendo ayuda y eso no es lo mismo. - Vuelvo a hacer un puchero colocando mis manos juntas. Él me mira y se vuelve a reír mientras yo cierro los ojos para no mirar pero aún me río de mi misma. - Está bien. Puedo hacer eso pero ya me debes dos favores, piensa mientras en cómo me lo vas a pagar. - ¿Te lo puedo pagar en cuotas? ¿Cuánto me vas a cobrar? - Le digo sacando mi cartera que no tiene mucho. - ¡Ay! Pequeña... No necesito más dinero, piensa en un mejor modo. Saca su teléfono y envía un mensaje, cuando vuelve a levantar la vista mira al chofer. - Nick, estaciona el auto atrás, vamos a esperar a Sussy. - Si, señor. - El chofer sigue la orden de este hombre y no sonríe ni muestra un apice de expresión en su rostro. Cuando consigue estacionarse, el tipo se vuelve hacia mi para hablarme. - Sussy es una de mis asistentes, le pedí que consiguiera un vestido de tu talla, asumo que debes ser talla S así que lo traerá de inmediato. Debemos esperar un poco. - Gracias por todo. Eres una persona muy buena. - Digo mordiendo mi labio pero el chofer suelta algo parecido a una tos, debe haberse atragantado. - ¿Quieres decir algo, Nick? - Le dice sonriendo. - Lo siento, jefe. No fue mi intención. El chofer baja la cabeza en un movimiento de respeto hacia este tipo, cada vez me parece más odioso pero ya le debo dos favores y necesito saber cómo pagarle. Lo miro por primera vez con atención y me parece un hombre demasiado atractivo, sus ojos color gris verdoso, sus cejas perfectas para enmarcar esos hermosos ojos, unas pestañas largas, una nariz recta, sus labios en M marcados y medianamente gruesos, una barba de 3 días pero finamente recortada, su cabello castaño claro peinado perfectamente de forma desordenada hacia arriba, y su pecho, espalda y brazos anchos combinan con esas piernas gruesas que puedo apreciar a través de ese traje fino y n***o con camisa blanca y corbata negra, es realmente fantástico. Ni Álex se veía tan bien como él, y eso que no lo he visto de pie, sin embargo, cuando sonríe y se muerde el labio haciendo una mueca hacia el lado podría decir que se trata de un espécimen único, hermoso, guapo, sexy y atrevido. Demonios ¿En qué me metí? - ¿Terminaste de observarme? - Mierda, me pilló mirando más de la cuenta. - ¡Hey! ¿Quien dijo que te observaba a ti? - ¿Que mirabas, entonces? - Me pregunta con la vista siempre en el vidrio. - Simple, miraba hacia afuera. - Dime hacia donde. - Diablos, es astuto. Busco rápidamente un punto afuera de su ventana y lo apunto con el dedo. - ¿Ves? Allí. - Le digo acercándome un poco a la ventana pero él toma mi dedo como por instinto. - ¿Allí? - Dice con mi mano tomada y siguiendo el camino hacia afuera, Dios, me hace sentir corriente que me toque. - Si... - Digo con voz temblorosa. - ¿Te pones nerviosa? - Claro, cómo si fueses irresistible, hombre odioso. - No. Álex se veía tan bien como tú y nunca me puse nerviosa con él. - Le digo haciendo una mueca de superioridad. - ¿Quieres decir que me veo bien? ¿Cómo lo sabes si no me observaste? - Ah, pero es que... - Diablos, y ahora ¿que respondo? Un golpe en la ventana nos saca de nuestra conversación pero él no ha soltado mi mano y tampoco sé si quiero que me suelte. - Hola Sussy, disculpa la hora, era una emergencia. - Le dice recibiendo la bolsa que ella le tiende. - No se preocupe jefe, a la hora que usted me necesite yo estaré aquí. - Comprobado, la chica es una coqueta. Intento mover mi mano para que me suelte pero sólo consigo que me tome la mano con más fuerza. - ¿A dónde vas? - Me pregunta volteando su rostro para mirarme. - Lo siento. - Digo yo. - No olvides el trato. - Vuelve a sonreír mordiendo su labio, me voy a morir. - No lo olvido, odioso. - Le digo chasqueando la lengua hacia él. Ahora la chica y el chofer me miran asombrados. El vuelve a sonreír y se baja del auto. - Nick ¿Te vas a quedar adentro para que se cambie? - El chofer no lo piensa dos veces y sale del auto mientras los tres caminan hacia una esquina del estacionamiento sin que puedan mirar hacia acá. Wow, al menos agradezco su tino, me quito la ropa y me coloco el vestido azul cielo, es hermoso, tiene pedrería en la parte del pecho y la cintura, luego la falda suelta en tul y seda, los hombros tienen unos lazos con piedras delicadas y sencillas pero se ve hermoso. Me queda perfecto, no parezco yo. Me bajo del auto soltando mi cabello y el tipo odioso, que resultó ser increíblemente alto y aún más sexy de lo que pensé, se acerca a mí tomando mi mano. - Te ves increíble. - Me dice colocando su brazo para que yo lo tome. - Mi ropa está en la bolsa. Te voy a buscar cuando esté lista con ese idiota para devolver tu vestido y llevarme mi ropa. - El vestido es tuyo, no creo que me quede a mi. - Me mira y sonríe, me vuelve a contagiar. Caminamos hacia el salón y como dice el dicho... Al mal paso, darle prisa.
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