El lunes llegó con una densidad particular. Como si el aire estuviera a punto de romperse. Sam había pasado el fin de semana vagando como un muerto en vida. No había logrado dormir más de un par de horas por noche. No comió. No entrenó. Solo pensaba. En ella. En lo que había hecho con Claudia. En lo que podía perder. Su obsesión por encontrarla crecía a cada segundo. Y ese lunes, apenas terminó la última clase de la mañana, no dudó. Salió del aula con paso rápido, ignorando a Melissa que lo llamó dos veces desde el fondo. Se dirigió a la biblioteca pero no la encontró. Luego de dar varias vueltas finalmente fue al patio grande, el que tenía vista al campo de deportes, sabiendo que era el último lugar que quedaba por revisar. Y entonces la vio. Estaba sentada sobre el respaldo de un ban

