Sara Había tenido demasiado trabajo que no podía dejar para después, así que decidí terminarlo. Había mandado los documentos ya firmados con el abogado y no se había comunicado conmigo. La verdad, ni siquiera quiero escuchar su voz; es tan desesperante. Cuando llegué a casa, me fui a mi recámara y me metí de inmediato a la ducha, pues mi madre aún estaba dormida. Eso es lo más preocupante; se mantiene despierta muy poco tiempo durante el día. Tendré que hablarle al médico para que me diga qué es lo que le pasa. Salgo de la ducha y entro al vestidor. Ni siquiera recordaba que le había dado órdenes a Jason para que me trajera algunos vestidos. Cuando lo veo, sonrío; la verdad es que son preciosos. Me coloco la pijama y me paro frente al espejo con los dos vestidos en las manos. Sonrío, pue

