Alejandro Estoy sentado en la barra del bar desde hace una hora. Mierda, es que no me puedo quitar a Sara de mi mente. Sus ojos son tan penetrantes, tan diferentes. Jamás había conocido a una mujer como ella, con ese carácter y ese temple que no se deja intimidar por nadie. Pero a mí no me engaña; puedo ver en su mirada tristeza y dolor. ¿Cuál será su historia? ¿Qué habrá pasado para que una mujer tan hermosa se haya convertido en eso? Porque estoy seguro de que esa personalidad que muestra es solo una máscara para ocultar lo lastimada que está. Suspiro y tomo mi trago cuando siento que golpean mi espalda. Volteo a ver de quién se trata y es mi amigo Emiliano Velázquez, que viene acompañado de su hermano Eduardo. Yo me pongo de pie y sonrío; les saludo con un abrazo, pues tenía tanto tie

