No me toma mucho decidir a donde quiero ir. Tengo que ver a papá y a Caleb, aunque no tengo idea de que voy a decir. Ya pasa del medio día y me paro afuera de la casa, puedo escuchar la televisión prendida en el cuarto de papá pero no escucho a Caleb. Miro el lugar en donde estaciona su motocicleta y está vacío. No está en casa. Miro de nuevo hacia la casa y me pregunto de si debería tocar o esperar a que Caleb llegue.
Decido que lo mejor es ir a otro lugar. No dudo que Baltazar ya sepa a donde vine y no tarde en llegar. Si logre escapar de esa casa aunque sea por un par de minutos debo aprovecharlo lo más que pueda. Me adentro nuevamente en el bosque y corro sin tener un destino en mente. El simple hecho de ser veloz es más que suficiente en este momento. Pongo en sintonía mis otros sentidos, mi oído que es capaz de escuchar cosas que se encuentran tan lejos de mí; mi olfato que puede descifrar e identificar cada olor, como el eucalipto, el pino, el olor de la tierra mojada que parece más intenso que en mi vida humana.
Parece como si mis pies tuvieran mente propia porque no me toma mucha reconocer hacia donde voy. Las ruinas en donde estaba Argyris.
Miro alrededor y todo luce igual que la última vez que estuve aquí. Con excepción claro de que la laguna parece haberse ampliado y ahora tambien cubre la parte baja de las ruinas. Un escalofrió me recorre por el cuerpo al recordar mi última vez en este lugar y es remplazado inmediatamente por enojo. Una emoción con la que me he familiarizado mucho en estas últimas semanas. Enojo y…culpa. Aunque prefiero no pensar mucho en la última.
Camino por el borde de la laguna, preguntándome que hago aquí cuando podría haber ido a otros mil lugares. No me tarda mucho distinguir voces a lo lejos y decido acercarme y echar un vistazo. Las únicas personas que podrían venir a la laguna son…
La primera persona a la que veo es a Caleb. Esta de espaldas a mí y frente a él esta Iker y otra persona que no logro distinguir porque Caleb la oculta con su cuerpo. Tambien están el resto de la manada e inclusive esta Áureo, los trillizos y Barack. Huh. Raro.
-¿Cómo la mantendremos oculta entonces?- pregunta Caleb a Áureo, me imagino, pero este permanece observando a quien sea que esta oculta por Caleb.- No creo que sea buena idea que se quede en la casa, papá y yo….-se raca la nuca-, bueno, no es buen momento.
Frunzo el ceño ante eso. Caleb y papá siempre han tenido una buena relación, y el hecho de que ahora no estén pasando por un buen momento…Lo que me paso no pudo haber creado una brecha asi de grande entre ellos ¿cierto? Sigo aquí.
-Puede que Caleb tenga razón- interviene Barack cruzándose de brazos.- Es peligroso que se quede en su casa, considerando que no sabemos en donde este Argyris o lo que esté planeando ahora que ha regresado.
Ante la mención de Argyris siento una oleada de culpa seguida de un enojo tan potente que por un instante veo todo rojo. Regreso mi atención al grupo frente a mí y me pregunto de qué están hablando. ¿Quién no se puede quedar en la casa? Entonces Caleb se mueve un centímetro y lo veo, o debo decir la veo. Ese cabello castaño y largo tan familiar. Sin pensarlo dos veces salgo de mi escondite detrás del árbol en donde estaba y todas las miradas se giran en mi dirección pero yo solo la veo a ella.
El tiempo parece congelarse en el momento en que ella y yo hacemos contacto visual y lentamente se descongela cuando me sonríe y hace el ademan de acercarse a mí pero Caleb pone un brazo protectoramente delante de ella mientras me observa con cautela y entonces lo miro tambien. Ojos color hazel contra ojos color hazel. Excepto que ahora hay un par extra del mismo color que no deberían estar aquí.
-Veo que no te tomo mucho remplazarme- le digo a Caleb y sonrió con una dulzura falsa. Ambos nos seguimos observado y abre la boca para hablar pero no dice nada.
-¿Qué haces aquí, Cassie?- es Áureo el que responde, acercándose a mí con cautela. Lo observo con los ojos entrecerrados y puedo ver a los demás dispersándose, atrapándome pero al mismo tiempo protegiéndola a ella. – ¿Máximo te dejo salir?
-No soy un perro- respondo con veneno.
-Sabes que no puedes estar aquí sin él. Tienes que irte- está intentado alejarme de ella, la está protegiendo de mí. Observo a los demás, a Lucas y Kilian que están detrás de mí, a Megan, Ethan y Mike que están de mi lado derecho, Kay y Mikenna de mi lado izquierdo, y Barack, Iker, Amelia ,Caleb y ella detrás de Áureo, que ahora se encuentra unos metros enfrente de mí. Regreso mi atención a él y sonrió con maldad.
-¿Le vas a llamar? ¿Sigues haciendo lo que te dicen?- inclino la cabeza hacia un lado-.Pensé que ya no te inclinabas ante nadie. ¿Tienes miedo?
-Estoy intentado ayudarte. Estoy seguro que ya sabes cómo funciona nuestra especie, en especial después de que nos hemos convertido. Aun no estas listas para salir y tú lo sabes.
-No me importa lo que tu creas. Ya me canse de estar encerrada tras esas cuatro paredes- digo y miro detrás de el a ella y sonrió nuevamente con maldad- Perece que tengo un asunto pendiente.
-Cassie….- Caleb habla por primera vez y se para frente a ella, obstruyendo su vista de mi- regresa con Máximo. Lo que sea que quieras hacer….Rebecca no tiene…
-¿Rebecca?- lo interrumpo y la sonrisa de mi rostro desaparece completamente.- ¿Ahora tiene un nombre?
- Tú se lo pusiste ¿no?- responde y veo el reto en su mirada. Él sabe cosas. Esa pequeña… apuesto a que le conto todo en cuanto tuvo la oportunidad. Pero….
-Oh, no lo recuerdo. Para ser sincera cuando la cree no tenía planeado que sobreviviera pero- me encojo de hombros- aquí esta.
-¿Cómo puedes decir eso?- pregunta y frunce el ceño-. Tú no eres asi…
-Pero, Caleb, si soy. Esta es mi nueva yo y será mejor que te acostumbres. Cuando la cree la cree con un propósito solamente y eso fue como distracción. Ahora que ya no la necesito más es tiempo de que se vaya.
-No la vas a tocar, Cassie- asegura Barack.
-¿Quieres apostar?- sonrió nuevamente y miro a mi alrededor.- Puede que ustedes sean más que yo y que algunos de ustedes sean más fuertes pero yo no me subestimaría. He aprendido un par de cosas desde que me convertí.
-Cassie…-dice Áureo atrayendo mi atención nuevamente.- Detente. No quiero lastimarte.
-No te preocupes, ahora es muy difícil que algo me lastime. Pero dame lo mejor que tengas.
Cierro los últimos metros que había de distancia entre nosotros y lo miro con una sonrisa, esperando que haga algo. Pero la verdad yo sé que no me lastimara, ninguno de ellos lo hará. No tienen la fuerza ni las agallas. Tal vez Megan sea la única, ya lo veremos.
-Muévete- le digo.
-Vete a casa, Cassie- responde. Y mi sonrisa se agranda. Casa. Ya no estoy segura de tener una. Una de las cosas que Baltazar me enseño que no siempre se trata de la fuerza sino de la inteligencia. Si mi oponente es más fuerte que yo entonces yo tengo que ser más lista que él. Estoy segura de que podría derrotar a la manada y quizá a uno de los trillizos. Pero a los tres juntos, Barack y Áureo… Inclino la cabeza a un costado y retrocedo un par de pasos.
-¿De verdad la vas a proteger? –pregunto, he intento mantener la curiosidad fuera de mi tono- ¿Por qué? Déjame adivinar, te sientes culpable de que no pudiste salvarme y piensas que ahora tienes una segunda oportunidad.
- Esto no tiene nada que ver con eso. Ella es una persona y es importante, como tú, como Caleb, como todas las personas que están aquí.
-Ahí es donde te equivocas, ella- la señalo con un dedo- es una cosa. Pero supongo que no puedo pelear contra ti ¿cierto? Si soy honesta, estaba bromeando. No voy a lastimarla.
Puedo ver en sus ojos que no me cree. Inteligente. Le doy la espalda y observo al resto de la manada, a los trillizos. Tengo que encontrar la forma de llegar a ella antes de que Baltazar me encuentre y me lleve de regreso a la casa. Si soy honesta la verdad no me molestara una pelea, a decir verdad, puedo sentir la emoción corriendo dentro de mí. Esa parte oscura de mí que se alimenta de otros, y no me refiero solo a su sangre.
Ahora que lo pienso, no sería muy inteligente de mi parte matarla aquí en frente de todos. No porque tenga miedo de sus reacciones, ya he superado eso. Si ya me odian por lo que hice ¿Qué es una cosa más? No, la razón por la cual no es muy inteligente de mi parte es porque los conozco y sé que harán lo que sea para detenerme y que lo lograran de una u otra forma. Para ser sincera, la única razón por la cual fui capaz de despertar a Argyris sin que me descubrieran antes de tiempo fue por él. Porque el, a pesar de que me uso, se aseguró de protegerme para que terminara con mi tarea.
Miro a Kilian, sus ojos azules cristalinos me regresan la mirada con escrutinio. A pesar de que me aleje de ellos, de entre los tres él fue quien vio más partes de mí. Después de todo lo deje que bebiera mi sangre en algún punto y estoy segura que vio más cosas de las que yo quería. Lucas se encuentra parado a su lado y por un breve momento pienso en Aileen y me pregunto si ya se habrá recuperado.
Me giro nuevamente a Áureo pero miro más allá de él. Ella…Rebecca, me observa con curiosidad desde detrás de Caleb. Tiene una mano sobre su brazo y parece tan cómoda con el que no puedo evitar la rabia que siento. Él es mi hermano. Estos son mis amigos. O al menos lo eran en algún punto. Yo estuve aquí primero y ahora piensa que puede llegar y quedarse con todo. Primero me muero otra vez a dejar que eso pase, a dejar que se apodere de mi vida.
-Rebecca…-digo y sonrió en su dirección. Si no puedo ir a ella, tengo que hacer que venga a mí. Además, no es como que la vaya a matar en este momento. Primero quiero saber que estuvo haciendo todo este tiempo que estuvo sola y como es que llego aquí. Que es lo que quiere. Y la única forma de hacer eso es bebiendo su sangre. Sale de detrás de Caleb, quien sigue con su brazo frente a ella protectoramente.- Ven aquí.
Rebecca mira a Caleb y los dos comparten una mirada por unos segundos. Resisto las ganas de ir ahí y arrastrarla aquí, alejarla de él, de ellos.
-No la voy a matar-le digo a Caleb y finalmente me mira nuevamente. Esta vez él y yo nos observamos en silencio durante unos segundos y me aseguro de que Caleb no pueda ver nada en mi mirada-. Áureo se va asegura de eso ¿no es asi?- pregunto y miro a Áureo que aún se encuentra enfrente de mí, observándome con cautela.- Ven- vuelvo a repetir y esta vez Caleb por fin baja su brazo y Rebecca se acerca a mi lentamente.
Casi puedo sentir como todos se preparan para intervenir en cualquier momento. La tensión es tan delgada que, típico cliché, podría cortarla con un cuchillo. Una vez que esta frente a mí las dos nos observamos. Ella parece observarme con curiosidad y…emoción. Yo en cambio la observo con apatía. Debo admitir que si somos idénticas de pie a cabeza. Es algo…extraño.
-Debo admitir que hice un buen trabajo-digo. Y aunque odio admitirlo, me siento algo orgullosa. No de ella. Si no de mi creación. -¿Qué estás haciendo aquí?- le pregunto.
-No estabas- responde, y es algo espeluznante escuchar mi voz saliendo de su boca.- Te busque y te busque y al final llegue aquí y…-mira sobre su hombro en dirección a Iker y entrecierro los ojos en su dirección cuando ella me mira nuevamente con una sonrisa- me compro pastel de chocolate.
¿Qué? Iker se mueve incómodamente en su lugar y no me pierdo la mirada rápida que lanza en dirección a Megan. Huh.
-Y luego Caleb apareció y ahora tu estas aquí- vuelve a sonreír y antes de que pueda reaccionar (de verdad que es algo vergonzoso para un vampiro) lanza sus brazos sobre mis hombros y me abraza. Me. Abraza.
Inmediatamente me pongo rígida y veo que Áureo tiene la misma reacción que yo. No sé cuánto tiempo dura el abrazo por un momento no me puedo creer lo que está pasando y al siguiente lo único en lo que puedo concentrarme es en el latido de su corazón. PUM PUM PUM. Y la sangre corriendo por sus venas. No recuerdo cuando me alimente por última vez y la verdad no me importa. Lo único que sé es que en este momento de repente estoy hambrienta, y justamente su cuello está enfrente de mi boca.
-Cassie…- es Kilian. Pero es muy tarde, y antes de que alguien pueda hacer para detenerme saco mis colmillos y los entierro en su cuello. Inmediatamente el dulce sabor de su sangre invade mis sentidos y puedo ver parte de mis recuerdos y como sobrevivió de aquellos lobos usado mi magia. Como regreso al lugar en donde le dije que nos encontraríamos y como camino por la carretera hasta que llego a otro pueblo, durmiendo en callejones y comiendo lo que pudiera encontrar hasta que llego a este pueblo y se encontró con Iker, con Caleb…
De repente la fuente de sangre es arrancada de mí y cuando abro los ojos soy consciente de que alguien me sujeta por detrás de los brazos, Áureo me habla pero no lo escucho porque lo único que puedo ver, oír y oler es Rebecca, que se encuentra en los brazos de Caleb rodeada por la manada. Dos hilos de sangre de un color casi n***o se deslizan por su cuello en donde hace un segundo estaban mis colmillos.
Intento zafarme del agarre en mis brazos pero quien sea me tiene agarrada solo pone más fuerza. No me había dado cuenta hasta ahora que estoy gritando.
-¡Suéltame! ¡Suéltame!
-Tienes que calmarte. Vamos Cassie, tu puedes hacerlo. No dejes que el hambre te controle- es Barack quien me sujeta. Con cada segundo que pasa el olor de la sangre se intensifica hasta el punto en el que siento que me voy a volver loca si no sigo bebiendo. Áureo se para frente a mí, obstruyendo la vista de Rebecca.
-Cassie, mírame- demanda, pero no le pongo atención. No sé cómo le hago pero un segundo Barack me tiene agarrada y al siguiente he logrado zafarme. Pero Áureo permanece frente a mí y en este momento no me importa nada más que alimentarme. Intento apartarlo con un empujón y al siguiente segundo salgo volando por el aire. Caigo unos metros más atrás y me pongo rápidamente de pie, lista para pelear contra quien sea. Áureo, Barack y los trillizos se encentran parados uno a lado del otro y detrás de ellos están la manada y ella.
Estoy lista para lanzarme contra ellos, con quien sea pero justo cuando estoy a punto de hacerlo, lo siento a él. Y un segundo después me toma del brazo.
-Detente- me ordena. Pero a pesar de que mi cuerpo quiere obedecerle, mi mente aun insiste en ir a la sangre, en alimentarme. Puedo ver a Áureo relajarse visiblemente y hago el intento de soltarme pero el agarre en mi brazo se aprieta y Máximo aparece frente a mi.- Detente. Ahora.
El color violeta se sus ojos es tan intenso que lo siento en lo más profundo de mi alma. Su metro noventa y algo obstruye mi vista de todos los demás pero aun puedo oler la sangre, escuchar más de un corazón latiendo rápidamente.
-No puedes decirme cuando puedo y no puedo alimentarme. No soy tu perro.
-Puedo y lo hare. No me hagas obligarte porque no dudare ni un segundo en hacerlo. O aprendes a controlarte o yo lo hare por ti- se inclina hasta que sus ojos están a la altura de los míos.- Detente- vuelve a ordenar, pero esta vez siento esa orden por todo mi cuerpo, como un interruptor que ha sido apagado. A pesar de que aún estoy hambrienta no puedo mover mi cuerpo. Atrapada. Paralizada.
Máximo mira sobre mi cabeza y un segundo después alguien más me sujeta y Máximo se aparta de mí y se vuelve hacia los demás. No tengo que voltear para saber quién es el que me sujeta ahora: Lisandro. Ahora los puedo ver a todos con mayor claridad. Áureo y su clan se han relajado pero la manada sigue tensa. Y ahí, en los brazos de Caleb, todavía esta una Rebecca débil y sangrando. Máximo la observa unos segundos y se acerca a ella.
Una vez que esta frente a ella y Caleb, aparta su mano de su cuello y observa los hilitos de sangre, que empiezan a disminuir. Máximo se lleva un pulgar a los labios y lo muerde. Una gotita de sangre sale de la herida y antes de que se cierre acerca su pulgar a la herida de Rebecca y frota su sangre sobre los dos pequeños puntos en su cuello y cuando retira su pulgar la sangre en el cuello de Rebecca se detiene.
Rebecca lo mira con los ojos bien abiertos y me doy cuenta que no es la única. La mayoría de la manada parece haber olvidado que hace un segundo estaban en modo ataque y ahora parecen mesmerizados con los que acaban de ver, como si nunca hubieran visto a un vampiro curar a alguien con su sangre. Ruedo los ojos. Y por algún motivo ver a Máximo cerca de…ella, me produce un sentimiento extraño en el estómago, un sentimiento que no quiero nombrar pero que no lo puedo evitar. Celos.
Y lo que no puedo evitar es el pensamiento que se apodera de mí con ese sentimiento: él es mío. Todos ellos. Mi hermano, el clan de Áureo e inclusive la manada.
Yo estaba aquí primero que ella y de repente aparece y todo mundo quiere curarla y protegerla de mí, como si fuera mejor que yo o especial. Yo la cree y yo la puedo destruir cuando quiera.
-¿Qué estaba haciendo Cassie afuera y sola?- pregunta Áureo a Máximo. Máximo se vuelve hacia él y lo mira.
-No me cuestiones, Áureo. Yo no la deje salir y te aseguro que el culpable será castigado.- Barack, que aún sigue parado junto a Áureo mira a Baltazar que hasta este momento no había dado cuenta que estaba aquí. Se encuentra a mi izquierda cerca de mí y de Lisandro. Me mira durante un segundo y un musculo de su mandíbula salta. Sonrió. Al menos no seré la única castigada. Máximo se vuelve hacia mí y Baltazar y yo rompemos nuestro concurso de miradas.
-Vámonos-ordena. Y mientras nos alejamos de todos no puedo evitar mirar sobre mi hombro nuevamente a Rebecca. Hacemos contacto visual y sonrió con maldad. Mejor asegúrate de estar siempre con alguien que te proteja porque en cuanto te encuentre sola te voy a destruir.