Mi frente estaba sudorosa cuando mamá se acercó a la profesora encargada de mi curso y recibía mi boletín de calificaciones. No sabía cómo me había ido y esperaba con todo mi corazón que no hubiera fallado alguna área. Eso haría que me cortaran el pene (más o menos). — ¿Y bien? —Tragué saliva. Jay se mantuvo en silencio y luego soltó un suspiro dramático. Ahí supe que me había ido mal. Demonios. — William, no lo puedo creer. — Lo siento, yo ense- — ¡Aprobaste todas las áreas! No creí que te fuera tan bien en educación física, cariño. La mejor nota, whoa —Sonrió y me apegó a su pecho. Cerré los ojos. Edward me había ayudado. Desde que habíamos peleado (ya más de un mes) habíamos dejado de hablar y yo de asistir a sus clases. No me sentía a gusto viéndolo y tener que recordar todas

