Al día siguiente
Seth estaba acostado en su cama, apenas eran las 8am de la mañana, y joven escucha como están tocando la puerta insistentemente. Con mucho fastidio, y con el rostro pegado a su almohada, Seth tantea con su mano derecha el arma con la que siempre dormía a su lado, la coge mientras emite un bostezo, y sin más se levanta para ver quién era. Nunca se confiaba, gracias a su trabajo se había ganado uno que otro enemigo, es por eso que siempre dormía armado. Alguien a esas horas estaba tocando su puerta, era demasiado sospechoso como para tomarlo a la ligera. En la sala, y con el extraño tocando insistentemente, Seth acomoda su arma, poniéndole el dispositivo silenciador, porque si mataba a alguien, tampoco quería despertar a sus vecinos con unos molestos ruidos de disparos, es por ese motivo, que el joven siendo un “buen vecino” , modificó su arma por el bien de los demás. Con mucha cautela, Seth observa por el ojo mágico que tiene su puerta, observando a Jared del otro lado.
—¿Qué? —Murmura Seth, porque no podía creer ver al chico por cuenta propia en la puerta de su casa —¡Un segundo! —Exclama, lanzando la pistola a su sofá, para abrir la puerta. Quitándole en el proceso un montón de cerrojos, los cuales de vez en cuando utilizaba para asegurar su entrada.
Jared del otro lado, escuchó a Seth decirle que esperara, y él sintiéndose más nervioso que nunca, lo que hizo fue encogerse en su chaqueta, y morderse el labio inferior, pensando en lo desesperado que se encontraba. Ayer, como era de esperarse, el chico no logró cumplir la meta de los 200 dólares, por lo cual Arthur, el que Jared consideraba el peor de sus tres hermanos, le golpeó hasta cansarse, y además justamente como lo prometió, le quemó varias partes de su piel con un cigarro encendido. Aunque estaba habituado a recibir palizas, Jared no deseaba que estas fueran de esa magnitud diariamente, su cuerpo ya no soportaba más golpes, y además cuando llegara el fin de semana y su amo lo viera en mal estado, este también le castigaría. En pocas palabras, su vida sería más horrible de lo que ya era, y aunque siempre dijera que esperaba la muerte, en el fondo Jared no deseaba morir, porque una pequeña parte de él, tenía esperanzas de que algún día saldría de ese infierno.
Y ahora, como última instancia, se encontraba en la casa de Seth. En la mañana prácticamente salió huyendo, y en menos de media hora se encontraba en ese vecindario que era peor de peligroso que el suyo. Gracias a ese repentino invierno, ahora todas las deterioradas casas lucían mas lúgubres que nunca, ni siquiera autos transitaban por esa zona, y el único que estaba aparcado afuera, era el jeep de Seth, el cual era un milagro que aun siguiera ahí en perfectas condiciones. Posiblemente el chico era respetado por esa zona, asumía Jared, pero luego al recordar como estaba el interior de esa vivienda, asumía todo lo contrario. Y así dejando a un lado las teorías que rondaban alrededor de Seth, Jared se permitió creer en él, diciéndose que si el chico llegaba a engañarle, pagándole con billetes falsos, esa sería la última vez que creería en la bondad de las personas.
—¡No pensé que vendrías! —Exclama Seth al instante que abre la puerta, y deja pasar a Jared, el cual tenía el labio superior roto, y una mejilla morada—¿Quién ganó? —Pregunta el joven, al ver el rostro del chico, el cual hizo una expresión de confusión.
—¿Qué? —Pregunta Jared, sin comprender demasiado.
—Si te golpearon de esa forma, supongo que tú también diste pelea, por eso te pregunto ¿Quién ganó? —Insiste Seth, haciendo que Jared entre de una vez a su casa.
El chico pasa con ademanes inseguros, y con la vista baja aprovecha para ver los pies descalzos de Seth. Con cierta timidez, alza un poco su mirada dándose cuenta que el joven solo cargaba un pijamas n***o sin nada que le cubriese su torso, eso hizo que Jared una vez más volviera a bajar su mirada.
—V-Vine a pintar tu casa… por favor, no me pagues con billetes falsos. Necesito… dinero real—Responde Jared, evadiendo olímpicamente, la pregunta que le hizo el otro muchacho que, asumió al instante que Jared perdió la pelea que lo dejó con la cara magullada.
—No te pagaré con billetes falsos, relájate—Contesta Seth, caminando hacia la cocina—¿Ya desayunaste? —Pregunta, viendo de reojos como Jared le seguía.
—¿A qué hora comenzaré? Debo irme a las 6 de la tarde—Revela Jared, sin entrar en la cocina, observando como Seth, sacaba unos envases de esa nevera vacía.
—¿Sabes? Pareciera que no escuchas lo que te digo, te pregunté si desayunaste, y solo me ignoraste. Por cierto no te preocupes, a las seis de la tarde te irás—Responde Seth con tosquedad, volteándose para ver como Jared se estremeció un poco.
—No… no he desayunado—Responde en susurros, encogiéndose de hombros, recordando que justamente se hacían 24 horas que no probaba alimento.
—Desayunaremos comida china ¿Te parece? —Pregunta Seth, observando a Jared asentir con la cabeza.
Minutos más tarde, el joven calienta el arroz en el microondas, y al cabo unos minutos más, sirve el desayuno en dos platos colocándolos en la mesa, no sin antes decirle a Jared, que buscara las bebidas que, como en la ocasión anterior, era cerveza para él, y agua para su invitado. Cuando Jared dejó las bebidas en la mesa, pretendió hacer lo mismo de irse a un rincón a comer, pero esta vez Seth se lo impidió, utilizando un par de amenazas que seguramente funcionarían con el chico, diciéndole que, si no comía en la mesa, le pagaría menos. De inmediato Jared tomó asiento, y comenzó a comer utilizando sus manos, sin percatarse que Seth le colocó sus cubiertos a un lado, pero este simplemente los ignoró comiendo con unos modales terribles, devorándose su desayuno en tiempo record. El sicario prefirió no decir nada al respecto, ya tendría tiempo para hablar sobre sus inexistentes modales.
—Gracias…—Agradece Jared, deseando comer tres veces más, pero sabía que no podía jugar demasiado con su suerte.
—De nada. A la hora del almuerzo, comeremos pizza, porque yo amo la pizza—Comenta Seth, observando que Jared ahora parecía sorprendido.
—Si…—Responde Jared, pensando que si comería dos veces al día, ya seria ganancia para él—¿Puedo comenzar? —Pide, levantándose de la silla, mientras Seth continua comiendo, y sin más asiente con la cabeza.
—Olvidaba decirte una cosa—Dice, para después beber un sorbo de su lata de cerveza—Entra al baño y arroja todas las drogas en el inodoro. Ya no las necesitarás, luego quítate esa chaqueta y ese gorro. También esas botas gigantes que usas. Por si no lo has notado, tengo calefacción por ende no necesitas estar tan cubierto. Y una última cosa—Explica, esta vez comiendo lo último que quedaba de su plato— No manches tu ropa con pintura, este trabajo es secreto, por ende supongo que no deseas que las persona que te golpeó así se entere ¿O me equivoco? —Asume Seth, observando como Jared pareció palidecer más de lo que ya estaba.
—Es… es secreto… este trabajo es secreto—Susurra Jared de forma avergonzada, pensando que Seth era más inteligente y observador, de lo que aparentaba a simple vista.
—Bien, entonces comienza por deshacerte de la droga. Yo iré a lavar los trastos—Indica Seth, cogiendo el par de platos, para llevarlos al fregadero y así comenzar a lavarlos.
Jared siguió con la mirada a Seth, hasta que se entró en la pequeña cocina. No sabía por qué, pero se sentía a gusto, con cada minuto que transcurría, porque sin que se lo esperase, el ambiente en ese instante no era pesado, ni incomodo, más bien era todo lo contrario. Jared se sentía… bien, porque Seth le trataba con una naturalidad que él no se esperó, era como si le comprendiera en silencio, haciéndole sentir una extraña paz, a la cual él no estaba demasiado acostumbrado. Y así de esa manera, Jared sacó de sus bolsillos toda su mercancía, echándola en el inodoro, para después bajar la palanca, viendo como todas las drogas desaparecían bajo ese pequeño remolino de agua. Hacer aquello, fue casi terapéutico para Jared, al punto que sin darse cuenta, sus labios formaron una pequeña sonrisa.
—Ya boté las drogas…—Aclara Jared con timidez, notando que Seth ya no estaba en la cocina, pero al cabo de unos segundos, aparece con una camiseta puesta, y unas prendas en sus manos.
—Usa esto. Será tu uniforme mientras trabajes para mí—Indica Seth, lanzándole a Jared una camiseta sin mangas, y un pantalón de algodón que el utilizaba para hacer ejercicio.
El chico ataja la ropa, dándose cuenta que esta no era tan grande como las que estaba habituado a usar, eso era porque Seth era delgado y no tan alto como sus hermanos. De inmediato, sin importarle que Seth estuviera frente a él, Jared se quita el gorro de lana, para después seguir con la chaqueta, después la sudadera, y por ultimo sus jeans. Cuando el chico queda completamente desnudo frente a Seth, este observa como Jared es considerablemente más delgado de lo que imaginó, pero eso fue lo que menos le impactó, porque ahora que lo veía desnudo en su totalidad, pudo ver la cantidad de moretones, raspones, y hasta incluso quemaduras que el chico tenia a lo largo de todo su cuerpo. Simplemente era demasiado, más bien era un milagro que ese chico no estuviese quejándose del dolor en ese instante por esas heridas que, al parecer a Jared le importaban poco, porque sin sentir una pizca de vergüenza por su deplorable aspecto , se vestía rápidamente como si nada.
—¿Comienzo a rodar tus muebles? Supongo que… deberías cubrirlos—Comenta Jared, viendo los maltrechos muebles de Seth, el cual estaba frente a él, mirándole seriamente.
—¿Qué sádico te golpea de esa forma, o cobras para que te lastimen así? —Pregunta Seth, sintiendo una molestia que no comprendía demasiado.
Jared de inmediato se tensa, y prefiere ignorar el comentario de Seth, yendo hacia el sofá para rodarlo, utilizándolo como excusa para no responderle. El sicario capta la evasiva del dealer, y en esta ocasión se acerca al muchacho para encararlo. Sin importarle lo que pensara, sujeta con fuerza uno de los brazos de Jared, para arrastrarlo hasta su cuarto. El chico hace una pequeña mueca de dolor, y permite que Seth lo lleve a rastras hasta que lo tira en la cama del sicario que, se pone encima de él, esperando que Jared haga algo al respecto, pero el joven lo que hace es mirarlo con temor sin moverse de su lugar.
—¿No vas hacer ni decir nada? Te tengo acorralado, estoy encima de ti, lo mínimo que merezco es un golpe en mis testículos —Pregunta Seth, esperando que este actuara para que se defendiera o algo parecido, pero el chico estaba petrificado, y lo que hizo en esta ocasión fue cerrar sus ojos con fuerza.
—¿V-Vas a pagarme?... —Pregunta Jared logrando indignar a Seth, al punto que se levantó de encima de él rápidamente, y fue cuando Jared se levantó lo más rápido que pudo de la cama, yendo hacia un rincón.
—Eres repugnante… ¿Permites que hagan lo que quieran con tu cuerpo, por dinero? ¿Te has visto en un espejo? Mírate, estas sucio, golpeado, desnutrido… —Cuestiona Seth sintiéndose tan molesto, que sale de la habitación para respirar algo de aire fresco, mientras que Jared comienza a preocuparse, porque teme que Seth lo saque de su casa, sin pagarle.
Es por eso que lentamente sale de la habitación, viendo al otro muchacho sentado en el mueble, quería sentarse a su lado, pero prefirió quedarse a una distancia segura, detallando como Seth repentinamente parecía turbado ¿Qué le ocurría? ¿Por qué se preocupaba por su situación? Hasta el momento nadie lo hacía ¿Qué importaba lo que hiciera por dinero? Así era como funcionaba su vida, todo se resumía en hacer la cantidad necesaria de dinero, para que Aris y el resto de sus hermanos estuvieran contentos, sin importarle lo que le sucediera a él. Así funcionaban las cosas, y Jared hasta el momento, no conocía otra forma de vivir que no fuese esa.
—Yo…—Murmura Jared, pensando que quizás, debía explicarle un poco a Seth su situación. Sin necesidad de entrar en demasiados detalles, por supuesto—Yo… No puedo regresar a casa con las manos vacías… —Susurra, viendo como Seth alzó su mirada, para verle con una sonrisa extraña en su rostro.
—¿Sabes algo, dealer? No me interesa tu historia triste, ni con quien vives, o lo que sea que sucede cuando sales de aquí. Lo único que si me molesta, es darme cuenta que parece que ni siquiera luchas por ti, y dejas que toda esta mierda de mundo te devore—Reclama Seth, levantándose del sofá para acercarse a Jared, quien en esta ocasión le miraba fijamente.
—¿Luchar? —Pregunta Jared en un hilo de voz —¿Para qué luchar, si se que no voy a ganar? ¿Y si gano, que haré, a donde iré…? no tengo salida —Piensa esta vez bajando la mirada al suelo —¿Pintaré las paredes… o quieres que me marche?... —Pregunta sin ver a Seth, quien suspiró yendo hacia otra dirección.
El sicario sin decir nada, se acercó a uno de sus sofás para rodarlos, pensando que no tenía demasiado sentido discutir con ese chico, una parte de él deseaba salvarlo, pero su lado realista le decía que no tenía sentido hacerlo, mientras que su corazón extrañamente prefirió guardar silencio con actitudes taciturnas. Ni él mismo podía creer toda esa mezcla de emociones, que estaba sintiendo por un chico que apenas conocía.
—No quiero que te marches, el trabajo de ayudante de pintura sigue en pie. Busca en la cocina las brochas para comenzar—Comenta Seth seriamente, observando como Jared obedientemente fue hacia la cocina a buscar lo que él le había pedido.
Varias horas más tarde
Justamente como lo prometió el sicario, a la hora del almuerzo pidió una pizza de tamaño familiar para comer. Jared comió 5 de los 10 pedazos, sintiéndose satisfecho, y luego después de llenar su estomago, continuó pintando con la ayuda de Seth, el cual ya no hablaba tanto como antes. De cierta forma a Jared no le agradó ese silencio, pero prefirió mantenerlo así porque no quería decir nada que no debía, porque sus hermanos siempre le dejaban en claro, que no podía mencionarle a ningún curioso lo que sucedía dentro de la casa, y él por temor a ellos, prefería obedecer esa regla que jamás debía romper. Y así, el tiempo transcurrió volando, cuando Seth el cual parecía estar muy pendiente de la hora, le dijo que ya su “jornada” había culminado.
—Aquí tienes. Esta vez no son falsos…—Dice Seth, el cual al parecer siempre tuvo su paga dentro de uno de sus bolsillos.
Jared de inmediato cogió los 10 billetes de 20, confiando en que Seth dijera la verdad, y con una actitud bastante insegura dice:
—¿Vendré mañana? —Murmura, sin ver cara a cara a Seth quien responde:
—Todavía falta mucho… necesitaré tu ayuda varios días mas—Responde, notando como Jared sonrió a medias.
—Gra-Gracias…—Susurra Jared buscando su ropa para comenzar a vestirse rápidamente.
Seth lo observa, y cuando llega el momento de ponerse las botas, el joven frunce los labios, yendo hacia su habitación para buscar un par de zapatos que Jared pudiese usar. No cavia dudas que le quedarían grandes, pero por lo menos iban a ser unas dos tallas mas, a diferencia de esas gigantes botas que estaba usando en ese instante. Cuando consiguió los indicados, buscó un par de calcetines y se los entregó al chico de cabello rosa que, observó los zapatos con una expresión desconcertada.
—Usa estos. Son grandes para ti, pero un poco más razonables de los que llevas puestos. También usa estos calcetines, son exclusivos para invierno, tus pies se mantendrán a una temperatura aceptable—Dice Seth, viendo como Jared extendía sus manos lentamente para coger los zapatos, pero luego a medio camino se detuvo.
—¿Cuánto debo pagarte?... —Pregunta el chico, asumiendo que esos zapatos no serian gratis.
—No te cobraré, idiota. Es un regalo que te estoy haciendo—Aclara Seth, observando que Jared en esta ocasión abrió sus ojos, con un gesto de sorpresa que le hizo reír.
—¿Un regalo, por qué? —Pregunta el chico, viendo a Seth revolotear sus ojos.
—¿Los vas a querer sí o no? —Cuestiona el sicario, comenzando a enfadarse, ocasionando que Jared los cogiera rápidamente.
—Gracias… —Agradece Jared, poniéndose con rapidez los calcetines, sintiendo al instante lo cálidos que eran—Son… muy gruesos. Se siente genial… gracias—Vuelve a agradecer con una sonrisa que Seth no había visto antes en el chico, motivo por el cual se sorprendió bastante.
Y así de esa manera, con zapatos y calcetines nuevos, Jared se fue de la casa de Seth, este se ofreció a llevarle, pero el chico se negó rotundamente, porque no era buena idea que entrara a su vecindario montado en un auto extraño. Varios minutos después, luego de una extensa caminata por las congeladas calles, Jared llega a casa. En la sala solamente se encontraba Aris y Austin, viendo un partido en la televisión, al parecer Arthur no se encontraba en casa. Aris al ver entrar a Jared, se sorprendió por verle tan temprano, ya que asumía que el chico llegaría tarde para intentar hacerse la tarifa.
—Llegas temprano…—Aclara Aris, viendo como Jared buscaba algo en sus bolsillos, aprovechando para mirarlo de pies a cabeza, notando que llevaba unos zapatos distintos que no lucían nada baratos—¿Quién te dio esos zapatos? —Pregunta Aris, logrando captar la atención de Austin, el cual alzó su mirada para ver a Jared que, de inmediato se encogió de hombros.
—Aquí tienes el dinero, logré hacer la tarifa—Revela el chico, entregándole el dinero a Aris, esperando que Seth realmente no le haya engañado al pagarle con billetes falsos.
El hombre deja de prestarle atención al chico, para contar el dinero, misteriosamente todo está en orden.
—Te fue estupendo hoy. Zapatos nuevos, tarifa completa… algo aquí no cuadra —Dice en esta ocasión Austin, colocándose frente a Jared, el cual como era costumbre en él, no los miraba a la cara.
—Hice todo bien… —Susurra Jared, sintiendo como Austin, lo sujetaba fuertemente de un brazo, para llevarlo a la sala.
—Quítate la ropa, vamos a ver si no follaste con nadie…—Ordena Austin, haciendo que Jared se sorprendiera demasiado, nunca le habían pedido algo así.
—Yo no…—Es interrumpido cuando le voltean la cara de una bofetada que recibe de Aris.
—Cállate y obedece—Ordena Aris, viendo como Jared de inmediato comenzó a quitarse la ropa.
Segundos después, cuando quedó completamente desnudo frente al par de hombres, estos lo empujan al sofá, y es ahí cuando Jared comienza a asustarse, al punto que cuando los ve acercarse, se aleja de ellos negando con la cabeza.
—Por favor… no—Murmura al ver como Austin se montaba sobre él —¡No! —Grita más fuerte, pero el hombre le cubre la boca para que no diga nada más.
—Shh, vuelves a gritar y te fracturo los huesos de tus brazos—Amenaza Austin, al instante que Jared en medio de una crisis de pánico, asiente con su cabeza.
El hombre con rapidez, voltea el delgado cuerpo de Jared, para que su trasero quede a la vista de todos, Aris que estaba de pie mirando todo, observa como Austin abre los glúteos del muchacho para verificar si su zona intima lucia dilatada. Cuando lo hizo, se dio cuenta que al parecer todo estaba normal, sin embargo esa vista lucia demasiado apetitosa, pero aunque le provocó, prefirió no caer en la tentación, levantándose de encima del muchacho que, temblaba a más no poder porque se había imaginado lo peor.
—Levántate, vístete, y anda a vender esos zapatos en el vecindario. Son de marca, podremos conseguir buen dinero por ellos—Ordena Austin, viendo como Jared le observó con una expresión desgarradora que él poco le importó.
—Fue un regalo… —Susurra el chico, viendo como Aris se aproximaba a él, solamente para darle un manotazo en la cabeza.
—¡Regalo que no te mereces, pedazo de basura! Anda a venderlos ahora mismo, imbécil —Grita viendo como el chico se levantó para comenzar a vestirse.
Estando vestido, Austin se compadeció solo un poco, entregándole unos desgastados zapatos deportivos, para que el chico no se resfriara por estar descalzo en el piso frio, y así Jared salió a proponer por todo aquel pobre vecindario, el par de zapatos que Seth le había regalado. Cuando finalmente consiguió un comprador, el chico no pudo evitar comenzar a llorar porque sentía que había defraudado a Seth, quizás él tenía razón, algún día tenía que luchar…