8. La Defensa del Rey.

4533 Words
Hunter no se quedó satisfecho aunque dejó que Sylvie se marchara sin iniciar otra partida, sin embargo, era evidente para todos que aquello no lo había dejado para nada feliz y, al menos, George era consciente que su hijo insistiría hasta obtener su triunfo, lo que, por supuesto, aún no podía decir si era bueno o malo. - No te vayas muy lejos......en cuanto acabe la cena debes regresar a mi habitación- sentenció Hunter antes de que Sylvie saliera por completo de su recámara. La joven apenas volteó a verlo con las cejas levantadas y una sonrisa de diversión pues le resultaba muy entretenido el amenazante proceder de Hunter y no porque le gustara trabajar con alguien así, sino porque la situación que le describieron tanto los padres del hombre como la doctora Cohen no parecía la mejor para trabajar, en realidad ella pensó que le tomaría más tiempo poder establecer un contacto prometedor. - Hunter, tiene que descansar......por favor comprende- intervinó George sabiendo que la necedad de su hijo podría resultar contraproducente si Sylvie se llegase a cansar de su obstinación y dictadura. - Aquí puede hacerlo.....va a estar sentada- respondió de forma muy tajante. - No es correcto- refutó su padre para hacerle ver que nada de lo que pedía era aceptable. - Por qué?- preguntó mirando a George con cara de reproche como si su padre estuviera diciendo una tontería. - Porque ella tiene un horario que debe cumplir, obligaciones que atender y más importante aún.....es una empleada que esta prestando un servicio no es tu esclava.....por eso- indicó tan tajante que a Hunter no le quedó más alternativa que fruncir la boca, detestaba tener que esperar cuando quería algo y sus ganas de demostrar su triunfo sobre Sylvie era prácticamente una necesidad de la que no podía ni quería desistir, era imperante encontrar una saciedad para ese impulso que lo estaba gobernando de forma casi primitiva. - Hagamos un trato entonces....- Sylvie intervinó regresando un par de pasos hacia el interior de la habitación- si usted no me obliga a traer los alimentos hasta su habitación cada día, regresare a jugar con usted mañana a primera hora, claro después del desayuno, qué le parece? Hunter volteó a ver a la empleada con sorpresa, de alguna manera pensó que aprovecharía el escape que su padre le estaba dando para no tener que enfrentarlo otra vez, sin embargo, parecía muy dispuesta a hacer un intercambio aunque para él no fuera muy justo, el mismo George estaba igual de sorprendido por la propuesta, si bien su hijo había salido de su encierro y reaccionado teniendo más comunicación con las personas no creía que dejaría atrás su mal humor y su depresión, así que por el momento estaba inclinado a pensar que esto estaba iniciando bien, con cierta cautela por supuesto. Pero Sylvie sabía que el ajedrez había sido una excelente manera de establecer contacto con Hunter, fue algo que desde luego no planeó, aunque estaba dando buenos resultados y esa linea de comunicación era tan vital que no podía darse el lujo de perderla, aunque eso significara más trabajo del que inicialmente debería hacer. Así todos aguardaron a escuchar la respuesta que estaba demorando más de lo correcto, Hunter clavó sus ojos en Sylvie y después en su padre para finalmente llevarlos hacia el tablero en el que lo habían derrotado hace menos de 12 horas, por supuesto, que no pensaba ceder a los chantajes de la empleada cuyo origen estaba en sus padres, desgraciadamente para él, aceptar su derrota de manera tan simplista era una afrenta total contra todos sus principios y deseos por lo que accedería si con eso lograba su triunfo y con total desagrado se digno a responder. - De acuerdo.....acepto- sentenció sorprendiendo aún más a su padre y dejando a Sylvie con una sonrisa de satisfacción y orgullo. - Bien, entonces lo veo en el comedor para la cena- y acto seguido la joven abandono la habitación. - En serio lo vas a hacerlo?- fue lo primero que George cuestionó, incredulo de haber escuchado semejante respuesta por parte de su hijo. - Si. - De verdad?- repitió solo para corroborar que lo que escuchó no era obra de una mala jugada de su mente- por qué?! - Simple, para demostrar que ella no es mejor que yo en ajedrez, voy a demostrar que esa empleada hizo trampa- George comprendió porque su hijo estaba tan empecinado en conseguir su victoria al precio que fuera necesario, no era por haber sido vencido sino básicamente porque la persona que lo venció era una empleada doméstica, a la que concebía sin la menor educación. Por supuesto que eso le causo gracia a George, Hunter no estaba jugando ajedrez con una simple empleada, no, lo que su hijo no sabía era que esa jovencita a la que tenía en tan mal concepto, era, en realidad, una mujer muy preparada y con una licenciatura en psicología y especialidad en terapia s****l, una mujer con curriculum impresionante y que estaba por iniciar otra carrera. - Ay hijo si supieras!!!- se le salió decir a George. - Si supiera qué?.....qué tengo que saber?- indago con mucha curiosidad pues el tono que su padre usó lo hacía sospechar que algo más le estaban ocultando. George reaccionó de inmediato, comprendió que en su burla olvido que Sylvie había llegado aquí con otra historia a cuestas, una que era mentira y de la que si su hijo se enteraba enloquecería al grado de salir de esta casa y no volver a hablarles nunca más en su vida, además de que se arriesgaba a que si alguna otra terapeuta llegaba quizás no conseguiría lo mismo, debía reconsiderar su jugada y dar un paso atrás sino quería perder lo poco que la mujer consiguió en tan poco tiempo. - Si supieras que no debes juzgar a las personas por lo que hacen.......ella pudo haber tenido alguien que le enseñara a jugar o aprendió por su cuenta, el hecho que no tuviera las mismas posibilidades que tú no implica que no sea inteligente.....recuerda a Phiona Mutesi, ella creció en un barrio pobre de Kampala y aprendió a jugar ajedrez a los nueve años, cuando buscaba comida, a pesar de que no nació en una buena familia o con recursos, a pesar de todas las dificultades que enfrentó, su habilidad para el ajedrez la llevó a competir en torneos internacionales y a convertirse en una campeona nacional.....eso te demuestra que este juego nada tiene que ver con los recursos económicos......no seas tan soberbio!!.....anda, es hora de cenar, vamos. Hunter no pudo refutar nada ante el contundente argumento que su padre le dió, era un hombre que no solo podía decir que era un buen jugador de ajedrez sino que también era versado en las historias detrás de cada jugador importante, conocía la historia de Phiona, de Vassily Ivanchuk y de otros como ellos, así que su prejuicio no estaba fundamentado en nada más que su arrogancia; y a pesar de reconocer su error, no fue capaz de admitirlo en voz alta y solo se limitó a salir de su habitación rumbo al comedor en donde Rachel ya esperaba. George salió de tras de él bastante satisfecho por lo que Sylvie parecía provocar en Hunter, aunque su hijo no dijera nada, lo conocía lo suficiente para saber que su regaño había surtido efecto, aunque dado que en pocas horas se había conseguido bastante no pensaba presionarlo más y simplemente lo dejó continuar su camino. - Cariño!!!- Rachel exclamó muy sorprendida al ver como su hijo iba muy decidido a tomar su lugar en la mesa, algo que prácticamente no había ocurrido a raiz del accidente. Sin embargo, Hunter no respondió absolutamente nada, se limitó a colocarse donde se suponía debía estar por lo que Rachel levantó su mirada hacia George que apenas venía un par de pasos detrás con una sonrisa, el hombre levantó los hombros junto con la cejas negando con la cabeza para hacerle saber a su esposa que él estaba igual de sorprendido pero también le pidió silencio con su dedo, no era necesario agobiarlo con innecesarias preguntas o incesantes agradecimientos sobre su llegada a la cena. Obviamente Rachel tenía mucho que decir gracias a la felicidad y satisfacción que sentía por ver a su hijo acompañándolos a la mesa por primera vez en casi dos meses, aunque afortunadamente, por esta ocasión, decidió callar y solo disfrutar el encuentro familiar, mientras miraba con adoración a Hunter. - Y mi comida?!- cuestionó Hunter observando la mesa y como solo se había colocado el servicio de sus padres, sin prestarle atención a la fascinación de su madre, Rachel estaba más que encantada con la llegada de su hijo como para darse cuenta de un detalle que en cualquier otro momento habría atendido de inmediato. - Qué?!.....oh....eh....oh si cariño!!- la mujer reaccionó aunque algo lento, no iba a darse el lujo de que Hunter se fastidiara y se retirara de la mesa. Afortunadamente antes de siquiera levantarse de la mesa, Sylvie apareció llevando una charola con los platos y copa de Hunter, la mujer ocultó una sonrisa un tanto orgullosa y burlona al percatarse de la presencia. Obviamente era lo suficiente inteligente para saber que la necesidad de Hunter por obtener su tan planeada revancha y triunfo fueron los motivantes principales para, no solo aceptar su propuesta, sino para traerlo hasta aquí pero aún no iba a celebrarlo y menos en frente de él. Así que se limitó a cumplir con sus funciones mientras era observada fijamente por un tenso Hunter que buscaba intimidarla a través de la constante y penetrante mirada, sin embargo, ella aunque consciente de ello no se inmutó en lo absoluto, sabía cual era su objetivo y prefería ignorarlo. Desgraciadamente eso no evitó que la joven tuviera una extraña sensación, entre nerviosismo y agitación que no lograba descifrar, provocando que se agachara un poco más de lo necesario y gracias a que Hunter tenía sus brazos recargados en los descansabrazos de la silla, los senos de Sylvie rozaron ligeramente el dorso de la mano del hombre. Hace mucho que Hunter no sentía el contacto del cuerpo de una mujer, tampoco era un hombre casto, de hecho al ser atractivo había disfrutado mucho de su sexualidad pero ese simple y momentáneo roce lo puso nervioso, ni siquiera supo porque pero de inmediato un impulso lo llevó a mover rápida e impulsivamente la mano, aumentando el contacto, sin querer Hunter presionó un poco más el seno con su desesperado movimiento provocando que Sylvie se quedara estática por un breve instante, solo para corroborar que aquello hubiera sido un accidente por parte del hombre, que no pudo más que apretar su mano, producto de la descarga que recorrió todo su cuerpo. - Fu....f....fue un accidente- susurro Hunter con un tono de voz apenas audible para Sylvie, pues lo que menos deseaba es que sus padres se percataran o que esto se volviera un escándalo en el que la empleada lo acusara de acoso s****l obligandolos a pagar una exagerada suma de dinero. Sylvie asintió brevemente, levantándose de inmediato para poder continuar sus obligaciones, con un rostro totalmente impasible como si nada hubiese pasado lo que desde luego Hunter agradeció pues al parecer sus padres no se percataron de nada. Así la cena comenzó, aunque felices de que su hijo los acompañara el matrimonio no hizo el intento de establecer una conversación, era necesario que todo fluyera orgánicamente si querían mantener el poco avance que se había conseguido, al menos así fue hasta que la desesperación en Rachel ya no pudo contenerse y decidió romper el absurdo silencio muy a pesar de George. - Cariño, qué hiciste toda la tarde?- y por supuesto que sus preguntas no siempre eran las más adecuadas para iniciar la conversación. - Juhhh....- Hunter soltó un hondo suspiro mientras dejaba caer sus cubiertos contra el elegante plato de porcelana negra, cansado de la absurda necedad de su madre- pues verás...... después de la comida salí a correr, hice un poco de CrossFit, mi amante y yo pasamos un par de horas teniendo sexo y finalmente mis piernas estaban tan cansadas que decidí usar esta silla que encontré en la entrada de la casa, quién sabe quien la dejo ahi!!!- respondió con total sarcasmo que hasta el más neofito hubiera entendido. Rachel solo pudo voltear a ver a su hijo y después a George, si bien su pregunta no había sido la mejor lo único que ella deseaba era saber si Hunter había decidido hacer algo más. George suspiró con pesadez mientras observaba la mirada poco amigable que Hunter le dedicaba a su madre y ya que esta noche habían conseguido que saliera a cenar no iba a permitir que este celebrado momento se convirtiera en otro ir y venir de reproches, así que decidió intervenir. - Hunter pasó parte de la tarde jugando ajedrez no es así hijo..... fue un partido bastante interesante, que de hecho terminó en Tablas- explicó esperando que la conversación tomara otro rumbo menos peligroso. - De verdad?!.....wow, eso es empate, no?! - Si madre, es empate- indicó Hunter con un poco de fastidio. - Y eso es posible? - Ocurrió, no?!- otra vez el innecesario sarcasmo de Hunter se hacía presente pero de verdad detestaba la capacidad de Rachel para ignorar lo evidente. - Es difícil que suceda, al menos con jugadores amateur, en campeonatos o con jugadores profesionales suele ser considerable....deben enfrentarse dos personas sumamente hábiles en el juego para que se llegué a ese resultado- de nuevo la intervención de George al ver como Hunter volvia su atención a sus alimentos. - Pero Hunter siempre había sido muy bueno!- Rachel admitió genuinamente convencida de que su hijo siempre se había destacado en ese deporte. - Soy muy bueno!!- aclaró con mucho orgullo. - Y entonces? - A veces sucede- exclamó Hunter consciente que debía dar una buena explicación a las dos derrotas que había experimentado, aunque la última no lo fue necesariamente para él, si lo significaba pues su objetivo de demostrar su superioridad sobre la empleada no se había cumplido- pero no solo depende de la habilidad de los jugadores...... también depende del estilo de juego, de la apertura, de la complejidad- y absurdamente creía que tenía un argumento pues lo expresó con total convicción causando una estruendosa carcajada en su padre. - Jajajaja..... jajaja..... traducción, depende de la habilidad del jugador- indicó George con diversión ante la incapacidad de su hijo de reconocer la habilidad de Sylvie en el ajedrez, obligándose a usar los más absurdos argumentos que pudieran a darle, al menos, algo de credibilidad a su postura. - No solo tiene que ver con eso- Hunter se defendió apresuradamente- hay otros factores que lo definen!!!! - Perdón hijo..... pero todo eso que mencionas es simple habilidad de un jugador, no importa como lo llames, un jugador y su capacidad son los que definen todos esos factores......- George volvió a dejarle en claro a Hunter que por más que le buscara, todo cuanto había mencionado era resultado de un jugador habilidoso y aunque le pesara reconocerlo Sylvie lo era. - No necesariamente- pero aparentemente la terquedad del joven iba a predominar- por ejemplo, algunas aperturas llevan a posiciones equilibradas haciendo difícil que uno de los jugadores obtenga una ventaja significativa, la Defensa Petrov o la Apertura Ruy López en sus líneas más sólidas provocan partidas con alta probabilidad de empate, también dependerá de las estrategias de juego, cuando los jugadores tienen un estilo conservador todo acabara en movimientos simplistas y finales equilibrados que cuando son más arriesgados y deliberadamente buscan desequilibrar el juego, reduciendo la posibilidad de Tablas pero aumentando el riesgo; y también va a depender de la complejidad del juego, cuando hay muchas piezas en el tablero fácilmente se puede llegar a Tablas- Hunter argumento con mucha pasión y convencimiento dejando sorprendidos a sus padres que hace tiempo no lo veían actuar de esa manera. - Jajajaja......ay hijo, todo eso tiene que ver con las habilidades del jugador......son ellos quienes manejan una estrategia de apertura, son ellos quienes deciden el estilo de juego, y son esos movimientos constantes los que van a determinar la complejidad- aclaró George al ser consciente de que su hijo no pensaba ni quería dar su brazo a torcer y reconocer las habilidades de Sylvie. - No es verdad!!- reafirmó como un pequeño malcriado que simplemente era incapaz de reconocer lo evidente- y te lo voy a demostrar, hasta el jugador más habilidoso puede ser derrotado y yo.....- justo en ese instante entró el servicio al comedor, incluido por supuesto Sylvie, llevando el postre y el café para la familia- yo voy a ganar y voy a demostrar que algunas personas ganan no por habilidad sino suerte.......como el burro que tocó la flauta- repuso mirando fijamente a la joven para hacerle saber que no descansaría hasta obtener su victoria. Sylvie sonrió de lado disimuladamente, era consciente que aquella afirmación era una indirecta muy directa para ella pues Hunter estaba decidido a continuar en su cometido hasta el final pero verlo llegar a niveles que algunos considerarían terquedad era absurdo, sin embargo, si él creía que se dejaría intimidar de esa manera estaba muy equivocado. Se limitó a continuar con sus actividades tratando de parecer ignorante de lo que Hunter pretendía, esperando que de alguna manera la falta de respuesta lo hiciera desistir de lo que sea que estuviese tratando de hacer, pero él no dejaba de verla, a pesar de seguir comiendo era incapaz de prestarle atención a algo más que a Sylvie. Afortunadamente para ella la cena no tardó en acabar permitiéndole al servicio encargarse de recoger la mesa mientras Hunter se retiró a su recámara no sin antes volver a dirigirle una amenazante mirada a Sylvie acompañada de un claro recordatorio, solo para asegurarse que no pretendiera olvidar su importante acuerdo. - Te veo mañana, después del desayuno.....asegurate de acabar con tus labores para que nada te impida eludir tu compromiso- sentenció Hunter con sarcasmo pues estaba convencido que la mujer buscaría algún pretexto para no enfrentar su inminente derrota. Todos voltearon a verlo bastante sorprendidos por su contundente amenaza, era algo extraño que su voz se escuchara con tanta firmeza después de haber permanecido en el más sepulcral silencio por poco más de 2 meses, sin embargo, esto era un bien cambio y por el momento nadie iba a recriminarlo, la única que no se inmuto fue a la misma Sylve, ella ni siquiera volteó a verlo o hizo algún gesto, no pretendía eludir su compromiso pero al parecer Hunter seguía convencido que era una mentirosa y embaucadora, y aunque tratara de explicarle sabia que nada de lo que pudiera decirle tendría eco en el aferrado hombre. Y claramente, él no pensaba desistir, a la mañana siguiente fue el primero en estar listo y presentarse en el comedor, incluso antes de la hora agendada, pero su interés por empezar la partida lo obligó a despertar y prepararse en tiempo récord, ni siquiera Rachel quien era la primera en acudir al comedor para supervisar que todo estuviera en orden había llegado, cuando Hunter ya estaba tomando su lugar. Nadie evitó quedar sorprendido cuando uno a uno fueron llegando al comedor solo para toparse con la presencia de Hunter que no hacía otra cosa más que ver su reloj y bufar de vez en cuando por la desesperación de ver que nadie estaba haciendo lo que correspondía. - Cariño!?- exclamó Rachel entre sorprendida y complacida pues ni siquiera cuando su hijo caminaba arrivaba tan puntualmente a la comida, regularmente era el último en llegar y el primero en retirarse así que esto, en definitiva, era todo un acontecimiento. - Hunter!- George quedó igual de sorprendido que su esposa pero evidentemente los planes de su hijo parecían ser de vital importancia. - Ya podemos desayunar?..... pensé que a esta hora ya estaría todo dispuesto- reclamó muy enfadado golpeando incesantemente con sus dedos la mesa. - El desayuno es a las 8 de la mañana...... deberías saberlo, el horario nunca ha cambiado y nunca va a cambiar- intervino su padre sentándose en su sitio con mucha calma, de sobra sabía cuáles eran las intenciones de Hunter, y aunque Rachel estaba dispuesta a complacerlo, al menos él, tenía que mantenerlo a raya. - Como sea......ya podemos empezar?!- Hunter ignoró por completo la sutil advertencia de su padre y sin más demora tomó los cubiertos creyendo que la comida aparecería mágicamente en cuanto lo hiciera. - Enseguida!!!- Rachel se apresuró de inmediato hacía la cocina en dónde el personal estaba terminando de preparar el desayuno. Las empleadas voltearon a verla muy confundidas, pues no solo era extraño que la mujer entrara a la cocina sino que además comenzó a revisar y ayudar al servicio a colocar lo necesario, dando órdenes y apresurandolas, lo que por supuesto, era inconcebible para la elegante y distinguida Rachel Rosenthal. Todos se miraron entre si, incluida Sylvie, pero aparentemente no era momento para cuestionar y aunque aún había el suficiente tiempo, para su señora era algo que en definitiva no podía esperar y antes de escuchar sus gritos era preferible seguirle el paso. Así los alimentos comenzaron a salir, una a una fueron llevando todo hacia la mesa y la última en salir fue Sylvie, a quien Hunter esperaba con singular desesperación, sin embargo, en cuanto distinguió parte de su uniforme su cabeza se elevó y su rostro se volvió impasible y amenazante, él seguía en su intención de amedrentarla como parte de su estrategia. La pobre chica ahogó una risa burlona cuando se percató de la mirada que desde el día anterior la había estado persiguiendo, era increíble para ella darse cuenta que Hunter parecía un cazador que no entendía que no había ninguna presa que cazar pues ella no solo había dado su palabra sino que además estaba aquí con ese único objetivo, para eso habia sido contratada, para trabajar con él, así que cualquier cosa que facilitara el contacto la iba a hacer, lo que en realidad lo convertía a él en la presa. Pero dado que Hunter no lo sabía seguía en su posición intimidante, convencido de que en menos de dos horas conseguiría su triunfo por lo que prácticamente comió en tiempo récord, ni siquiera tuvo la cortesía de responder a la conversación de sus padres, no esperaba a que alguien le proporcionara la comida y se sirvió casi todo en un mismo plato, es más, era probable que ni siquiera estuviera masticando sus alimentos pues acabo en menos de 20 minutos, lo que los hizo sospechar de que Hunter no tenía tiempo para masticar solo estaba tragando. Y ante eso, George no hacía más que reírse mientras Rachel trataba de hacerlo entender que no era correcto, pero después de un par de gruñidos dejó de insistir, dejando que su hijo, aparentemente transformado en perro, continuara con lo que sea que tuviera en mente, de cualquier manera el estar en la mesa compartiendo con ellos era ya un gran avance. - Acabe- repuso Hunter limpiandose la comisura de los labios con la servilleta antes de arrojarla hacia la mesa- manda a esa empleada a mi habitación!!- le pidió a su madre girando la silla de ruedas, enfilandose hacia allá sin esperar respuesta alguna. Rachel y George se quedaron con la palabra en la boca, tenían mucho que decir al respecto pero no les dieron tiempo de cuestionar o reclamar, solo pudieron verse entre si, confundidos y contrariados por el ilógico proceder de Hunter, y aún así su madre cumplió con la petición, a pesar de las negativas de su esposo, quién era consciente que no era correcto seguir fomentando esa conducta, desgraciadamente nadie estaba dispuesto a escucharlo. Por su parte, Hunter aguardó en su habitación con todo listo, tal como el día anterior, la llegada de Sylvie, que para su desgracia, demoró más de lo que él pensó, debido a que ella también estaba convencida que no cumplirle sus caprichos en el instante que lo solicitaba no le haría daño, así que se tomó su tiempo para concluir sus actividades antes de acudir a su cita tan solo una hora después de lo que el hombre deseaba. - Adelante!!!- Hunter gritó furioso por la excesiva tardanza de la empleada. Sylvie entró con una sutil e inocente sonrisa, pareciendo totalmente ajena al obvio enfado que estaba consumiendo a Hunter. - Buenos días, le traje un poco de jugo- indicó de lo más tranquila llevando la jarra y el vaso a la pequeña mesa al lado de la puerta del baño, al otro lado de donde Hunter aguardaba. - Tardaste!- le reclamó mirándola con desesperación al percatarse como era ignorado. - Lo siento, pero tengo que cumplir con mis actividades......se le ofrece algo más?!- cuestionó caminando muy decididamente hacia la salida. - A dónde vas?!- exclamó en un estruendoso grito. - No lo comprendo señor- refutó con inocencia. - Que no me....ahh.....no te hagas, sabes muy bien a que me refiero...... después de todo fuiste tú quien propuso el acuerdo...... no sé por qué ahora pretendes hacerte la desentendida- Hunter la miró con molestia ante la intolerable pasividad que mostraba cuando él estuvo aguardando este momento desde ayer. - Ohhh.....si, por supuesto ya sé.....lo lamento pero hay tanto que resolver que un juego de ajedrez no parece muy relevante- Sylvie estaba decidida a demostrarle que sus caprichos no eran una prioridad, el trabajo no iba a ser a su ritmo sino al que ella deseara- como le dije..... tengo actividades que cumplir- reafirmó con inocencia, continuando su camino hacia la puerta. Hunter bufó con molestia clavando sus ojos en la espalda de la mujer que aparentemente tenía toda la intención de eludir su acuerdo, sin embargo, en un momento de lucidez, comprendió que probablemente Sylvie estaba jugando un juego pero con él y como en el ajedrez, si deseaba ganar, tenía que mantener la cabeza fría y pensar con calma así que optó por una estrategia muchísimo más sutil. - Ya veo- y haciendo acopio de todas sus fuerzas intentó controlar el evidente enfado en su voz- entonces deberías inclinar a tu rey y aceptar con elegancia tu derrota. - Disculpe?!- Sylvie se giró muy confundida ante semejante petición. - Es evidente qué estás tratando de escapar así que si no deseas jugar por temor a ser derrotada, lo entiendo..... solo creo que como señal de respeto y rendición deberías inclinar a tu rey- la invitó señalando el tablero en dónde las piezas negras aguardaban la decisión. Sylvie miró a su rey para después mirar a Hunter, ella no tenía intención de desistir pero si se iba, él lo tomaría como una victoria y una muy aplastante, en la que abandonó sin hacer el menor movimiento, una que no dejaría de restregarle en la cara, no, no iba a ser así. Y por un instante ambos se miraron tratando de escudriñar lo que pasaba por la mente del otro, ninguno pensaba dar marcha atrás y lo sabían, pero si alguien iba a perder sería en el tablero.
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