Y tal como lo prometió, apenas terminó la cena, Hunter le ordenó a Sylvie que lo buscará en su habitación; si bien sus intenciones eran dejarlo sufrir un rato, era muy consciente que no desistiría de su cometido así que al mal paso darle prisa.
- Adelante- dijó Hunter con una enorme sonrisa cuando el llamado a su puerta hizo eco en su recámara.
- Aquí me tiene- fue la desanimada respuesta que la joven le dió.
- No pareces muy animda?!- exclamó Hunter con sarcasmo pues lo que menos le importaba era si tenía o no ganas de jugar, de cualquier manera tendría que hacerlo.
- Van demasiados juegos en poco tiempo....no le aburre?!
Sin embargo, la única respuesta que recibió fue un ademán por parte de Hunter, señalando la silla frente a él; Sylvie no tuvo más alternativa que tomar asiento frente al hombre mirándolo fijamente a la espera de que diera su primer movimiento, él sonrió mientras asentía antes de llevar su mirada hacia las fichas, requería toda su concentración si deseaba ganar, así que sin dudarlo abrió con el peón de rey a e4, buscando controlar el centro y liberar sus piezas mayores, eventualmente.
- Sorpresa, sorpresa!!!- exclamó Sylvie con sarcasmo al ver que el movimiento de Hunter fue bastante estándar para cualquier partido mientras hacía una jugada similar buscando un juego equilibrado y directo.
Hunter se inclinó ligeramente hacia el tablero, tenía sus ojos fijos en las piezas, sabía que estaban apenas en los primeros movimientos, pero la manera en que Sylvie respondía a sus jugadas era inquietantemente precisa, lo suficiente para ponerlo a la defensiva.
El caballo en c6 era una pieza clave, pero moverlo tan pronto era arriesgado, sin embargo, Sylvie no vaciló y defendió su posición con una jugada que no solo fortaleció su control del centro, sino que también insinuaba un contraataque inminente, y eso despertó en Hunter una chispa de emoción; pues aunque ella no quisiera jugar parecía estar muy enfocada.
- Eso es todo?- preguntó con una mezcla de desafío y diversión, mientras sus dedos rozaban el peón en d4 como si considerara todas las posibilidades.
- Solo estoy calentando- respondió Hunter con una media sonrisa, aunque sus ojos traicionaban la seriedad con la que evaluaba cada movimiento- y supongo sabrás que hacer con mi siguiente movimiento- la retó con una tenue sonrisa de lado que era difícil para ella distinguirla gracias a la espesa barba que cubría casi la mitad de su rostro.
- Así que quieres que desafíe a tu alfil?!, bien.....y ahora qué vas a hacer?..... capturar o retirarte?- Sylvie lo retó con la mirada pero Hunter apenas y le respondió pues su mayor atención la tenía el tablero frente a él.
- Vaya..... retirare a mi alfil, dejare la presión sobre el caballo de c6, te parece?- exclamó muy orgulloso de su hábil movimiento evitando un temprano cerco y que eventualmente su pieza fuera capturada lo que le ayudaba a mejorar la posición y reagrupar sus piezas para un plan de ataque más efectivo.
Rápidamente Sylvie movió con elegancia el caballo de rey al ataque del peón de e4, preparando así el enroque, estableciendo una amenaza clara que obligaba a Hunter a reconsiderar sus planes, él solo soltó una leve risa, por supuesto que ya esperaba esa reacción y no lo sorprendía en lo absoluto.
El juego continuó, las piezas avanzando y retrocediendo en un baile estratégico, cada movimiento cargado de intención, mientras la tensión en la habitación era palpable, pero no incómoda, Hunter disfrutaba el desafío, y Sylvie parecía deleitarse en mantenerlo en vilo.
- Vamos a ver que haces entonces cuando te enroque, asegurando a mi rey y preparando el avance central con mi peón de d4- exclamó el hombre con mucha seguridad pues en este punto la posición de Sylvie era compleja ante su constante ataque.
- Dejaremos que el alfil hable por si mismo- indicó desarrollando su pieza, preparándose también para enrocar.
- No te vas a dar por vencida, verdad?
- Si quiere vencerme no le será tan fácil- indicó cruzando sus brazos sobre la mesa.
- Bien, si así lo quieres.....- acto seguido centralizó la torre apoyando al peón de e4, aumentando su control sobre el centro y la columna e.
Afortunadamente ese movimiento le dió la libertad a Sylvie de llevar al peón al flanco de la reina, forzando al alfil de Hunter a retroceder, ganando así el necesario espacio.
- Seguiremos jugando a quién enroca primero a quién?- cuestionó el hombre al percatarse que los movimientos que hacían solo lograban mantener momentánea presión sobre el otro, pero que desgraciadamente no concretaba ninguna jugada.
Al fin unos cuantos movimientos después, Hunter logró avanzar lo suficiente para afianzar aún más su control del centro, manteniendo la flexibilidad de su posición.
En este punto Sylvie decidió que debía ser más reactiva con sus jugadas así que sin pensarlo decidió iniciar un ataque directo que le permitiera pelear por el control del centro del tablero.
- Tienes talento para esto, debo admitirlo- exclamó con una risa suave que suavizaba su tono- pero no creas que me has vencido aún.
- Eso fue un cumplido?!- Sylvie reaccionó sorprendida, pero no pudo evitarlo, simplemente le resultaba increíble que Hunter la elogiara tan pronto, y aunque ninguna respuesta se sintió satisfecha- y soy tan buena porque nunca subestimo a mi oponente, pero tampoco pierdo de vista la victoria- finalizó abriendo las líneas de su peón.
Pronto la tensión comenzó a aumentar, en este punto las maniobras que realizaban tenían un solo objetivo: encontrar las debilidades en las defensas del oponente para lograr por lo menos acercarse a un Jaque.
Así el primero en capturar un peón fue Hunter, permitiéndole simplificar la posición en el centro, la respuesta inmediata de Sylvie fue corresponder con la captura del caballo, manteniendo su presencia central y atacando el alfil en b3, entonces él retribuyo la jugada capturando al caballo en e5, iniciando un intercambio táctico.
Hunter se recargó en el respaldo de su silla con una mirada que ya adelantaba su triunfo sabía que tenía a la reina de Sylvie bajo amenaza y que cualquier error por mínimo que fuera le costaría la pieza a su oponente, ella también era muy consciente, por lo que apenas pudo recuperar un movimiento pero su posición aún era muy volátil.
- Esto esta por acabar- declaró Hunter con orgullo, resaltado por una ligera sonrisa que curvaba sus labios al ver que Sylvie tenía ya pocas opciones sobre el tablero y estaba seguro de que su victoria era inminente.
Sylvie, sin embargo, no parecía intimidada. Su mirada permanecía tranquila, aunque un destello travieso brillaba en sus ojos.
- Está seguro de que así quiere acabar?- preguntó con una mezcla de burla y desafío.
La pregunta lo descolocó, de inmediato, Hunter se inclinó hacia adelante, observando con más atención el tablero, en su entusiasmo por saborear el triunfo, había pasado por alto un detalle crucial.
- Qué..?- murmuró, revisando las posiciones, obligando a su mente a trabajar con frenesí, considerando los movimientos posibles, trazando estrategias apresuradas, pero cada vez que creía encontrar una salida, Sylvie parecía haberla anticipado, obligándolo a retroceder mentalmente y a reevaluar.
Los segundos se alargaron mientras Hunter comprendía la magnitud del dilema, la posición en la que ella lo había dejado lo arrinconaba con una única opción viable: sacrificar a su reina.
- No puede ser... - admitió en voz baja, más para sí mismo que para Sylvie.
Ella se recostó en su silla, cruzando los brazos con una sonrisa que mezclaba la diversión y la satisfacción.
- A veces, para ganar, hay que estar dispuesto a perder algo importante- invitó Sylvie con total arrogancia.
Su frase no solo resumía la situación en el tablero, sino que parecía cargar un significado más profundo, Hunter levantó la mirada, enfrentándose a los ojos de Sylvie, que ahora lo observaban con gran intensidad.
- No siempre se trata de cómo termina el juego, sino de las decisiones que tomas mientras juegas- añadió ella, mientras él volvía a fijar la vista en el tablero.
- Tienes razón- debatió Hunter recuperando su orgullo pues a pesar de que se vió obligado a responder, logró abrir la posición para un fuerte contraataque, recuperando su caballo y ejerciendo una gran presión sobre la reina negra.
Y tal como apareció, la sonrisa de Sylvie se esfumó al darse cuenta de que a pesar de sus activas jugadas, sus opciones comenzaron a reducirse, así que no tuvo más opción que defender su posición lo mejor que pudo, atacando el alfil blanco en b3 y ganando tiempo para reorganizar sus piezas, no era mucho pero al menos no era una derrota tan temprana.
- Bien, entonces......llegó el momento- y ante aquellas palabras Hunter lanzó un agresivo ataque en el centro, liberando la diagonal para su alfil y la columna para la torre en e5.
Sylvie defendió su posición activamente, desarrollando el alfil para defender el centro, la torre del hombre regresó a e1, doblando la presión en la columna e, por lo que la reina negra fue desplazada a h4, buscando contra juego en el flanco de rey y creando amenazas de jaque.
Hunter suspiró, consciente de que estaba atrapado en una encrucijada, la jugada era clara, pero el sacrificio dolía más de lo que estaba dispuesto a admitir, sin embargo, también sabía que un buen estratega no retrocede ante lo inevitable: sacrificar a su reina.
- Que así sea entonces- exclamó con resignación pero era necesario.
Sylvie lo miró fijamente cuando Hunter colocó de manera tan consciente a su reina en f3, ofreciendo el sacrificio para defenderse del ataque dejándola boquiabierta pues jamás pensó que él lograra recuperar terreno y que estuviera tan dispuesto a hacer tal sacrificio, respondiendo con la captura de la reina, sin embargo, eso le permitió al hombre consolidar su posición y mantener una presión táctica considerable.
Era precisa y necesaria pues solo así mantendría el juego de Sylvie bajo una fuerte presión en otras áreas del tablero, y ella lo sabía, poco podía hacer más que esperar un error por parte de Hunter, quien comenzó un ataque feroz, obligándola a devolver el sacrificio.
- Aún puedes detener esto si lo deseas- repuso Hunter consciente que estaba cercándola,
- Esto no se acaba hasta que se acaba- declaró Sylvie mientras observaba como la torre blanca era recuperada en e1, creando una gran presión sobre la posición de sus piezas.
Aun así, Sylvie intentó defender su estructura con determinación, pero Hunter no estaba dispuesto a ceder terreno, con movimientos precisos, capturó el alfil n***o, debilitando aún más la posición de su oponente.
Y aunque Sylvie logró recapturar con el peón, no pudo evitar las consecuencias: su flanco de rey quedó abierto y vulnerable, una grieta en su defensa que Hunter no tardaría en explotar.
- Lo estas haciendo muy facil- indicó Hunter ejerciendo más presión sobre el flanco de la reina y el centro con una captura de su torre en c6, dejándola en una posición desesperada.
- Ya veo- Sylvie comprendió que debía intentar reagruparse y defender, pero estaba bajo una fuerte presión, sobre todo cuando su peón fue capturado.
- Ya sabes que tienes que hacer- Hunter la invitó regresandole el favor al obligarla a sacrificar a su reina para evitar un ataque imparable directo sobre su rey.
El tablero reflejaba la tensión creciente entre ambos, cada jugada no solo era una prueba de habilidad, sino también una declaración implícita de quién lograría imponerse; ambos habían sacrificado a sus reinas, pero Hunter emergía con una ventaja significativa, aún tenía una torre activa y sus peones estaban en mejor estructura, eventualmente consolidaría su ventaja llevando a un final donde las piezas de Sylvie estaban condenadas a perder.
Y así fue, después de unos pocos movimientos más, se rindió, no tuvo más opción que inclinar a su rey dando la partida por concluida.
- Lo logró.....felicidades!- exclamó levantándose, asumiendo su derrota.
- Toma asiento....comenzaremos de nuevo- respondió sorprendiendo a Sylvie mientras colocaba de nuevo las piezas en la linea de partida.
- Que?!- exclamó bastante confundida, ya había obtenido su triunfo, era lo que tanto deseaba pero justo ahora no parecía muy complacido por ello- pero ya ganó!
- Pero no fue Jaque Mate.
- Qué?!- cuestionó de nuevo.
- No fue Jaque Mate- sentenció apenas mirando de reojo a Sylvie.
- Entonces solo quiere volver a jugar porque el juego no terminó como usted quería?!- preguntó retóricamente pero de Hunter solo obtuvo el silencio mientras colocaba al rey blanco en su sitio- ya ganó....entiéndalo, era lo que usted quería.
- Inclinaste tu rey.....esa no es una victoria, simplemente te retiraste antes de tiempo.
- Vuelva a colocar la piezas donde estaban y acabamos la partida.
- Haz inclinado a tu rey, la partida acabó......pero eso no significa que esto ha terminado.
- Lo hice porque no tenía más alternativa, usted lo sabe mejor que nadie......no había más opción, tomelo como un triunfo.
- No.
- Qué?!
- No puedo.....porque no es así como debe ser.
- Usted de verdad es necio......en serio piensa insistir hasta obtener su Jaque Mate?
- Por qué no podría hacerlo?
Hunter llevo su mirada hacia Sylvie, una que estaba llena de convicción y determinación mientras ella solo fruncia el ceño y el labio superior, su confusión y contrariedad eran más que evidentes pues si ganar era lo único que deseaba, por qué no aceptar y celebrar lo obtenido?
- Qué esperas?!- el hombre volvió a reprenderla al ver su pasividad, llamándola con un gesto de cabeza que señalaba hacia la mesa.
-Está hablando en serio?- Sylvie aún creía que la invitación debía tratarse de alguna ridícula broma que no lograba entender.
- Por qué no lo haría?!- Hunter tomó uno de sus peones y lo giró entre sus dedos sin prestarle más atención a los gestos que su acompañante hacia pues en todo momento mantuvo la mirada fija en la pieza.
Sylvie quería darle algún sentido a toda esta ridícula y absurda necedad pero la única explicación que le quedó fue que el hombre estaba decidido a obtener su Jaque Mate y no podía culparlo, despues de todo, cualquier otro tipo de triunfo en ajedrez no era tan satisfactorio como terminar la partida tomando posesión del rey de tu oponente.
Supuso entonces que lo que él deseaba era poder presumir su triunfo asegurando que fue superior en la partida y que de esa manera capturo al rey de Sylvie, y aunque le concedía esa necesidad no la comprendía, sin embargo, Hunter estaba dispuesto a conseguirlo y esa terquedad sin querer se estaba convirtiendo en la puerta de entrada hacia el hombre y el tratamiento que la trajo hasta aquí, y debía aprovecharlo, más aún cuando él lo preparaba tan abiertamente.
- Bien, entonces jugaremos......pero no pienso hacerlo con tan enorme desventaja, es un poco injusto para mí- explicó sin regresar al escritorio donde Hunter aparentaba esperar pacientemente.
- A qué desventaja te refieres?!- cuestionó confundido, inclinándose sobre el tablero con mucho interés para tratar de descubrir con exactitud a qué se refería la empleada.
- A su aspecto- Hunter se detuvo en seco, enderezándose ligeramente mirando de reojo otra vez hacia Sylvie.
- Ya me bañe!- refutó con una seriedad tan infantil que a la mujer le resultó adorable.
- Lo sé y huele muy bien- dijo sin querer, arrepintiéndose de inmediato pero ya no había marcha atrás, era preferible fingir para restarle importancia al asunto, así que solo trago saliva y permaneció impavida.
Desgraciadamente Hunter fue muy consciente de las palabras de su acompañante y, aunque también prefirió no darle importancia, no dejaron de hacerlo sentir cálido pues hace mucho tiempo no escuchaba el mínimo halago por parte de una mujer.
- Pero todo ese pelo que le cubre la mitad de la cara, me impide ver sus reacciones y a menos que lo use como una barata excusa para hacer trampa no entiendo la necesidad......parece que sus padres medio rasuraron a un oso para hacerlo pasar por su hijo.
Y así como lo halagó también lo desanimó, si bien es cierto que hace más de tres meses no se cortaba el pelo ni se rasuraba, el llegar al extremo de decir que parecía un oso, le resultó un tanto exagerado pero lo peor para Hunter fue que Sylvie pensara que era capaz de hacer trampa, eso en definitiva si fue un insulto para él.
Sin pensarlo llevo su silla directamente hacia donde Sylvie se encontraba y con un rostro muy serio se colocó frente a ella, no pensaba permitir que lo tacharan de tramposo y menos cuando se tenía en tan buen concepto ajedrecista.
- No sé qué es lo que te has creído o qué piensas pero yo no necesito de esto para ganar, soy un muy buen jugador....excelente dirían algunos y si necesitas la mínima prueba.....mira a tu izquierda!!!- le riño un poco exaltado apenas señalando ligeramente con su cabeza pero con la mirada fija en los ojos de Sylvie.
- Supongo que si es así, usted no tendrá problema en dejarme ver su cara o no?
- Y si este es mi estilo, por qué debería cambiarlo?!
- No no tiene por qué, como yo no tengo porque jugar en condiciones que no me resultan agradables.
Dicho eso, Sylvie se dió la media vuelta, si bien no era algo que le molestara sabía que era parte de un depresivo estado y su labor era sacarlo de ahí, por lo que si debía encontrar la manera que Hunter tratara de mejorar su aspecto.
- Es mi empleada!!!- gritó con mucha exigencia, pues aparentemente le estaban negando su necesaria revancha.
- Lo soy- Sylvie se giró para verlo mientras sostenía el pomo de la puerta con un pie prácticamente fuera de la recámara- pero en la descripción de mis actividades no incluye jugar con un oso.
- No soy un oso!!!- gruño, causándole una sonrisa a la mujer.
- Bien, no lo es- y sin más Sylvie salió con la intención de cerrar la puerta, sin embargo, Hunter ya estaba molesto por su indiferencia y desobediencia ante una clara y contundente orden, así que se lo impidió interponiendo su silla entre el marco.
- Regresa, ahora!!!
- Lo lamento, pero no pienso hacerlo......a menos que se rasure y corte ese cabello, de otro modo me niego a ser embaucada por un tramposo oso como usted!- puntualizó con mucha seriedad, intentando cerrar la puertas tras de si, sin embargo, Hunter no lo iba a permitir por lo que jaló el pomo abriéndola de par en par.
- Ya te dije que no soy un oso......y tú debes regresar a jugar, debes obedecerme!!- gritó, llamando la atención de las pocas personas que se encontraban alrededor.
Pero Sylvie ya no iba a caer en esa discusión sin sentido, sin más se dió la media vuelta con la intención de regresar a la cocina creyendo que cualquier reclamo moriría en cuanto dejara la recámara pero para su mala fortuna, Hunter no planeaba darse por vencido así que decidió seguirla mientras exigía que lo obedeciera, atravesaron la estancia, la sala y el comedor siendo observados por el personal que cumplía con sus labores, aunque eso no parecía importarle a ninguno de los dos.
- Regresa.....debes obedecer.....detente, me escuchaste?!.....ven acá!!!!!- gritaba Hunter una y otra vez mientras perseguía a una sonriente Sylvie, que satisfecha contemplaba como lo había logrado sacar de su encierro- estás aquí para obedecerme!!!- refuto adelantando su silla un poco más lo que provocó que la golpeara con el reposapiés.
Sylvie se detuvo en seco al sentir el golpe en sus pantorrillas, queria creer que fue un accidente aunque con el comportamiento de Hunter era difícil saberlo, pero antes de reclamar y discutir, empeorando la situación, soltó un hondo suspiro y con total calma se volteo hacia él
- Fue un accidente- exclamó en cuanto vió la seriedad en los gestos de Sylvie, tampoco era tan desconsiderado para golpearla con total intención, y aunque no estaba en la disposición de disculparse si debía aclarar la situación.
La mujer sonrió de lado ligeramente, podía concederle el hecho de que fue un accidente y no tenía intención de discutir más al respecto, pero si había una aclaración más que debía hacer e inclinando su cuerpo hacia la silla, la sujetó de los descansabrazos para evitar que Hunter quisiera escapar.
- Si, fuí contratada para atenderlo personalmente, pero eso no implica que deba ser la niñera de un oso y que me la pase todo el tiempo encerrada en su cueva jugando con usted....tengo otras actividades que hacer- aclaró mirándolo fijamente mientras él inflaba un poco las mejillas como si estuviera haciendo un ligero puchero- y si desea que juegue con usted, no tengo inconveniente pero ya le dije cuál es la condición y para ser honesta no creo que le este pidiendo demasiado......solo córtese el cabello y rasure esa fea barba, no quiero jugar con un oso......eso es todo......si lo piensa, no es demasiado......la partida puede continuar solo debe sacrificar a su peón.
Y antes de que Hunter pudiera responder algo, Sylvie tomó hábilmente las empuñaduras de la silla y de inmediato lo comenzó a empujar de regreso a su recámara, de nuevo atravesaron el mismo camino por el cual habían llegado siendo observados por los mismos empleados que apenas y los miraban sin intención de intervenir ante los estruendosos gritos y reclamos que el hombre soltaba mientras intentaba detener el avance de la decidida mujer.
Desgraciadamente para él, no pudo hacer mucho, y Sylvie lo dejó en su recámara cerrando la puerta justo en sus narices.
- Cómo te atreves?!.....vuelve acá.....regresa......estas despedida, me escuchaste?!, despedida!!!- fue el último grito que Sylvie escuchó antes de retirarse a realizar sus supuestas actividades, para ser honesta, las amenazas de Hunter poco le importaban, en realidad si la despedían en nada afectaba sus, cada vez más, tangibles planes, este último trabajo lo había tomado como un favor especial para la doctora Cohen, lo único que había hecho en más de dos meses en la clínica fue cerrar sus expedientes, ya no trabajaba con pacientes y no atendía ningún caso, así que solo esperaba la inminente decisión.
Hunter por su parte estaba furioso pero ya la había despedido y estaba seguro que, al menos, su madre estaría de acuerdo con él, después de todo si alguien lo había consentido desde muy pequeño y consecuentado en todo, esa fue Rachel, por lo que evidentemente su decisión era irrevocable.
Desgraciadamente para él, George se impuso por primera vez, evitando que su esposa interviniera de alguna manera, de sobra conocía los caprichos de su hijo pero en esta ocasión no iba a permitir que se cumpliera su irracional deseo, y menos cuando eran evidentes los cambios que Sylvie había conseguido.
Por supuesto, que eso puso a Hunter de nuevo en aislamiento, uno que él mismo se impuso, pero no era el resultado de un estado depresivo como ocurrio en otras ocasiones, no, ahora era algo totalmente premeditado y con toda intención como resultado de la falta de acción de su madre, quien no había movido un solo dedo para despedir a Sylvie, ella que siempre peleó, discutió, y se impuso frente a George para satisfacer hasta el minimo deseo que le pidiese, en esta ocasión parecía la menos interesada en hacer algo al respecto así que se vió forzado a intentar usar su encierro como un medio para manipularla, la conocía lo suficiente para saber que eventualmente intervendria a su favor y lo único que debía hacer era esperar tras los muros de su habitación.
Y no estaba del todo equivocado, desde luego que Rachel no tardó en sentir los estragos del encierro de su hijo y por supuesto que intentó intervenir, sobre todo cuando pasaron un par de semanas sin tener noticias suyas, pero George le hizo ver lo mucho que se había logrado en poco tiempo, haciendola consciente que Sylvie había conseguido en un par de días lo que nadie logro en más de 10 meses, ella logró sacarlo de su deprimente y autoimpuesto mutismo, consiguió que saliera de su habitación y que incluso comiera con ellos, de alguna manera consiguió que retomara una rutina, no muy saludable debido a que pasaba casi todo el día frente al tablero de ajedrez, pero sacarlo de la cama y hacer que se bañara en este punto parecía un gran triunfo, y lo más importante es que había logrado sacarlo de aquella horrible depresión que lo mantenía ausente y alejado de todo lo que alguna vez disfruto.
Quizás era algo que el mismo Hunter no reconoció pero sus padres si, y eso fue lo único que detuvo a Rachel de sucumbir ante los deseos de su hijo, el miedo a perder lo que Sylvie había conseguido y que, probablemente, nadie más lograría así que muy a su pesar se mantuvo al margen y firme en la decisión de no despedir a la joven.
Desgraciadamente para Hunter esa fue toda una afrenta así que su encierro se volvió aún más excluyente y la única a la que le permitía el ingreso era al ama de llaves, no era mucho y aunque eso puso a Rachel nuevamente en alerta agradecía que alguien estuviera en contacto con él para saber cuales eran sus condiciones.
Así el ama de llaves les aseguró que Hunter parecía estar bien, que comía a tiempo todos sus alimentos y que estaba recuperando peso, a pesar de que casi no hablaba con ella si le hacía a diario la misma pregunta: "Qué había pasado con Sylvie?", pero la respuesta obvia ya no parecía molestarlo, en realidad, poco a poco la empleada fue dandose cuenta que más bien parecía alegrase y conforme pasaban los días hasta cierto punto parecía satisfecho que no la hubieran despedido, era un poco extraño pero con Hunter nada era común y nadie parecía querer cuestionarlo al respecto, y menos una empleada a la que si iban a despedir sin el menor miramiento.
Pero esos días de encierro, Hunter había reflexionado largamente sobre las palabras de Sylvie respecto al sacrificio de un peón, al principio, la idea le había parecido un desperdicio, pero ahora, al analizarlo con frialdad, comprendía su lógica, cortarse el cabello y rasurarse la barba, no se comparaba con la satisfacción de ganar. El sacrificio de un peón no era una pérdida significativa, sino una inversión estratégica en el tablero y, quizá, fuera de él.
Hunter sabía que un sacrificio así era más que un simple movimiento; era una declaración de intenciones, demostraría iniciativa, algo crucial para controlar el juego y si lograba obligar a Sylvie a bajar la guardia, podría exponer sus puntos débiles, abrir brechas en su estructura defensiva y generar los agujeros necesarios para un ataque certero; ya con la guardia baja, Sylvie cometería errores, y esos errores lo llevarían inevitablemente a la victoria, un jaque mate sería más que un triunfo; sería la culminación de su paciencia y estrategia, un golpe maestro que reafirmaría su dominio en el tablero y, en el fondo, en su complicada relación con ella.
Mientras giraba el pequeño peón de jade entre sus dedos, Hunter lo miraba con una intensidad casi dramática, como si fuera un villano calculador a punto de lanzar una jugada decisiva, pero no podía evitar reconocer que, por absurda que pareciera la idea, ganar esa partida lo motivaba como pocas cosas lo habían hecho últimamente, el jaque mate sobre Sylvie sería su único momento de estabilidad en medio del caos que se había vuelto su vida.
Era solo cuestión de tiempo, de paciencia y de trazar una estrategia impecable. Porque, después de ganar, despedirla sería el movimiento final.
O eso quería creer.