[Conocía aquella fase de Antoan tan bien como yo me conocía a mi misma, y a ello le tenia miedo. Después de que nuestros padres murieran éramos solo el y yo, construimos un mundo alrededor de nosotros dos, pero siempre estaba notando un deje de aferramiento que se curvaba en mi y todo era orquestado por las emociones del hombre. ]
No me molestaba el tratar con ello durante gran parte de nuestras vidas, pero era dificultoso saber que en medio de un mar emocional inestable que se aferraba en mi mente tenía que también lidiar con el estrecho abrazo de las emociones que surgían en mi hermano.
Necesitaba aclarar mis ideas por un tiempo. Se que Antoan buscaba hacer justicia de alguna manera por todo lo que me sucedió, pero más allá de ello la justicia social se estaba encargando y eso era lo que el no sabía. Nuestra ciudad comenzaba a tener un cambio en cuanto a ideales, y pocas veces los policías lograban hacer algo cuando se trataba de hacer algo contra la violencia de genero. Sí, podías denunciar, el problema recaía ante el ideal de que tu agresor volviera con más fuerza a ti después de entrarse. Las fallas constantes en cuanto al sistema de leyes eran disfuncionales cuando se inclinaban ante el testimonio de una mujer que ha vivido maltratos, esas ideas arcaicas de que aquello solo era problema de quienes compartían una relación seguían estando ahí, afortunadamente nuevos pensamientos nacían estando dispuestos a cambiar ideales.
─Sabes que no hare nada denunciándolo, Antoan. ¡Hemos hablado de como ese pueblo necesita cambios! ─no estaba enfurecida ni tampoco airada, pero necesitaba hacer que Antoan notara lo que estaba al frente de sus ojos, por ese motivo mi exclamación sonó brusca y un tanto oscura. ─La presión social es el método más efectivo, tu lo sabes. Conoces lo que sucedió con Mia…─mi voz se fue apagando al darme cuenta el camino que habían tomado mis palabras y pensamientos. Cerré los ojos fuertemente esperando escuchar lo que tenía para decir Antoan. El nombre de la mujer dejo una acidez en mi boca y tal fue el caso que la culpabilidad se afianzo más fuerte en mí. ─ Escúchame, no quise decir eso. Estuve un tanto fuera de lugar, pero sabes las consecuencias que puede tener la sociedad sobre alguien. Justo ahora en esa ciudad esta Jeffry siendo tratado como una paria. Vivimos entre pueblos donde todos se conocen, será repudiado en todos los lugares donde decida ir, eso servirá de escarmiento. ─intente explicar el razonamiento que tenia en mente, pero el gimoteo de Antoan me hizo saber que estaba llorando. ─ No llores, fui una imbécil al tratar ese tema que es sensible aun para ti, pero necesitaba que entendieras mi punto, lamento usar ese ejemplo hay má…
─ ¡Ese tipo te estuvo golpeando, Kay! ─el sonido enfurecido de la voz de Antoan me hizo encogerme en mi misma. El agotamiento de los últimos días se estaba dejando ver de una forma tan fácil cuando comenzó a presionar en mi mente que se nublaba tras una bruma de cansancio. Intente obviar el grito de Antoan detrás de la línea, más el dolor comenzaba a presentarse nuevamente llevando de acompañante a una cantidad de recuerdos que deseaba eliminar. ─ ¿Es que acaso no lo entiendes? ¡Te maltrato! ¡Estuvo abusando de ti y no ves la realidad de todo el asunto! Deja de negarte a recibir ayuda y comienza a ver lo que se pinta en frente de tu nariz. Te causo daño, los golpes y marcas físicas se irán en cuestión de tiempo, pero, ¿qué me dices del abuso emocional? ¡Queda y te marca! No huyas de la realidad, Kay. Esto no se trata de mi o de Mia, se trata de ti teniendo secuelas. ─para aquel punto había escuchado las palabras de Antoan con lagrimas formándose en mis ojos.
Sabía que tenía razón, esos sentimientos estaban ahí. Intentaba engañarme a mi misma diciendo que podía lidiar con todo ello durante un tiempo, pero el colapso se acercaba a mi, los nervios dentro de mi cuerpo jaman lograban calmarse hasta el punto de sentir la respiración de mi abusador en la nuca. No quería llorar, pero las lagrimas se estaban derramando sin permiso. Un sollozo roto logro escaparse de mis labios justo al momento en que la voz de Antoan disculpándose es cuaba en mi oído, negué con mi cabeza sintiendo como el nudo en mi garganta incrementaba, la dificultad para respirar era un hecho que me tenia un poco consternada. El dolor constante de la realidad que me estaba aprisionando se volvía más palpable y dentro de mi mente estaba ahí la imagen de Jeffry con su mirada burlona, las marcar en mi cuello y muñeca dolían incluso más de lo que habían dolido alguna vez, los moretones en mis costillas por culpa de sus patadas hacían presión hasta el punto de hacerme jadear.
─Vuelve, Kay. Lamento todo lo que dije solo quiero que estés bien. Cuando te volviste pareja de Jeffry sentí que te perdía, antes éramos solo tú, Joshua y yo. Luego comencé a notar todos estos cambios en ti, y fue algo arrollador, ¿entiendes? Ya no eras la misma chica que me estaba ayudando con mis problemas, estabas retraída del mundo y ya no te veía tan feliz como antes. Quería a mi hermana de vuelta con tanta fuerza que no estaba notando lo que pasaba detrás de la puerta. ─su voz se escuchaba quebrada, suponía que él podía escuchar mis sollozos, incapaz de poder responderle intente aplacar lo más posible la cantidad de quejidos que se escapaban de mí, pero fue un lamentable y penoso intento de mi parte. Quite furioso las lagrimas que caían aun por mi rostro, la ira ciega de estar sufriendo por los hechos que me habían atrapado estaba provocando en mi ser la necesidad de gritar hasta que me doliese la garganta.
─Tú no tienes la culpa, Antoan. ─ murmure en medio de un jadeo, negando incesantemente. ─ Entiende esto, Jeffry siempre fue el culpable de todo, ni tu ni yo hemos maltratado a nadie. Necesito irme un tiempo de la ciudad para aclarar mi mente. Cuando vuelva te aseguro que iré a terapia, pero por el momento necesito que entiendas que debo hacer esto por mi misma más allá que otra cosa. Déjame irme por un tiempo. ─fue mi corta respuesta, podía jurar de que Antoan estaba presionando sus dedos contra su tabique en aquel momento, escuche el sonido que me anunciaba que estaba en una mezcla de frustración, agitación e ira.
─Vuelve cuando te sientas más en calma contigo misma, Kay. ─respondió finalmente luego de que un par de minutos transcurrieran. Me sentí más aliviada, jadeaba en busca de aire tratando de apaciguar el nudo que con anterioridad estaba formado en mi garganta, aun las lagrimas estaban nublando mi vista, al menos las que no habían sido derramadas antes. Mis mejillas se sentían frías y húmedas, el viento helado no ayuda a mi nariz se descongestionará. Tome una profunda respiración por mi nariz, esto causo un sonido asqueroso que ignore. Ahora tenia la necesidad de apaciguar los temblores que comenzaban ya desde hacia bastante rato me frecuentaban. ─Pero no dejes de comunicarte conmigo. No dudo que Jeffry pueda ir detrás de ti, y necesito saber que estas bien, de no ser así yo mismo buscare ayuda por parte de las autoridades, ¿me entiendes?
Había algo que no me gustaba detrás del tono de mi hermano, su protección me reconforto lo suficiente como para terminar entendiendo que no se trataba más que el querer estar tranquilo sabiendo que yo estaba viva. Podía apostar mi vida entera de que por la mente de Antoan estaban pasando imágenes que para cualquiera podían resultar aterradoras, las más despiadadas. Con cada musculo de mi cuerpo tenso acepte mentalmente la demanda de Antoan.
─Esta bien, te llamare una vez al día, ¿te parece bien? Cuida de Joshua y de ti, no sabes hasta donde puede llegar Jeffry, no quiero que nada de esto los salpique a ustedes. ─justo en ese momento, luego de escuchar mis palabras entendí las consecuencias de mis acciones y mi irresponsabilidad. No tenia la certeza si la vida de mis seres queridos estaba corriendo peligro justo en ese instante por mi culpa, negándome a rechazar la idea de volver note que hiciese lo que hiciese nada de ello cambiaria el hecho de que Jeffry buscaría represalias en mi contra. Con la idea en la cabeza y sin lograr apaciguar la culpa y el temor tome una bocanada de aire. ─Gracias por preocuparte por mí, Antoan. Prometo que nos volveremos a ver pronto, cariño. ─espere a su respuesta, pero este solo murmuro un ‘’te amo, adiós’’ por alguna razón no esperaba más que eso, entendía que los nervios estaban tomando como presa a mi hermano, y ahora con la mente clara y haciendo mi mayor esfuerzo por apartar los malos recuerdos intente pensar en lo que me esperaba por los momentos, soñando con estar en mi nuevo hogar lo más apartada posible de lo que me estaba rodeando ahora. Levante mi vista hacia el cielo viendo como este parecía estar enojado con algo desconocido y por eso estaba tomando ese color tan oscuro encima de mi.