[ Con un peso posándose en mi pecho gimotee con pesar. Mi nombre en los labios de mi hermano fue algo que me dejo inquieta. El no sabia de mi huida, ahora no me quedaba más que decirle o al menos explicarle que era lo que sucedía, el tiempo comenzaba a volverse oscuro encima de mi cabeza, las interrupciones constantes a mi viaje me estaban retrasando y la conversación con mi hermano solo traería un dolor más en mi cabeza.]
Tenía la leve percepción de que siempre que buscaba algo de calma el caos volvía a mí con rapidez, después de todo lo transcurrido aquella idea jamás se iba de mi pensar, era algo más que se estaba arraigando a mi ser. Estaba bastante consciente de que Antoan jamás dejaría el tema de lado, y eso sin duda alguna me causaba un terror enorme. El repentino pensar que tenía que contar y a la vez revivir todo lo pasado en los últimos meses me hacía colapsar internamente, era un hecho de que eso ocurriría de alguna u otra forma, más me gustaba alejar eso de mi cabeza mientras más pudiese. Con la caída en picada de todas mis emociones el pensar en seguir conduciendo solo sumaba a todo el hecho un dolor de cabeza más, además de que al parecer mi cuerpo gritaba por ello, aun el malestar del anterior accidente estaba presente en su forma más palpable. La cantidad de sentimientos encontrados ante el hecho de que yo misma me delatara eran innumerables, y mucho más allá de eso me sentía atrapada y sin una salida a la cual aferrarme por ese momento. Mi único escape se encontraba a millas de distancia, y con las interrupciones constantes estaba segura de que el viaje ya no sería dos horas, sino más.
Estaba inquieta hasta el punto de tener la tentativa de cortar la llamada rápidamente, pero en contra de todo pronostico termine dejando que mi hermano escuchara mi respiración errática a través de la llamada telefónica. Nuevamente y sintiendo un deje de fastidio instalándose en mi mente orille el auto para luego dejarlo estacionando en la carretera con las luces intermitentes encendidas. Luego de ello decidí nuevamente salir del vehículo, el aire a fuera estaba tornándose un tanto frio y el hecho de que una tormenta se estuviese arremolinando encima de mi cabeza era un sentimiento atemorizante, el pensar de que quizás la condición climática se volviese otro obstáculo en mi viaje era algo que me disgustaba a más no poder, las llaves de mi nuevo hogar pesaban en el bolsillo de mi pantalón hasta el punto de querer sacarlas y arrojarlas a un lugar desconocido del coche.
─ ¿Estás aun ahí, Kay? ─fue la pregunta de Antoan que logro sacarme de mi ensimismamiento y traerme nuevamente a las cavilaciones del mundo que me rodeaba, su voz consternada por la preocupación y el enfurecimiento me daban una nota más de nerviosismo a mi sistema, que de por si ya estaba alterado desde hacía ya bastante.
Suspirando quite el cinturón de seguridad que apretaba mi dorso y abrí la puerta. Me deslice fuera del auto recibiendo como el aire frio atacaba nuevamente mi piel, contrario a lo que podía esperar del ambiente helado esto logro que un sentimiento de tranquilidad me arropara, aunque tenía la certeza de que en mis manos la sensación de entumecimiento no tardaría en llegar próximamente.
─Estoy aquí, cariño. ─ fue la corta respuesta corta que le brinde al hombre después de haber cerrado la puerta del auto con un ruido sordo detrás de mí. Un mínimo suspiro se escuchó a través de la línea de la llamada, el frio del vidrio de la pantalla del teléfono en ese punto comenzaba a ser incómodo, igual que el silencio esperado por mi parte. Sentí los pasos de mi hermano por lo que parecía ser su hogar. Joshua, mi sobrino estaba antes bastante cerca de él y Antoan al parecer quiso poner distancia entre él y el Josh. Después de eso la voz lejana del infante me dio la razón.
─Me estas preocupando, ¿dónde demonios estas? ─pregunto dejando que su voz enfadada saliera a flote con rapidez apremiante. Como un acto reflejo termine encogiéndome en mi misma, aquello era algo que había sido otorgado a mi cortesía de Jeffry, algo bastante triste ante la percepción de cualquiera. ─Escuche la puerta de un auto cerrándose, ¿estabas manejando?
Alejándome del costado de la carretera desértica me fui a la parte trasera de mi auto, no había nadie más pasando por la vía aparte de mí, lo cual comenzaba a ser algo inquietante. No quería pasar demasiado tiempo en una carretera con mi auto estacionado y yo fuera del vehículo. Pero termine sentada en la parte trasera de mi auto, justo encima de la puerta del maletero con las piernas guindado en la orilla de esta, esperando una conversación que me iría orillando poco a poco a la vergüenza de revivir hechos traumáticos.
─Estoy yéndome de la ciudad justo ahora. ─ termine confesando mi escapada a quien menos quería. El jadeo de sorpresa de Antoan fue la legitima pista que me otorgó para saber que estaba un tanto decepcionado de mí, en aquel punto incluso yo estaba decepcionada de mi persona, pero lo que más me hirió fue el silencio que se aproximó detrás de la línea por parte de Antoan. La culpabilidad fue una emoción que jamás había sabido sobrellevar, no aprendí como y hasta ese momento era algo que me golpeaba fuertemente, el darme cuenta de mi impulsividad había lastimado al hombre me sentí terriblemente mal y enfurecida conmigo misma. ─Escucha esto. Estaba por avisarte, ¿sí? No quería que esto ocurriera así, pero fue una decisión que tuve que tomar…
─ ¿Fue por culpa de Jeffry? ─ la pregunta de Antoan corto en su totalidad mi discurso donde pedía disculpas y trataba de remediar lo ocurrido. Pero aun así eso no pudo que un frio palpable se instara y aferrara a la piel de mi espalda, peores aun estremecimientos constantes lograron socavar prontamente mi interior.
Suspirando tome el puente de mi nariz en señal de frustración con mi mano desocupada, asentí inconscientemente sin tener la idea de que quizás mi hermano no estaba presente como para que viera mis acciones, dándome cuenta de ello conteste con un leve ‘’sí’’ que termino por arrojarme a mi hermano soltando maldiciones detrás de la línea, mientras lo escuchaba un nudo comenzaba a apretarse en mi garganta, se escuchaba angustiado y ante mi revelación no podía evitar pensar que quizás debí haber buscado ayuda en la persona más cercana que tenia en aquel momento, y ese era él.
─¿Por qué no solo viniste a mi casa? ¿En donde estas? Iré a buscarte ahora mismo. ─murmuro luego que un par de minutos transcurrieron su voz rota me informo que estaba a punto de llorar, sintiéndome a un peor, con mi corazón martillando fuertemente contra mi pecho.
En mi mente nacía la necesidad de negarme ante tal idea que comenzaba a surgir en mi hermano, quería tomar las riendas de mi vida, darme el tiempo a pensar y poder luego buscar ayuda profesional, pero sabia a ciencia cierta que si me encontraba nuevamente con mi hermano estando en esta condición terminaría cayendo en una depresión similar a la que me había atrapado hacia algunas semanas y que me arropaba tal cual como una sombra hasta ese momento, estaba consciente de que mi estado emocional estaba totalmente mal, y por eso temía que al aferrarme a Antoan como una guía mi estado se volcara en mi contra, el miedo a una recaída era lo que me sujetaba a la idea de huir lejos.
─No creo que sea una buena idea, Antoan. ─respondí finalmente, su respiración agitada se volvía un sonido tortuoso para mí, pero lo que más lograba atraparme era la imagen que se dibujaba en mi mente de mi hermano. El enojo dibujándose en sus facciones y sus ojos llenos de incredibilidad. ─Esta es una decisión que esta tomada, cuando vuelva a la ciudad prometo buscarte y explicarte todo, por ahora es lo único que puedo ofrecerte.
No esperaba una buena respuesta por su parte. Yo misma reconocía que no estaba lidiando bien con todo lo que ocurría a mi alrededor, la necesidad que nacía dentro de mi ser que me orillaba a huir de los problemas solo ocasionaría más letargos dentro de mi sanación. Incluso entendí que desde que Jeffry estaba en mi vida el reprimir mis emociones era un acto que se encontraba arraigado en mí, podía estallar en cualquier instante, la calma era una apariencia que lograba mantener como una imagen pública, pero lamentablemente las noches lucían demasiado maravillosas para mi estado de animo y pesadillas que decidían salir a flote en esas horas que transcurrían.
─No estas bien. Te conozco, Kay. No lo estas, soy tu hermano. ─esa tonalidad de suplica termino helando mi sangre, no pedía consideración, sino entendimiento y aunque no lo había pronunciado en voz alta esperaba que mi hermano comprendiera aquello. No podía sentirme ofendida, muchos menos irritada. ─Apóyate en mi en esto, por favor. Buscaremos ayuda juntos, lo denunciaremos, pero no te alejes de mi…
Conocía aquella fase de Antoan tan bien como yo me conocía a mi misma, y a ello le tenia miedo. Después de que nuestros padres murieran éramos solo el y yo, construimos un mundo alrededor de nosotros dos, pero siempre estaba notando un deje de aferramiento que se curvaba en mi y todo era orquestado por las emociones del hombre.