CAPÍTULO 3 QUE SEPA EL MUNDO QUE EN MARCHA ESTOY.

1993 Words
ARMONIA. Bonga plaza lugar de esparcimiento recreativo con ambientación en los 50. Eso fue lo que alcance a leer mientras que Dylan dejaba estacionado el auto en el estacionamiento. — Al agua patos. — Dice el mismo y todos bajamos del auto ara entrar al restaurante. Estaba un poco nerviosa, no lo voy a negar, era la primera vez que salía completamente sola con mis amigos, tenia sentimientos encontrados en este momento, por fuera me veía completamente sonriente, pero por dentro me estaba muriendo de nervios. Julieta al notar mi nerviosismo, me tomo de la mano, le sonreí, ella jamás me soltó en ningún momento y lo aprecio, Julieta era ese tipo de amigas que cuando te encuentras en algún problema ella ira a tu rescate sin importar estar ocupada, además que siempre se secciona de que todo este bien conmigo y que este cómoda para no tener una recaída, aunque ya hace mucho tiempo que no tengo una. Al entrar vaya sorpresa que me lleve, todo el lugar era realmente hermoso y no se perdia ningún detalle de aquella época, solamente faltaba la canción de Sean Kingston “Beautiful girl” para hacer el video perfecto. Nos acomodamos en uno de los asientos los cuales eran bastante cómodos. — Me siento en otro planeta. — Digo emocionada. — Awaw, me encanta ver a Armonía feliz. — dice Saraí tomándola de la mano para felicitarla por el logro de evadir a mamá para salir de casa. — Y lo mejor de todo es que esta no sera la única salida que tendremos. — dice emocionada Julieta. — Mejor llamemos al mesero para que nos traiga unas malteadas. — dice Dylan. Mi mejor amigo levanta la mano para llamar a un mesero y luego la baja con una sonrisa. — Buenas tardes, bienvenidos a Bonga Plaza ¿En que les… Armonía? Al levantar mi mirada en frente de mi se encontraba nada más y nada me nos que Alexander Royal el hermano mayor de Denís. Llevaba un uniforme de un azul celeste con franjas de color rosa pastel — Hola. — digo un poco tímida, al poco tiempo siento como mis mejillas se van calentando, definitivamente tenia las mejillas rojas. ­— Alexander ¿Cierto? — Si, el hermano de Denís. — Te llamas Alexander y ¿Por qué tu gafete dice Thiago? — Cuestiona Julieta — Es mi primer nombre, pero no me gusta y prefiero que me digan Alexander. — le responde. — entonces ¿Qué van a querer? — Por el momento malteadas de chocolate. — Habla esta vez Dylan. — Ok, pronto vuelvo. Alexander se aleja de la mesa y de inmediato empieza el cuchicheo. — Picarona. — la codea Julieta. — es un hombre bastante guapo y se nota que le gustas — No digas estupideces, si apenas lo conozco y el apenas me conoce. — Es cierto, es guapísimo y al verte sus ojos se iluminaron. — dice Dylan. — si no lo aprovechas tú, lo hago yo, ya estas advertida mi niña. — No sean así chico, no sabemos si el tiene novia, además que estaríamos ilusionando a Armonía. — interfiere Saraí. — Gracias por decirlo. — la abrazo. — no negare que es guapo, pero, no creo que este interesado en mí. — No te desprecies así Ar, no debes ser tímida, debes ser arriesgada, solo mira a esas chicas de allá. — Julieta señala en dirección a la barra, donde Alexander estaba tomando un pedido. — le están coqueteando a tu hombre, deberías ir allá y colocarles un alto. — Ya basta Julieta. — coloco los ojos en blanco. — No digan más nada, allí viene. — dice Dylan. AL llegar Alexander comienza a bajar las malteadas de la bandeja que tenía. — Y díganme ¿Es primera vez que vienen? — Pregunta Alex viéndolos a todos. — Si. — Responde Julieta. — sobre todo porque por primera vez Roció dejo que Ar saliera con nosotros. — ¿Nunca habías salido? —­ Alexander le pregunta extrañado. Armonía maldijo por lo bajo por lo bocona que fue Julieta. — Si, bueno… mi madre es muy sobreprotectora. — Te entiendo sabes, mi madre quiere hacer lo mismo con Denís, pero no la he dejado, ella merece disfrutar a pesar de su enfermedad. — Es lo mismo que yo digo, ves Ar, por eso los dos deben salir. Al escuchar lo que dijo Julieta mis ojos se abrieron a un más con sorpresa, nunca me había sentido tan apenada como ahora, incluso mi cabeza con poco cabello se sentía caliente. — Si, deberíamos. — dice Alex. Entonces sentí un alivio, quizás no fue tan malo lo que hizo Julieta a pesar de haber sido tan bocona. — no tengo muchos amigos en esta ciudad. ¡Demonios! Dije en mi cabeza, el solamente quería amigos. — Claro, no tengo ningún problema. — Mi turno termina dentro de 20 minutos, si aún siguen aquí ¿Puedo unirme? — Claro que si amigo, no tenemos ningún problema. — Responde Saraí. — Bueno si quieren algo más dentro de los 20 minutos me llaman. — Y sin más Thiago Alexander se fue dejándola nuevamente en el cuchicheo. — ¡No debiste hacer eso! — exclamo por lo bajo para que más nadie escuche. — Pero te conseguí una cita con el muchacho. — ¿Acaso eres sorda? Quiere solo amigo. — Con el tiempo se enamorará de ti y de lo hermosa e inteligente que eres. — Juelieta, no puedo obligar a alguien a que me quiera. — Es que no lo vas a obligar. — interviene Dylan, solo lo vas a seducir. — Sabes, en este caso estoy de acuerdo con estos dos locos, si el dio el prime… bueno, si Julieta dio el primer paso por ti, debes aprovecharlo. — Dios, no entiendo porque me quieren meter en este aprieta, no quiero causarle daño a nadie si un día de estos no… — Ni se te ocurra terminar esa frase Armonía Smith. — sentencia Julieta. — debes conocer más personas diferentes a nosotros, debes aprender de cada una de ellas, eso hace parte de la vida. — Agh. — coloco los ojos en blanco. — ya vienes con tus mensajes de superación. — Esta bien, ya queda en ti hacerlo o no. — Julieta toma su malteada y comienza a tomar de ella. — Mejor hablemos de otra cosa. — digo. Aquel tema quedo en el olvido, tengo presente que los lastimo con mis palabras, pero ellos también deben colocarse en mi lugar, si tuvieran una enfermedad como la mía de seguro pensarían igual que yo. Pero está bien, para mino fue inevitable ver cada movimiento de Alexander y es que el chico tenia lo suyo y no lo iba a negar, las chicas lo veían con deseo y luego cuchicheaban entre ellas y ni siquiera disimulaban. Pronto entre risas fuimos pasando el rato, por lo general siempre la pasábamos bien… en casa, pero esta vez con los permisos de mi madre, todo fue mucho mejor. Aun no tenia palabras para expresar mis sentimientos en ese momento tan particular para mí, vi a mis amigos reírse de los chistes malos que se contaban y también como otros en el Bonga disfrutaban del ambiente. — Hola. — Alex se acerca a nosotros, esta vez sin el uniforme de Bonga plaza. — ¿Quieren seguir aquí o ir a otro lugar? — Entre todos nos miramos y nos encogemos de hombros. — Me gustaría conocer mejor la ciudad. — Entonces estas con las personas indicadas. — dice Julieta. En un parpadear ya nos encontrábamos caminando cerca del Boulevard donde mi madre trabajaba, Dylan en su automóvil tenia un gorro n***o y gafas del mismo color, me las coloqué y me escabullí entre la gente para evitar ser reconocida, algunos de los dueños de los restaurantes y otras cosas eran amigos de mi madre y podrían meterme en problemas, aunque ya tengo la autorización de Roció Smith. — ¿Por qué te escondes? — Alexander deja que los chicos caminen adelante y se une a mí. — Mi madre trabaja por este lugar. — ¿Qué tiene de malo? — Ella solamente me dejo salir al Bonga plaza y solo a actividades de la cual ella ya tenga conocimiento. — Respondo. — inclusive tuve que utilizar mi deseo. — ¿Deseo? — pregunta confundido. — Los enfermos como yo tienen derecho a un deseo, que sin importar que una organización se encarga de realizarlo, pero como no desee nada extravagante, mi madre era quien decidía, y yo elegí salir por todo un año con mis amigos. — Vaya entonces ¿Nunca antes habías salido con ellos? — En pocas ocasiones, pero para que eso sucediera, mi madre les dio toda una catedra de que hacer en caso de tener alguna crisis y de cómo se tenían que desinfectarse antes de tocarme o para entrar en casa. — Wow — se sorprende — ¡Chicos! — Saraí exclama y levanta su brazo al aire. De inmediato los dos caminos en aquella dirección. — Llegamos al lugar favorito de Armonía. — dice Julieta. — ¿Te gusta el espacio? — pregunta sorprendido. — Si. — respondo. — Tanto así que tiene estrellas que se iluminan cuando están en la oscuridad en el techo de su habitación. — habla Dylan. — Oigan a Alexander no le interesa como esta mi habitación. — le recuerdo lo incomoda que me sentía cuando decían cosas mías delante del hermano de Denís. — Sabes, a mí también me gusta el espacio. — sonríe en mi dirección. — entremos. Mis amigos aceptan la petición de Alexander y me guiñan un ojo al ver que el plan maquiavélico que estaban planeando estaba funcionando a la perfección. Pagamos nuestras respectivas entradas y procedemos a mirar todo a nuestro alrededor, en toda la bóveda del planetario se reflejaban las estrellas, constelaciones, meteoritos y planetas. Nos acercamos a una gran puerta que, hacía alusión al sol, nuestra estrella madre y a medida que caminábamos iban explicando de que estaba compuesto el sol. — El sol esta compuesto por un 71% de hidrogeno, 27% de helio y un 2% de otros elementos pesados, debido a que el sol es gas gas y plasma su rotación es de 24 días en el ecuador y 36 días en los polos La composición de cada planeta era explicada por una voz ya pregrabada, ya se me todo el dialogo de memoria de todas las veces que he venido a este lugar, claramente con el acompañamiento de mi danta madre. Nos detuvimos en el sexto paneta de todo el sistema solar, los anillos de Saturno giraban entrono al planeta. — Se parece a ti. — dice Alexander bastante cerca a mi. — ¿Qué? — lo veo confundida. — Estos anillos alejan cualquier cosa del planeta, así como tu lo estas haciendo, alejando a todos. — Yo no hago eso. — me cruzo de brazos. — ¿En serio no crees que escuche tu conversación con tus amigos? — Eres un chismoso. — coloco mala cara. — No soy un chismoso, solo estaba cerca. — se excusa. — no debes decirle eso, se nota que te quieren mucho. — Tu no entiendes. — Claro que, si te entiendo, estas pasando por una enfermedad terrible, pero tu actuar también los afecta. — Sabes, de pronto si sea como Saturno, ni siquiera se ha podido determinar su periodo de rotación porque es incierto, al igual que mis… — No termines esa frase por favor. — Alex la detiene. — debes pensar positivo, hazlo y veras como tu vida ira cambiando poco a poco. Sin más sigue adelante viendo el resto del planetario. ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño, y lo que sigue será un poco de relleno. Muchos besos y abrazos XOXOXO
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