CAPÍTULO 2 EL PRIMER DIA DEL ULTIMO AÑO DE ESCUELA.

2164 Words
Armonía. Caminaba por los pasillos de la escuela, veía a cada uno de los que estudiaba aquí y ninguno había cambiado y no me refiero a algo físico, sus miradas hacia mi seguían siendo de asco, aun no lograba entender porque tanto odio hacia una persona enferma. Y no es que me quiera hacer la mártir. Fui directamente hacia el aula que me tocaba, literatura se había vuelto una parte esencial de mi vida, leía por montón, toda una pared de mi habitación era un librero y la cantidad de libros que había allí era extraordinaria. Me siento en los primeros asientos cerca de los profesores. Aquello había sido un requisito por mi madre, por si en algún momento me siento mal informar de inmediato y no correr por todo un salón hasta el escritorio del profesor. — ¡Ar! — volteo mi mirada hacia la puerta Saraí y Dylan corrían en mi dirección. Me levanto de mi asiento y la chica se encarama sobre mí. — te extrañe muchísimo. — Yo también te extrañe. — ¿O sea que a mi no? — Dylan se cruza de brazos completamente ofendido. Rio y me acerco a él y lo rodeo de la cintura. — Claro que también te extrañe tontito. — No digas las cosas cuando no las sientes. Dylan era un chico bastante difícil de convencer. Los hermanos Stain fueron los primeros en acercarse a mí, además que también eran nuevos en la escuela aquel entonces, tuve un pequeño flechazo con Dylan, pero luego tuve que sacarme la flecha sola cuando me enteré que era Gay. Dylan y Saraí son gemelos bastante guapos, ambos tienen los ojos verdes, sus cabellos castaños destellaban el sol dándoles un tono rojizo y ni hablar de su altura y de los atléticos que son. Dylan era el capitán del equipo de baloncesto y Saraí era la presidenta del grupo de audiovisuales, en pocas palabras esa la presentadora del noticiero y radio estudiantil. — Ya deja de atosigar a Armonía sabes que no podemos estresarla. — me defiende Saraí. — mejor dinos ¿Cómo vas con los medicamentos? — Ya sabes, lo mismo de siempre. — Como me hubiera gustado ser tu donante. ­ Saraí vuelve a abrazarme. — Tranquila, después de todo te dejare mi librería. — ¡Ya basta con esas bromas! — reprende Dylan. — todos aquí moriremos de vejez ¿Ok? — ¿De que hablan? — una voz ajena a la de nosotros aparece. — Armonía nuevamente está haciendo bromas de muertos. — Responde Dylan. Y al percatarnos de quien se trataba nos apresuramos a abrazarla. — Juju. — Digo siendo la primera en hacerlo. — te extrañe muchísimo. — Y nosotros también. — dicen al tiempo los gemelos. — Ya se que soy lo mejor que les ha pasado en el mundo. Julieta Yei pelinegra de ojos café y con pecas en todo su rostro, además se desempeña como bailarina en un grupo llamado For Jump, bastante reconocidos en la ciudad, de entre todos es la más fuerte, pocas veces demuestra sus sentimientos, pero todos sabemos que es un amor de persona. Ahora, se preguntarán, si los amigos de Armonía son atléticos ¿Qué hace ella para equilibrar el grupo? Fácil, durante muchos años he devorado libros y he aprendido mucho sobre el universo, sociedad, ecología, matemáticas, entre otras cosas, mi nivel de retención de información es bastante elevado, obviamente era quien no estudiaba y pasaba las respuestas a mis amigos y no me avergüenza decirlo. — ¿Cómo estuvieron sus vacaciones? — pregunto sentándome nuevamente en mi asiento, con Julieta a mi lado y los hermanos detrás de nosotros. — Bueno el equipo y yo fuimos a Nueva York a competir con otros grupos de baile, obviamente ganamos. ­— responde Julieta con chulería. — ¿En serio solo bailaste durante todo el verano? ­— Saraí la ve como si tuviera un tercer ojo. — Si, necesito que nuestro grupo llegue a más personas hasta que llegue a Lady Gaga quiero ser una de sus bailarinas. ¿ustedes dos que hicieron? — Tuvimos que ir a casa de la abuela porque estaba enferma. — bufa Dylan. — pero mi propósito era estar recostado en una tumbona tomando el sol. — No me gustaría tenerte como nieto. — hablo. — Soy el mejor nieto que los abuelos pueden tener, pero es que las vacaciones de verano son intocables. — Pero miren a quienes tenemos aquí. —De inmediato todos nos tensamos al escuchar aquella voz tan irritante. Claudia Vélez junto con todo su séquito. — Un zombie, un saco de huesos rotos, un gay y una chismosa. Claudia Vélez fue la primera persona en tomar las riendas del bullying hacia mí, dicen que su corazón están frio que asesina gatos en su patio, pero es algo que no creo, desafortunadamente es mi vecina, pero lo que si puedo decir es que lleva una mala vida con su familia, su padre es alcohólico y su madre es una dama de compañía, tiene un hermano llamado Esteban y está en la cárcel. — Lárgate de aquí Claudia. — Julieta hace un ademan con su mano dándole a entender que se alejara de nosotros. — ¿Y si no quiero hacer? — coloca sus manos sobre nuestro pupitre. — Dime algo ¿Ya salió tu hermano de la cárcel por asalto a mano armada? ¡Pum! Julieta lanza el primer golpe, dándole donde más le duele a Claudia. — No, pero ¿Ya tu padre regreso de comprar cigarros? — esta vez fue el turno de las amigas de Claudia vitorear la respuesta. — Por lo menos el mío se fue, pero el tuyo tiene que ver la porquería de familia que tiene todos los días. — ¡Julieta! — la reprendo. Inclusive para mí fue muy fuerte. — No la defiendas Ar, se merece todo lo que le digo. — Si Ar, deja que acribillen a esta perra. — lanza Dylan. — Ninguna de sus palabras me afecta. — responde orgullosa Claudia, pero se notaba a leguas que se estaba conteniendo. — Claro que te afecta, lo puedo notar en tu horrendo rostro. — expone Saraí con una gran sonrisa en su rostro. El timbre que da inicio a las clases comienza a sonar y alumnos entran llenando sus asientos y por último entra el profesor de literatura. … — ¿Han oído del Bonga plaza? — pregunta Julieta, para después llevarse su hamburguesa a la boca. — No, pero me han dicho que su comida es riquísima, además que está ambientado en los años 50. — responde Dylan. — La verdad es que no puedo decir nada al respecto, es primera vez que lo escucho y de por si yo solo salgo de casa para ir al hospital. — Creo que tu madre se está sobre pasando con todo esto, ya llevamos 8 años de amistad, ya sabemos todos los protocolos que debemos implementar cuando tengas alguna recaída. — Vocifera Saraí y puedo jurar que detrás de ella apareció el planeta tierra dando vueltas, dándole aliento al mensaje. — Pienso lo mismo que Sasa, deberíamos hablar con tu madre, porque vamos a bonga plaza, y si no te quiere dejar te ayudamos a escapar. — Si Ar, debes disfrutar de tu vida, crear bonitos momentos. — Quizás este sea mi año. — respondo con una sonrisa. — hace algunos días conocí a alguien. — ¡Que! ­ Dicen mis tres amigos al tiempo. — ¿Por qué no nos dijiste nada de eso? — Julieta golpea ligeramente mi hombro. — ¿Te pidió que fueras su novia? — Saraí se inclina hacia delante para escuchar todo de primera plana. — Claro que no, no todo tiene que ver con noviazgo. — respondo. — lo conocí en el hospital. — ¿Tiene cáncer? — pregunta Dylan enarcando una ceja. — No, su hermana si, lo que les quiero decir es que estoy haciendo nuevos amigos. — Nos alegramos por ti. — Julieta al lado mío me abraza. — pero no nos hagas a un lado. — Sí, además también tenemos que conocerlos. — Dylan termina con su hamburguesa y deja las servilletas en la charola. — debemos darle toda la inducción que tu madre nos dio. — ¿Acaso comes mocos? — Saraí golpe a su cabeza. — la hermana del chico tiene cáncer, claro que debe saber los protocolos. — La próxima vez que me golpees la cabeza hare la técnica de John Cena. — Quiero verte intentándolo. — Ya dejen de pelear, mejor planeemos que le diremos a la señora Roció. — Pues la verdad. ­— digo. — Claro que la verdad, pero debemos hacer hasta un juramento con el diablo prometiendo que te cuidaremos. — dice Saraí. — No sean tan exagerados, mi madre puede ser muy sobreprotectora, pero también es comprensiva. Habría deseado que hubiera sido así. — No. ­­— responde mi madre mientras que camina de un lado al otro, atendiendo a los turistas que entraban al restaurante. — Por favor señora Roció, le prometemos que a Armonía no le va a suceder nada. — Habla Dylan. — Si señora, además que ya sabemos todos los protocolos que debemos seguir. — agrega Julieta. — Armonía no se separará a nosotros, y si es necesario pegarla a nosotros lo haremos. — Saraí se interpone en su camino. — Chicos ya sab… — Mamá — la interrumpo. — se que nunca te he pedido nada, pero creo que ya es hora de pedir mi deseo. Roció Smith gira a verme. — ¿En serio quieres utilizar tu deseo en una sola salida? — No, quiero utilizar mi deseo para salir todo el año. Mis amigos llevan sus manos al rostro completamente sorprendidos ante mi petición, claramente porque nunca antes había pedido tanto. — ¿Y si me niego? — No puedes hacerlo, esos deseos son sagrados para las personas como nosotros. — Mi madre simplemente entrecierra los ojos sabiendo que ya perdió la batalla. — no quería llegar hasta estos extremos, pero debo hacerlo mamá, este es mi último año de escuela y quiero vivirlo como una adolescente normal. — Ya déjala salir mujer, tu hija es buena, nunca te ha dado razones para dudar. — Raúl un hombre mayor que trabaja con mamá desde hace unos 10 años, opina, a él lo consideraba como un abuelo, por sus buenos consejos. — No estoy muy convencida de todo esto. — responde. — Pero dependiendo del comportamiento que tengan hoy te dejare salir con tus amigos a donde quieras. Veo a mis amigos emocionada, levanto mis pulgares y ellos también lo hacen. Haber convencido a mi madre de hacer esto fue una tarea realmente dura. Cuando llegué a casa lo primero que hice fue tomar una ducha, Dylan y Saraí prometieron pasar por mi dentro de unas tres horas, estaba emocionada por esta gran salida, por lo general ellos siempre venían a mi casa y no hacíamos gran cosa, solo ver películas y ver nuestros teléfonos. Al salir de la ducha me dirigí a mi closet y lo abrí de par en par. Rebusqué entre todo el mar de ropa que tenía hasta que encontré lo que realmente me quería colocar. Un vestido azul marino con flores rosadas, lo había comprado junto a mi madre para colocármela algún día en especial, ya que la mayoría de mi ropa era de colores neutros, y que mejor día que este. Tomo unas converse blancas y sobre mi cabeza coloco una de las pelucas que tenía. No me avergonzaba llevar mi calva al aire, pero de vez en cuando me gusta llevar cabello, artificial, pero lo llevaba. Coloco sobre mi rostro un poco de rubor con brillo de labios. Por último, me miro en el espejo y puedo ver claramente mi físico, a pesar de estar delgada por toda la medicación, me veía bien, mis ojos azules relucían y mi cabello perfeccionaba mis facciones. Escucho el claxon del auto de los hermanos Stain y bajo hasta llegar a ellos. — Te ves espectacular. — Saraí se gira a verme. — de seguro vas a conquistar a muchos chicos en el Bonga. — No digas tal cosa. — ¿Por qué? Te ves hermosa. ­ —Dylan agrega. — si fuera hetero de seguro coquetería contigo, pero como soy una amiga más. — rio por lo bajo. — Gracias chicos, ahora paseemos por Julieta, saben que odia esperar. Y así lo hicimos, en todo el camino mencionamos lo increíble que fue la respuesta de mi madre ante nuestra petición, lo malo es que mi deseo lo estaba guardando para otra cosa, pero estoy segura de que todo esto valdrá la pena, cada maldito segundo. ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño, y lo que sigue será un poco de relleno. Muchos besos y abrazos XOXOXO
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