Tomas Rengifo era un hombre extrovertido, nunca nadie podría acusarlo de lo contrario porque estaría mintiendo. Él se conocía como un hombre de pelo oscuro y bien parecido, con un buen cuerpo que siempre atraía a las mujeres o al menos así había sido hasta que en sus épocas de instituto Camila Montero se había vuelto su obsesión, él sabía muy que ella nunca aceptaría una cita, pero no por eso dejó de intentarlo. Al menos hasta que se enteró que Alexander siempre había estado tras ella y él se metió en medio. Claro que, primero debía haber una relación y eso definitivamente no existía, o al menos eso era lo que decía cuando se sentía culpable. Los años pasaron, los pretendientes se sumaron, pero su espíritu de competencia lo obligó a quedarse aunque muchas veces se preguntaba si era solo po

