Sebastián Nunca creí que el día del parto de mi hijo me sentiría como si estuviera participando en una competencia olímpica de caos. Entré al hospital cargando a Renata como si fuera una princesa... una princesa que gruñía y me peleaba entre dientes. —¡Bájame ya, que me parto en dos! Detrás venían nuestras tres hijas: Valeria con su mochila “protocolo emergencia, bebé”, Lucía con una cámara gritando que iba a documentar el nacimiento, y Emilia… con una linterna en la boca y un osito con bata de doctor. Esto era una locura total ¡Sin duda alguna! El personal médico nos vio acercarnos como un desfile de carnaval. —Señor, coloque a la paciente en la camilla. Está tan pálido como sábana de quirófano. Creo que está a punto de desmayarse. ¿Necesita atención médica? —No, no, ¡Ella la nece

