Llevaban caminando dos cuadras, y Megan tuvo que detenerse en seco para soltar el aire a través de su nariz con frustración. A tan sólo un par de metros de ella, tanto Luke como su hermano se encontraban desarmándose a carcajadas por seguramente algún chiste que sólo ellos entendían. La joven se giró en sus propios talones, encontrándose con aquella escena mientras ellos parecían no notar siquiera su presencia.
_Creo que estaré bien si camino hasta la escuela sola.
_¿Y evitar que te hagamos pasar una buena vergüenza matutina? Ni lo sueñes.-Soltó, aún entre risas Luke, ganándose una mirada asesina por parte de ella.
_Además, papá me dejó indicaciones claras de que no te dejara ir a ningún lado sola hasta que el vuelva.
_No soy una niña pequeña a la que tienen que vigilar.
Refunfuñó ella entre dientes, fastidiada. Aquella mañana era la primera que pasaba en ausencia de su padre y en presencia de su infierno hecho persona, rondando por su propio hogar. Lo único que mantenía su sanidad mental a raya era saber que era viernes, aunque sabía que le esperaba un fin de semana desafiante.
“Sólo serán un par de días, Megan” Se repitió a sí misma cuál mantra mientras inhalaba y exhalaba sistemáticamente. Sabía que su corta paciencia sumado a los reiterados intentos de aquellos masculinos por hacerla perder su cordura no eran buena combinación, pero al menos saber que duraría tan sólo unos cuántos días le hacía no perder las esperanzas.
Luego al menos, tendría a su padre con el cuál podría quejarse de aquella situación que consideraba tortura moderna.
Sacándola de sus pensamientos, sintió unos brazos rodear sus hombros mientras la sacudían con ánimo, casi haciéndole soltar sus libros en el suelo.
_No entiendo por qué te encuentras tan de malas hoy.
Preguntó Luke mientras la apretaba contra su cuerpo. Megan podía sentir el aroma de su colonia impregnándose en sus fosas nasales mientras su cara chocaba contra su pecho. A pesar de que era un tanto embriagante, lo alejó rápidamente con molestia.
_Quizás porque te encuentras tú aquí.
Luke soltó una carcajada.
_¿Realmente me has guardado rencor en todo este tiempo?
Preguntó el joven de rizos, refiriéndose a todo aquel año en el que no se habían visto debido a su viaje hacia la universidad. Con su hermano no había podido tener la misma suerte, pues Zack había decidido tomarse un año sabático del cuál Megan tuvo que sufrir las consecuencias, tales como tenerlo las veinticuatro horas dentro de la casa haciendo: absolutamente nada.
_¿Y tú no?
Preguntó ella de forma sarcástica mientras organizaba sus libros y asignaturas antes de llegar a la entrada de la escuela.
Luke pareció quedarse pensativo ante la pregunta unos segundos, mientras hacía una mueca con su rostro. Finalmente levantó sus hombros con desinterés.
_No lo sé. Desde que noté que tienes bonitas piernas considero que no deberíamos de pelear tan seguido.
Mencionó él descaradamente, mordiendo su lengua con picardía al ver la expresión horrorizada de la joven. Ella reaccionó rápidamente golpeándolo con uno de sus libros mientras sentía sus mejillas ponerse rojas de la vergüenza. Por su parte,él soltaba una sonora carcajada mientras parecía encontrarse divertido ante su reacción.
_¡Eres un asco, Luke!
_Tranquila, sólo ha sido una broma. No es para tanto, cuatro ojos.
De todas las cosas que detestaba de él, odiaba con mucho fervor sus malos apodos hacia ella. Normalmente eran despectivos, y referían hacia algún aspecto de su apariencia. El término “cuatro ojos” lo había adoptado cuando Megan apenas cursaba segundo año, y luego de unos cuántos estudios con su oftalmólogo descubrieron que debía de utilizar lentes casi de forma permanente si quería mantener su vista cuidada. Pero claro que también existía el apodo “piojos” que le puso cuando desparramó el rumor de que ella tenía los pequeños parásitos rondando en su cabeza en tercero. Y por supuesto que, también existía el infaltable “Virgen María” que le había bautizado luego de no querer jugar a la botella durante una popular fiesta que había montado uno de los de último año.
_Para ti nunca nada es para tanto.
Él rodó sus ojos ante el comentario.
_Qué va. Sólo digo que quizás la verdadera razón de que estés soltera sea que aún no has usado las cosas lo suficientemente cortas.
_¿Y entonces tú por qué te encuentras soltero?
Luke se puso frente a ella mientras caminaba de reversa, con el fin de mirarla a la cara. Una pequeña y blanquecina sonrisa perversa se dibujó en su rostro mientras sus ojos café penetraban en su rostro.
_ Yo estoy sólo porque así lo quiero. Opciones no me faltan. Sólo no tengo ánimos de soportar a una loca reclamarme cosas todo el día.
Megan dio un inesperado paso hacia delante, quedando a una corta distancia del joven, el cual no se esperaba este movimiento, provocando que trastabillara un poco mientras intentaba no tropezar.
_¿Y qué te hace creer que yo no tengo opciones?
Luke soltó una sonrisa burlona rápidamente, mientras los ojos de Megan le observaban tan fijamente que tuvo que ser él quien quitara la vista primero.
_¿Tú opciones? ¿Si sabes que el ñoño de tus clases de química no cuenta verdad?
Megan rodó sus ojos ante la insistente broma del amigo de su hermano. Para su suerte, ya habían llegado hasta la entrada de la institución. No obstante, nada la preparaba para la siguiente escena ocurrida.
Se encontraba demasiado concentrada en ignorar a su hermano y a Luke que, al ingresar escuchó una voz llamando su nombre que la dejó algo perpleja. Sobre todo porque, desde la lejanía notó que se trataba de una voz masculina, y no pudo evitar girar su cabeza al notar que tanto Luke como Zack levantaron su vista con rapidez hacia el culpable.
Cuando ella hizo contacto visual con quien llamaba a su nombre, sintió como su respiración se cortaba en su pecho.
Algo nerviosa, esbozó una sonrisa.
_Hey, Megan. ¿Cómo estás?
_Matthew.-Respondió ella, algo atontada ante la presencia del muchacho más hegemónico de su instituto luego de que la generación de su hermano se graduara.
_¿Quién es el?
Se escuchó una voz detrás de ella, la cual pareció quitarla del trance. Al girarse, notó cual guardaespaldas como Luke había cambiado su semblante burlón por una línea recta, mientras sus ojos analizaban en silencio los movimientos del joven.
Matthew por su parte, reconoció enseguida a la estrella que había logrado que su escuela ganara tres medallas durante su estadía allí.
_¿Eres Luke Ramsey, verdad?- Exclamó mientras extendía su mano hacia él para estrecharlo. Luke imitó su accionar, aunque con algo de desconfianza.-Soy muy fanático tuyo.
Luke levantó sus cejas.
_¿En serio?
Megan se encontraba, nuevamente, viendo oportunidades arruinadas gracias a Luke. Ese se suponía que sería su momento, pero el destino parecía tener otros planes.
En cuánto menos se dio cuenta, un tumulto de gente comenzó a agolparse rodeando a Luke y Zack, quienes parecían divertirse de aquel circo de jóvenes tanto hombres como mujeres que aparecían para saludarles.
Megan había olvidado, por un momento, lo difícil que era la convivencia escolar con su hermano popular de por medio. Rodando sus ojos dejó a los muchachos hablando entre ellos mientras caminaba dentro delestablecimiento escolar.
Allí, chocó casi de frente con su mejor amiga, quien no entendía a qué se debía todo el revuelo. Durante la colisión, al encontrarse distraída, Megan terminó tirando sus libros al suelo, siendo ayudada por su mejor amiga para recogerlos.
_¿Por qué hay tanta gente allí afuera? ¿Qué es todo ese revuelo?
Inconscientemente, la joven rodó sus ojos mientras se ponía de pie.
_Te prometo que nada demasiado interesante.-Dicho esto, su amiga levantó sus cejas sin entender, provocando que ella volviera a hablar luego de un pesado suspiro.- Sólo es Zack y...
Antes de que pudiera terminar la oración, Lizzie su amiga abrió los ojos exageradamente.
_¿Luke está aquí también?
_...Sí.
Respondió Megan con algo de desprecio. Lizzie intentó obtener algún punto de vista desde el pasillo pero lo cierto es que el tumulto de gente tan apretado no dejaba mucho para observar.
_¿Qué hacen aquí?
_Me acompañaron a la entrada. Una extraña regla que les dejó mi papá antes de irse de viaje.
_¿Tu padre se fue de viaje?
Preguntó su amiga igual de sorprendida, mientras ambas caminaban hacia sus clases correspondientes.
_Sí, no es la primera vez que lo hace. ¿Por qué la sorpresa?
_Porque es la primera vez que les deja la casa sola con un inquilino de por medio.-Bromeó su amiga, codeando el brazo de la joven.
_Qué horror.-Expresó ella mientras arrugaba su nariz.-Sólo espero que mi hogar no se vuelva un burdel.
_Deberíamos planear una fiesta allí dentro.
_¿Y después limpiar eternamente el vómito de desconocidos en mi alfombra? Ni lo sueñes.
Su amiga rodó sus ojos, provocando una pequeña risa en Megan mientras ambas entraban al salón.
_Eres una aburrida cuándo lo quieres.
Ambas se encontraban tan absortas en su propia conversación que no notaron que alguien más se les había acercado. Lizzie, su mejor amiga, parecía no poder creer lo que veía.
Era nuevamente, Matthew acercándose tímidamente intentando hablar.
Megan no lo notó sino hasta que su mejor amiga le dio un pequeño golpe debajo de la mesa, provocando que levantara su vista sorprendida al encontrarse con el joven.
_Perdona por lo de hoy, intenté encontrarte en la entrada pero te perdí.
Megan sonrió, algo sonrojada.
_No te preocupes.
_¿Hoy también volverás a pie?
Megan parecía desconcertada ante la pregunta, sin entender.
_¿Cómo?
El joven rascó su nuca, mientras sus ojos verdes penetraban en su rostro.
_Digo, porque puedo llevarte hasta tu casa si así lo quieres.
Antes de que la joven pudiese abrir su boca para decir algo, su amiga irrumpió violentamente en la conversación.
_A Megan le encantaría que la acompañes a su casa.
Matthew giró su vista hacia la joven, quien parecía haber adquirido todos los colores de rojo posibles en sus mejillas mientras miraba de manera asesina a su amiga.
_Perfecto entonces, te esperaré a la salida.-Sonrió él, yéndose a sentar a uno de los últimos bancos.
En cuánto el joven se mantuvo lo suficientemente lejos, Megan se giró violentamente hacia su amiga.
_¿Qué diablos ocurre contigo?