Ya cuando el rey terminó su reunión con el consejero, él y la princesa se encaminaron al mercado para que ésta pudiera realizar las compras a su gusto, él sabía que las mujeres solían tardarse mucho en éste tipo de cosas, así que no tuvo más remedio que armarse de paciencia y ser cortés con ella. En el camino, Victoria seguía usando sus encantos para impresionar a nuestro querido rey. — Le prometí a mis amigas llevarles un detalle — expresó ella — ¿De verdad? Pues por aquí podrás encontrar lo que sea que necesites — Aunque creo que algunas cosas son muy ostentosas, a nosotras nos gustan las cosas sencillas — Entonces, creo que conozco un lugar — ¿Tú? — Por supuesto, es mi reino, debo conocerlo de pies a cabeza — Mi padre jamás se rebajaría a tratar con las personas de su reino, te

