Gerardo comenzaba a contar lo sucedido cuando se vió interrumpido por la desconfianza al no conocer las verdaderas intenciones de Josué, además, hasta donde sabía, él sólo era un organizador de bodas que nada podía hacer para ayudarlo, quizá se trataba de un simple chismoso del reino. — No se ofenda, mi estimado, pero es un tema que prefiero tratar directamente con su majestad, el rey Vladimir. Josué comprendió que si Gerardo tenía tanta desconfianza debía ser porque el asunto era mucho más serio e importante de lo que se creía, así que optó por no presionarlo más y simplemente, comenzó a tener una conversación con normalidad para no incomodar más al hombre. —Le agradezco infinitamente por todas sus atenciones —expresó Gerardo sintiéndose aliviado al no ser cuestionado — No tiene nada

