Hasta que mis ojos se cerraron, y sentí que esa canción me la dedicaba a mí. Además, nunca la había escuchado. Al día siguiente, cuando abrí los ojos, me asusté y di un gran salto hacia atrás. Casi me caigo si no fuera porque él se despertó y me tomó de la cintura. “¿Estás bien?", preguntó, y yo dije, "Casi me muero del susto". “Oye, no soy tan feo de mañana", comentó divertido, y yo puse los ojos en blanco. “De verdad te digo, tonto", comenté. Emilio se rió divertido. “¿Cómo te has levantado?", preguntó. “Bien", comenté, y era verdad. No tenía ganas de vomitar como siempre. “Supongo que te hace bien dormir con el calor corporal de mi cuerpo", murmuró. Avergonzada, me di cuenta de que había dormido abrazada a él toda la noche. Además, él dormía sin camiseta. Acalorada, dije, "Me ten

