“Te llevaré en el auto, así puedes llevar esa caja", comentó, y asentí. Pusimos la bicicleta en la parte de atrás enganchada, y yo me subí en el asiento del copiloto. Había pasado casi una hora, así que tenía que ir a comer. “Entiendo que tu esposo te cocine", comentó. “Está mucho más atento desde que estoy embarazada", comenté divertida. Aquello no era mentira; sin embargo, jamás lo había dicho. Siempre mantuve en secreto la verdad a Melisa, no podía, ella no me hubiera permitido seguir adelante con aquella relación, y lo sabía. A Melisa la conocí desde que éramos unas niñas. Compartíamos todo, tu familia muchas veces me había acogido cuando mi padre se encontraba lejos, incluso mi papá les había ofrecido dinero para cuidarme, pero se habían negado. Ellos siempre habían sido una famili

