Capitulo 4
La cena se le había enfriado, solo estaba picando las verduras. Nada tenía sentido ella estaba declarada muerta, había un bebé en su vientre, los médicos la querían controlar, ¿Por qué? ¿para que no saliera a demostrar que estaba viva o para controlar el embarazo?.
¿Quien se beneficio de su situación?
La idea de que este bebé sería vendido a alguna familia de dinero apareció en su mente hacia unas noches, el nerviosismo del doctor Samuel podía casi olerse, aquella orden de tenerla sedada. Fue usada como una máquina de bebés, su error fue escoger a la mujer más deseosa de ser madre.
Su esposo estaba muerto, Rachele esperaba un hijo de Piero y todo el castillo que tenía formado de su vida junto a Piero se convirtió en arena seca que con un soplo suave se fue abajo.
Dejo caer el tenedor y se hizo atrás en la silla. Cruzó sus brazos con coraje, odiaba admitir ante Elisa que él era una mentira así como dijo hace apenas unos días.
--¿Que suceder?- pregunto Elisa – no has probado la comida y te veo molesta.
Dylan comía despacio y en total silencio, eso se lo había pedido Elisa cuando estaban solos. Que casi no hablara con la tía Ámbar.
--Lo detesto, lo odio, es un maldito desgraciado me mintió -- la reacción de Ámbar fue muy extraña para su hermana
--¿Que, de quién hablas?
Espero un segundo en silencio antes de provocarle una sonrisa de burla.
--Tenias razón, Piero era una mentira –cuando Ámbar dijo Piero Elisa se relajo y siguió consumiendo su cena.
--Valla así que ya lo descubriste –respondió con mucha frescura. Sus palabras tenían doble filo pero Ámbar no lo entendió
--Me engañaba tenía a otra mujer y eso no es todo, la mujer está embarazada, la vi hoy y es claro por qué Piero se enredó con ella.. me niego a creerlo – se levantó quería huir, desgarrar algo quería verle la cara a Piero y partírsela a cachetadas.
--El te tenía en un castillo, cubierta de fantasías y cuentos románticos jamás viste lo que el realmente era. -- algo era verdad, Ámbar sentía que viví el cuento de una princesa.
Estaba siempre al pendiente de mantenerla enamorada así fuera con una pequeña flor, una cena o una baño de caricias, un ataque de poesías. Era tan único, ojalá hubiera sido verdad todo, hubiera seguido bien si ella hubiera podido darle la familia que quería, Ámbar se sintió culpable.
--Una princesa que no le daba hijos es claro por qué busco a otra mujer Elisa
--Dime algo la mujer esa es rica pobre o como tú, con una cuenta para derrochar y desfalcar?
--Ella es muy fina y elegante, es hermosa, más hermosa que yo – Ámbar no podía mentirse. Y decir cualquier otra cosa sería producto de la rabia y el ardor.
Siempre desde que se casó con Piero, busco estar linda bien arreglada bien maquillada y bien peinada, nunca recibió a su esposo en fachas pero la ropa que compraba no era ni la mitad de fina o costosa como el vestido que Rachele usaba, tenían que ajustarse el cinturón, su cabello la mayoría del tiempo estaba seco, se lo hidrataba con recetas naturistas no conseguido jamás tenerlo tan pulcro.
--Es claro unas cosa Ámbar, a Piero no le preocupaba no tener hijos, le preocupaba no tener el suficiente dinero para vivir como rey.
--Hay algo que debo decirte Elisa –Ya era tiempo, su barriga era notoria solo si Elisa la hubiese mirado detenidamente, pero en una o dos semanas ya era imposible cubrirse
--¿Que sucede?
Ámbar no hizo ningún rodeo.
--¡Estoy embarazada!— las palabras fluyeron en clama y se sintió bien cuando al fin logro decírselo.
--¿De que demonios estás hablando?—siempre cuidaba su lenguaje delante de Dylan pero con Ámbar era imposible no alterarse
--¿Vas a tener un bebé tía? – Elisa le hizo la señal de silencio a Dylan colocando su dedo en la boca
--Pues eso, estoy esperando un hijo – Elisa sintió que se le había quitado el apetito
-Mi amor, es hora de que vallas a dormir, sube ponte la pijama ¿si? ya te alcanzo.
El pequeño sabia que ahora hablarían cosas de adultas y que no debía escuchar, también sabía que su madre estaba algo molesta ahora. Solo que se pregunto por qué a su mamá le preocupaba que su tía fuera a tener un hijo, es lo más natural, pero no tenía permiso hacer preguntas.
--A mi sí me da mucho gusto tía, yo voy a jugar con el. – dijo el pequeño antes de salir de la cocina.
--Gracias mi amor, estoy segura que serán muy buenos amiguitos –Ámbar lo abrazo con dulzura antes de que el saliera corriendo a su habitación.
--¿Como?, ¿De quién?—inicio un interrogatorio.
--No lo sé. Cuando desperté escuché cuando lo decían los médicos
--¿Es de Piero?
--Solo tengo poco más de cuatro meses de embarazo estuve siete meses en coma, dudo que el padre sea Piero a menos que los muertos logren hacer milagros. Elisa creo que aprovecharon mi estado para usarme como una incubadora, e iban a vender a este bebé. –Ámbar tomo las manos de su hermana le mostraba que estaba más que emocionada por esto que a pesar de la dificultad que parecía avecinarse ella estaba radiante y llena de emoción.
--¿Iban, ya no?-- Elisa conocía sus deseos, siempre quiso una familia como la que tenían cuando su padre y madre vivían. Una casa, un esposo amoroso, todo lo que Piero le daba lo único que faltaba era que ella le diera lo que él quería.
--No, yo me voy a -- su hermana le soltó las manos-- yo seré su madre
Elisa comenzó a negar con desaprobación, eso no era correcto y sentía la obligación de hacerla entender que no podía hacer lo que estaba diciendo.
--Los tipos que entraron a tu casa es por eso, te están buscando Ámbar ese niño tiene padres, no puedes quedarte con él
--Si, si puedo por qué nadie me pidió autorización para hacerme esto, puedo demandar al hospital y lo haré si es que puedo quedarme con él, voy a juntar el suficiente dinero para irme de la ciudad, ya lo pensé y no quiero exponerlos ni a Dylan, ni a ti.
--Ámbar entiende, los padres de ese bebé deben estar angustiados. Piensa en ellos…
--Ellos no pensaron en que yo era una persona,-- contesto alterada no era justo nada de esto -- me vieron como una incubadora, no saben que se metieron con la mujer equivocada
--Ellos también están en tu posición – la discusión se hizo con un tono de voz algo alto, Elisa trataba de hacerla comprender y Ámbar solo entendía que sería madre y nadie más importaba.
--¡No me importa! cuanto mas quieras hacerme entrar razón no lo haré, no fueron justos, si yo no les importe que me deben importar ellos a mi. No los conozco, ni ellos a mi. -- deseaba ver otra actitud en su hermana
--Ámbar piénsalo…
--No tengo nada que pensar, voy a ser madre deberías mejor alegrarte conmigo y desearme felicidad. Voy a buscar pronto dónde ir para no molestar y descuida buscaré ayudarte con los tratamientos de Dylan
Ámbar estaba muy molesta, Elisa también quería que le quitaran a ese niño.
--No hace falta, estoy en una asociación para pequeños con cáncer, nos otorgan un apoyo del cincuenta porciento en el tratamiento.
--De igual manera yo te voy apoyar en lo que pueda.
Imagino que Elisa le daría alegría de saber que estaba cumpliendo una de sus más grandes sueños pero recibió solo críticas y desaprobación.
Entro a su habitación se cambió y se metió a la cama el día había sido pesado el sueño la poseyó rápido.
~~~~~.
Piero la llevaba a jalones y empujones saliendo de la casa de su jefe. Hasta estrellarla contra el auto y encasillar la con sus brazos
--Estaba en juego un ascenso muy importante ¿te lo dije o no?—gritaba sobre el rostro de su esposa, mientras ella levantan las manos pidiendo calma --¿¿te lo dije o no??
--Solo hice un comentario…--Piero golpeó el auto, Ámbar se encogió, esperando los golpes.
--Me hiciste ver como un estúpido – antes de golpear a su esposa dejo caer la fuerza sobre el techo del auto varias veces --Súbete al maldito auto
Piero le dio vuelta al auto por la parte de atrás abrió su puerta subió, enseguida quitó el seguro del la puerta del copiloto, Ámbar entro
--Piero, no fue así –Piero amenazo con lanzarle una bofetada jamás había sido así, nunca le había levantado la mano.
--¡¡Mañana seré el hazmerreir de la empresa!!
Golpeó múltiples veces el volante
--Perdóname-- antes de salir de casa había conseguido un elogió, el vestido peinado y arreglo había sido del total agrado. Pero había echado a perder todo con solo hablar
Ámbar observo como jalaba tres veces con sumo coraje la cinta del cinturón, hasta conseguir colocarlo con seguro antes de encender el auto y conducir como si estuvieran en autopista.
Todo fue un caos de un momento a otro, el claxon sonaba una y otra vez Ámbar abrió lo ojos tenía un fuerte dolor en la parte lateral de la cabeza, recargada su cabeza sobre la guantera , frente a ella Piero inconsciente en el asiento con mucha sangre saliendo de su frente
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--¡Piero!, ¡¡Piero!! --Se echó delante de golpe despertando no fue un sueño y si lo fue, había sido tan vívido, aquella noche de discusión él no olvidó colocarse el cinturón, y el estaba ahí después del choque, Piero tenía sangre demasiada saliendo de su frente
--Ámbar estas bien—Elisa estaba tocando la puerta de la habitación
--Elisa, ¡¿he? si!, solo tuve una pesadilla
--Puedo entrar –Ámbar reviso un pequeño reloj eléctrico colgando de la pared, era ya casi hora de levantarse –¿Ámbar estás bien?
--Claro, si entra
Elisa se dejó ir hasta la cama de una vez tomando la mano de su hermana, eran unidas desde pequeñas hasta que Piero creo una división y malos entendidos entre ellas.
--No pude dormir pensando que tú estás segura que no te apoyo, sabes muy bien que entre tu y yo siempre soy yo quien ve las cosas con más realidad, soy más sensatas no tan soñadora, no he querido hacerte enfadar solo que pienses en quien te haya hecho esto. – siempre tan fría, tan bien puesto los pies en la tierra siendo que era la menor. Si así era Elisa.
--Lo he hecho, pero si lograron hacerlo una vez podrán hacerlo de nuevo, estoy segura que aún se tiene el uno al otro yo, ya no tengo a Piero.
--Entonces busca a alguien más, Ámbar aún eres joven – con una caricia en la mejilla trataba de hacerla entrar en razón.
--Pero tengo problemas para concebir, me lo han dicho los médicos, con quién sea no será fácil que me embarace, la vida me ha regalado está oportunidad no voy a dejarla ir así nada más
--Ámbar solo piensa, si tú y Piero hubieran buscado una mujer para que les prestará su vientre y “Está” de pronto desaparece ¿como estarías?
Pensarlo desde ese lado sería cruel y despiadado, una alternativa que no consideraron, ni por un segundo la angustia de no saber que sería de su hijo la sintió en ese momento.
Pero pensar en la creatura de su vientre y no saber qué clase de padres pudiera tener también era angustiante.
--No es el caso, yo no hubiera pensado en una mujer que no está en condiciones de aceptar o no prestarnos su vientre. Además Piero ya no está no tengo nada más que este bebé y nadie me lo va quitar. Voy a bañarme tengo que ir a trabajar
--Hermana -- antes de soltar su mano le aseguro -- aunque no lo creas estoy contigo, te apoyo y lo que necesites solo pídelo.
--Gracias
Entro en la ducha tenía muy presente el sueño que acaba de tener, el no salió volando por el parabrisas y si ella estaba muerta frente a su hermana, Piero estaba muerto frente a sus familiares y si él aun estaba en ese hospital. Debía sacarlo de ahí.
Se apresuro en vestirse desayunar y salir a su trabajo.
***
Entro corriendo al restaurante por la parte de empleados, en el camino hubo un pequeño accidente de tránsito que dificultó su llegada en tiempo, solo fueron veinte minutos tarde pero sabía que si explicaba la situación no le tomarían en cuenta.
--Lamento llegar tarde—inicio la excusa al acercarse a su puesto en la entra de restaurante ahí estaba Carola haciendo su trabajo-- no fue mi culpa un joven trato de ganarle a otro… ¿Qué pasa? –Carola tenía una cara de pena
--Ámbar, el gerente me a pedido que prescinda de tus servicios – no había modo de darle la vuelta, así que lo dijo sin rodeos.
--¿Solo por qué llegue veinte minutos tarde?, Déjame hablar con él prometo que no volverá a pasar, por favor necesito el trabajo.
--No, espera,-- Carola detuvo a Ámbar quien ya iba segura de si, a buscar al gerente -- ayer Rachele de Santis pido hablar con él, felicito al restaurante por tan excelente servicio por la buena comida y por le vino, el mejor de la casa. Pero además le pidió un favor
--¿Qué favor?
Carola apretó los labios
--El mesero no pudo quedarse a escuchar, luego el gerente me llamo y me dio la orden que te diera esto y te pidiera que no vuelvas más.
--¿Me están despidiendo por petición de la señora De Santis?
--No lo sé, solo debo pedirte que te retires, es un bono creo que es el sueldo de esta semana
Ámbar tomo el sobre. Entendía perfecto que no tenía para que humillarse.
--Gracias fue un gusto trabajar aquí.
Fue a recoger sus cosas, sabía que no era el fin pero que debía empezar a buscar nuevamente. Alzó la mano cuando un taxi se aproximaba.
Afuera del restaurante en un coche un hombre joven en su celular tenía la foto de Ámbar, al verla subir al taxi encendió el auto la siguió hasta verla bajar en un centro comercial este tenía una sola entrada, así que se estacionó del otro lado de la avenida.
****
Ámbar recorrió los pasillo buscando alguna solicitud en algún cartel, pregunto en algunos lugares si es que no necesitaban ayuda pero solo recibió negativas.
Paseando al final entro en una tienda de ropa infantil que había llamado su atención, tomo algunos pantaloncitos, unas camisetas, zapatitos. Escogió unos cobertores, al observar las cunas sabía que eran grandes no cabían en la habitación que Elisa le había dado, pensar en salirse e ir a un lugar más amplio era ahora más complicado.
Fijo su vista en una de las cunas la que más le encantó no era muy grande era cuna de niño, estaba pintada en color azul rey y tenía una sonaja colgando en la parte superior con coches de peluche y naves espaciales. Tomo la almohadita ¿Hacía lo correcto en quedarse con él?, no tenía dinero, ni una casa o el amor de un padre que ofrecerle.
Ella deseaba que fuera niño, sentía que las niñas sufrían demasiado. Dejo la almohada y salió con las pocas prendas que pagaría, de poco a poco iría comprando lo necesario para que a su bebé no le faltará nada.
Cuando salió del centro comercial dos hombre con uniforme de enfermeros se acercaron a ella. Aún había rastros en él más robusto de un golpe en la cabeza.
Ella de inmediato sabía que debía correr, pero se paralizó por un momento
--Por favor no queremos hacerle daño -- le aseguro Víctor
--Aléjense de mi – Ámbar les dio la espalda y comenzó a caminar aprisa, busco a algún guardia o alguien con quién pudiera resguardarse pero no hubo quien.
El hombre salió del auto para recargarse sobre el cofre, recién había prendido un cigarro cuando alzó la vista vio como Ámbar corría escapando de dos hombres
--¡Maldición!– dijo este arrojando el cigarro al piso. Atravesándose a algunos coches que le lanzaron insultos cruzo la avenida
--Ayuda por favor – Ámbar se metió en una calle sola para poder huir pero fue peor, en unas cuantas zancadas los hombres la habían atrapado del brazo
--Suélteme, no…déjenme – ella trato de zafarse
--Debe venir con nosotros no tiene escapatoria. – Víctor saco de la pequeña bolsa de su bata una jeringa, --ayúdame a sujetarla Fabián
Los dos cobardes sometieron a Ámbar.
--Alto soy el agente Rossini – el hombre del auto les estaba apuntando con un arma a Víctor –Señora ¿esta bien?
Un hombre de casi treinta, afroamericano barba de candado anteojos negros, un cabello oscuro labios muy amplios, alto casi uno metro setenta y cinco. Los brazos bien ejercitados.
--Ayúdeme por favor!—suplico con lágrimas y la voz en un hilo
--Dame esa maldita jeringa – despacio acercándose Rossini le quitó la inyección de la mano – date la vuelta – mientras le ponía las esposas guardo el arma –Tranquila señora la llevaré a un lugar segu… --Fabián aprovecho el descuido de Rossini para sacarle el arma
--Muy bien Fabián, dile que me quite las esposas –dijo con risas Víctor
--No sean imbéciles – rechino los dientes Rossini pero no fue escuchado
Con Rossini sometido, un idiota con arma esto podría salir mal, Ámbar en un impulso comenzó a correr de vuelta a la avenida, a un paso menor no era tan rápida y temía lastime al bebé
Fabián le apunto con el arma --¡Detente! -- grito en una orden, cosa que Ámbar llena de pánico no hizo –¡Que te pares te dije!
--¡¡Noo!! – gritaron al mismo tiempo Fabián y el policía.
El estallido de la bala se hizo oír.