Capítulo 6

460 Words
Tenía que admitir que me daba un poco de nervios el proceso del divorcio. Quería pensar que sería fácil, pero con Vanessa eso lo veía difícil. Lo único que tenía claro, era que a Nueva York no quería regresar. Allá no me quedaba nada, las únicas personas queridas para mí en ese lugar eran Josh y Lara, pero ellos siempre que podían me visitaban y teníamos contacto constante por teléfono. De Luca, imaginaba que todo estaba bien con él. Lo deseaba de todo corazón, que él fuera tan feliz como lo era yo con mi Mr. Sexy. Desde que llegamos a Valencia, sabíamos que queríamos más que solo vivir: queríamos echar raíces, dejar huella, levantar algo nuestro que hablara del esfuerzo, los sueños y del amor. Una casa para crear recuerdos y un estudio donde nuestras ideas pudieran tomar vida. Saber que faltaba poco hacía que mi corazón se acelerara. La casa para mí, era la representación de un futuro. Del mundo que estábamos construyendo. Desde fuera la vista era hermosa. Los balconcitos con rejas de hierro me hacían imaginar macetas llenas de geranios y lavanda, como toda una señora de casa, aunque no tenía la seguridad de que las plantas pudieran sobrevivir bajo mi cuidado. La casa era exactamente como la habíamos soñado. Al cruzar la puerta principal podíamos apreciar los ventanales enormes, permitían que entrara la luz. Los muebles encajaban a la perfección con el lugar. A la izquierda, estaba la escalera en forma de “L” para subir a la segunda planta. Detrás, se encontraba la cocina: un espacio abierto con una puerta que llevaba a un pequeño jardín. En la planta superior estaba nuestra habitación, se abría hacia un balcón que daba a la calle, mientras las otras tres eran más pequeñas. Una la habíamos convertido en estudio personal, la otra para las visitas. Quedaba una vacía, siempre me hacía pensar en el futuro. Aunque en nuestros planes por el momento no estaba tener hijos, pero sí me imaginaba un pequeño pedacito de los dos. Al fondo del pasillo una pequeña escalera llevaba a la azotea, sin duda mi lugar favorito. Desde ahí podía ver el cielo pintarse de naranja al caer la tarde. Mis ojos se llenaron de lágrimas. —¿Te das cuenta? —susurré— Este lugar… será nuestro hogar. Él me abrazó por detrás, apoyando su barbilla en mi hombro. —Sí, Sirena. Aquí va a empezar todo. Alan me miró como si pudiera leer lo que pasaba por mi cabeza. —La vamos a llenar de recuerdos, ya lo verás. Más tarde fuimos al local que pronto sería nuestro estudio. Cruzamos miradas y sonreímos, era más que perfecto. Ya podíamos tener una imagen visual de cómo lo íbamos a distribuir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD