Afortunadamente, después de la experiencia vivida tuve el día siguiente para medianamente reponerme de semejante experiencia. Decir que no disfrute de ello sería engañarme. Claro que me encantó. Ahora entiendo a las mujeres que veo desfilar por su despacho buscando una segunda, tercera oportunidad y hasta matrimonio, solo que yo, a diferencia de todas ellas, tengo claro el terreno que pise. En mi no había esa dosis de esperanza que pudieran tener cualquiera de ellas. Desde el principio he tenido presente mi lugar en esta historia. Tal como lo establecimos, tal cual lo cumplimos, ni más ni menos, él pagó por una entrega absoluta, y eso tuvo. Después de vestirme adentro del sanitario de su habitación, o la habitación en la que estuvimos, (bueno en realidad colocarme el vestido y el brasi

