Esa noche no volví a salir de la habitación de Alessia. Si él tenía alguna planificación extraordinaria, me di el lujo de estropeársela. No voy a permitir que siga queriendo hacerse de mi a su antojo, que quiera controlar mi vida. Alessia ante su ataque repentino de hambre, al encontrar negativa de mi parte de ir a apoyarla, hizo lo que le toca algunas veces que el cansancio me agobia, prepararse un sándwich y tomarse un vaso de jugo. Para su suerte, fue buena idea que Alejandro pensara en comprar comida, haciendo alarde de su dinero, al pedir cosas que para mi suponían una exageración dado el hecho de que está próximo a regresar a su país en cualquier momento, sino, no me hubiese querido imaginar verme a esta hora de la noche buscando que darle de comer a Alessia. Esa noche dormimos jun

