"Necesito Respuestas"

1219 Words
Capítulo 2 . Por ello es que sin dudarlo muevo mis manos hacia el cierre de su pantalón es ahí cuando de pronto él se aparta bruscamente, su mirada se queda pausada por un instante, donde ese ambiente el cual era de pasión y confusión termina por romperse, por un momento me quedo observando sus ojos fijos en mí, es como si estuviera pensando mil cosas las mismas que no logro descifrar Apoyo mis manos entre las sábanas para lograr reincorporarme y cuando lo logro, me pongo de pie para intentar tocarlo sin embargo él retrocede como si temiera que lo haga. Noto como su respiración se normaliza para posteriormente tomar su camisa y sobre ponérsela. —Alfredo ¿Por qué te detuviste? —pregunto con curiosidad mientras fijo mi mirada en sus ojos los cuales parecen estar húmedos. Él levanta su saco del suelo para ponerlo en su antebrazo, es como si no le hubiera hablado nadie, esas dudas vuelven a mí ¿Por qué no me contesta? ¡Dios necesito respuestas! Siento como mis ojos vuelven a humedecer. Siento que el Alfredo de hace un rato ha vuelto, ese mismo que es cruel y frio. Pero ¡No! No me voy a quedar con la duda, por eso es que tomo valor y lo tomo del brazo. — ¿A dónde vas? Estabas a punto de hacerme tu mujer ¿Por qué paraste? —pregunto con preocupación. —Pronto lo sabrás, ahora no me provoques porque te puedes arrepentir—pasa su lengua por su labio superior en tanto su mirada fría me mira fijamente. Luego de eso me suelta con brusquedad tomando la perilla de la puerta para salir de esa fría habitación. Simplemente me dejo ahí parada en calzones y brasier. Él solo jugo con mis sentimientos, solo se burló de mi entrega. Suspiro con dolor “No lo entiendo” juro que sentí su afecto como dije debo estar loca. De pronto un frio invade a mi cuerpo ¿Qué no hacía calor? Maldita sea ese calor se fue junto con él. Me siento tan despreciada que… Mis lágrimas no dejan de salir, pestañeo suave para apartar esas lágrimas de mis ojos, debo exigirle una explicación, él no se puede ir así. Trago saliva y voy por mi vestido el cual me pongo de nuevo, teniéndolo puesto avanzo hacia la puerta la cual intento abrir pero no abre ¿Qué? ¿Cómo que no puedo salir? Jalo esa manija con fuerza en tanto golpeo la puerta sin parar. ¡Alfredo! ¡Ábreme! No puedes tenerme encerrada aquí ¡Alfredo! ¡Maldita sea! —resignada solo suelto la perilla para recargarme en esa puerta y deslizar mi espalda apoyada en ella. Me dejo encerrada, debió poner un código seguridad, esas puertas inteligentes son duras de abrir. A la mañana siguiente… Mi cabeza va a explotar y mis ojos están demasiado pesados, a pesar de ello no pude dormir siquiera una hora. Me siento tan confundía, pero ahora no puedo hacer nada sobre eso, solo mirar esa pared blanca y vacía. Exhalo con fuerza sacando toda esa frustración, hasta que de pronto se abre la puerta, con curiosidad volteo pensando que quizá sea Alfredo sin embargo no hay rastro de él, solo es un señor el cual esta vestido con un traje y un gorro de chofer. —Señorita. Buenas tardes—me mira con pena—El señor Alfredo mando por usted—me hace una seña para que salga de la habitación. Un momento ¿Cómo porque Alfredo tendría chofer? Ahora que lo recuerdo él es un simple empleado de oficina ¿Por qué ahora tiene un chofer a su disposición? No lo entiendo. Cierro mis ojos y niego con la cabeza, por Dios Mariana deja de pensar tanto de seguro este chofer es solo por la boda. Tomo fuerza para levantarme de ese colchón para así salir de esa habitación. En la carretera. Mi mirada sigue en esa ventanilla hasta que tomo conciencia de que este camino es tan distinto tanto que no lo reconozco, con un gesto desconcertado bajo el vidrio para ver con más claridad. En efecto este no es el camino hacia casa de Alfredo ni tampoco un atajo, procedo a hablar con el chofer quien sigue manejando como si nada. —Disculpe, pero este camino no es hacia la casa de Alfredo, me parece que se ha equivocado—comento con voz triste. —No señorita vamos bien, vamos a la dirección que me ordeno el joven —él me mira por un momento para luego volver su mirada hacia la carretera. Ahora que trama ¿Por qué me mando a llevar a una dirección desconocida? Ya no sé qué creer en esta situación, estoy tan cansada que solo dejare que me lleve a buscar esas respuestas que tanto necesito. Una hora más tarde… El coche se estaciona y cuando bajo me doy cuenta de que estamos en un jardín enorme, pero lo más sorprendente es la casa una muy lujosa y de varios pisos. Esas viviendas solo las había visto en la televisión, nunca en la vida real, miro con curiosidad hasta que él chofer me hace una seña para que lo siga. Así mismo lo hago sigo sus pasos hasta llegar adentro donde es aún más lujosos ¡Dios de mi vida! Que hermoso lugar, digo hacia mis adentros observando cada rincón de esas escaleras las cuales son hermosas. De pronto escucho como aclaran la garganta, es ahí cuando veo a una mujer de cabello obscuro con mirada helada y facciones perfectas, la misma que en su manera de mirar puede transmitir miedo. Su vestimenta es elegante, pero ¿Por qué luce tan demacrada y llena de odio? Y no es por su edad porque estoy segura de que aparenta algunos cincuenta años por lo menos. No tengo idea de quién es no obstante veo un cierto parecido a Alfredo porque, aunque luce demacrada, ella es alguien guapa. Esa señora me hace una seña para que vaya hacia las escaleras, algo confundido lo hago y más cuando ese chofer se va dejándome sola. Si bien no era alguien conocido pero ese señor me transmitía más confianza que esta mujer quien cuando estoy frente a ella, no duda en verme de manera despectiva a la vez que me mira de arriba abajo. Cuando termina niega con la cabeza para verme con burla. — Tú debes ser Mariana ¿O me equivoco? —indaga con un tono arrogante. —Si así es ¿Dónde está Alfredo? Exijo hablar con él ahora mismo—hablo con determinación. Esa señora luego de escucharme dibuja una mirada algo desconcertante, así mismo baja los últimos dos escalones para llegar hacia mi quien soy sorprendida por una gran bofetada, tan inesperada fue que me tambaleo un poco. Con la cara ardiendo me reincorporo para verla con desaprobación. —Eres tal como te miras, un total desastre, si quieres ver a mi hijo tendrás que limpiarme los zapatos, claro arrodillada en el suelo—ella muestra una mirada de crueldad. — ¿Qué le pasa señora? Claro que no hare eso y le advierto que no vuelva a pegarme. Yo me largo de aquí y si su hijo quiere buscarme que lo haga, con permiso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD