"¿Quièn Es Realmente?"

964 Words
Capítulo 3 Tras una hora por fin he llegado de donde jamás debí salir, esa es mi casa la cual gané en ese juicio contra cesar mi exmarido. Nunca llegue a pensar que esta vivienda seria mi refugio por lo menos por ahora. Trago saliva y avanzo hacia dentro, enciendo las luces para adentrarme más, estoy tan agotada que lo único que quiero es bañarme y dormir por un largo rato. Ese mismo día por la tarde Recién acabo de despertar ahora es tiempo de buscar algo de comida, decido hacerme unos fideos instantáneos, algo rápido para solo seguir durmiendo que es lo único que me importa ahora. Diez minutos después, esos fideos están listos para servir, así lo hago y mientras estos se enfrían saco un refresco del refrigerador. Agradezco tanto estar en casa me digo a mí misma tomando esos fideos y ese refresco para luego irme hacia la sala en donde me siento a comer. Cuando por fin me concentro en comer el timbre de la puerta me interrumpe “Ay no puede ser” ¿Quién podrá hacer? No estoy esperando a nadie, suspiro con fastidio en tanto veo a la puerta. Debe ser un vendedor pienso sin importancia, después lo atiendo quiero comer relajada, tomo el tenedor y sigo disgustando de esa deliciosa comida. Sin embargo, el timbre no deja de timbrar una y otra vez y cuando decido ponerme de pie veo como la perilla está moviéndose. Con la boca llena de fideos y llena de curiosidad avanzo hacia la puerta la cual de pronto se abre eso me hace perder el equilibrio, en consecuencia, estoy a punto de caer de espaldas. Pero esa persona que entro a irrumpir mi hogar me detiene tomándome de la cintura y atrayendo hacia él, ese individuo es mi marido. Cuando siento como me atrae hacia él trago con fuerza esos fideos, para después con mis dos manos empujarlo hacia atrás haciendo que me suelte. ¿Cómo es que entro a mi casa? ¿Qué le pasa? No recuerdo haberle dado un juego de llaves. Con el ceño fruncido lo veo hasta que él sonríe lentamente como si yo fuera un chiste. No puedo con su arrogancia. De pronto siento que se me está cerrando la garganta por lo que casi de inmediato corro hacia la mesa de centro y tomo de mi refresco. — ¿Con que aquí estas mi amor? —él profundiza su mirada. ¿Dijo mi amor? Esa palabra la menciona con gran sarcasmo que hace que se me erice la piel. Dejo de beber ese refresco, debo enfrentarlo, tengo que saber toda la verdad y de aquí no se va a ir hasta responder a cada una de mis preguntas. — ¿Quién eres y por qué tienes una casa lujosa y hasta sirvientes? ¿Con quién me case? —mis ojos poco a poco se humedecen —Me presento de nuevo, soy Alfredo Santorell y soy billonario—sus ojos reflejan un brillo depredador. Uno que me hace temblar. Estoy segura de que me dijo que su apellido era otro ¿Por qué me lo dice como si nada? Es como si lo disfrutara. Lo miro con decepción, no puedo creer que me haya mentido durante varios años, no entiendo que gana con esto. — ¿Qué no eras Alfredo Guzmán? —pregunto indignada. —Ese es mi segundo apellido—responde con tranquilidad. Su pose es segura, sus ojos firmes pero su intención no la conozco, no puedo descifrarla. ¡Maldita sea! Me voy a volver loca. —Te exijo que me digas quién eres ¿Qué es lo que quieres? Si eres billonario ¿Por qué te empeñaste a casarte conmigo? ¡No! ¿Sabes qué? No quiero saberlo, solo quiero que me des el maldito divorcio, yo no voy a aguantar esto—le advierto en forma de reclamo. —Estoy seguro de que lo harás —se acerca a mí y me toma de la cintura. Me acerca a sus labios, pero antes de besarlos me mira con deseo tirándome hacia el sillón para besarme con deseo profundo. Uno que me hace olvidar ¿Por qué estamos aquí? No puedo evitar no corresponderle es como si mis sentidos los perdiera al sentir el tacto de sus manos entrando por dentro de mi blusa, recorriendo mi espalda y luego devolviéndose hacia mis glúteos. De pronto una oleada de pensamientos contradictorios invade mi mente “Deberías parar” “Sus manos son tan agiles que me vuelven loca” “¿Qué estoy haciendo?” ¡Rayos! ¿Cómo puedo dudar de él y aun así amarlo al mismo tiempo? Cierro mis ojos casi al instante que sus labios besan mi abdomen desnudo hasta llegar al inicio de mi feminidad el cual alcanza a besar, es ahí cuando abro mis ojos al mismo tiempo que respiro agitada intentando recobrar los sentidos, cuando lo hago me doy cuenta de que no puedo seguirle el juego, pero…Debo aceptar que tenerlo cerca nubla mi razón de ser. Sin esperar más, lo quitó de encima de mí. Con las piernas temblorosas me levanto del sillón y lo veo en tanto lucho por controlar mi respiración lo que me ha costado algunos segundos. —Esto no va a suceder hasta que me digas ¿Quién eres y por qué decidiste casarte conmigo? Porque es obvio que no me amas y si quieres que reconsidere la opción del divorcio ¡Vas a responder a todas mis preguntas? —aun sueno un poco agitada. Alfredo toma impulso y se levanta mientras pasa su dedo pulgar por la comisura de sus labios. Antes de hablar fija su mirada en mí, es como si un brillo de interés se reflejara en su mirar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD