"Sin Salida"

1260 Words
Capitulo 4 —Tienes razón la idea es exactamente esa. Lo siento es que debo reconocer que eres muy dulce y bella que a veces me gana el deseo—me elogia con descaro. Una emoción de confusión me invade. Su elogio me saca de contexto, porque estoy segura de que esto no es amor. Exhalo a la vez que niego con la cabeza. — ¿Me deseas? Te recuerdo que me dejaste como una idiota en la noche de bodas. —Bien, creo que debo explicarte—suspira con fuerza— Tengo que ser claro nunca te voy a amar solo es deseo y odio lo que siento por ti, así que no esperes más—me mira fijamente— ¿Recuerdas el caso de Aranza Dorantes? —tensa la mandíbula. — ¿Qué tiene que ver mi hermana en esto? —Lo miro con confusión. . ¿Cómo sabe de mi hermana? Respiro agitada viéndolo con asombro, en tanto èl me mira con burla. —¿De verdad no me reconoces? —oculta esa sonrisa para luego venir hacia mí y tomarme de la barbilla para hacerme verlo más de cerca—Claro debe ser que era muy joven y usaba lentes por eso no me reconoces. Pero yo fui el abogado que metió a tu hermana a la cárcel ¿Ahora entiendes? —me suelta con brusquedad. — ¿Tú? ¿Tú metiste a mi hermana durante siete años a la cárcel siendo inocente? —Lo miro boquiabierta— ¿Cómo pudiste hacer eso? — ¿Y qué me dices de mi padre y de mi hermana? Ellos fueron víctimas de una alcohólica que los atropello sin piedad—sus ojos reflejan furia —Dime ¿Quién va a regresar a mi padre del coma? ¿Quién le va a regresar la vista a mi hermana? Además de regresarme la capacidad de seguir siendo abogado—él tiembla del coraje—Porque te informo que deje de ser abogado desde el día que tu hermana salió libre como si nada. —Mi hermana es inocente y por tu culpa paso un infierno estando encerrada. —digo con voz tembloroso — ¡Si! Tan inocente que salió huyendo a Canadá—mantiene una mirada sostenida. ¿Así que se casó conmigo por una venganza? Lo miro con ojos humedecidos y mis manos empuñadas. Esto sobrepasa todo, lo amo, pero no puedo seguir con alguien quien duda de mi familia y que solo me está usando además de haberme mentido. Por qué siento una terrible desilusión, sollozo sin dejar de verlo. —No huyo, ella se fue a buscar una mejor vida, si la liberaron fue porque no encontraron más pruebas. —Fue por tu falso testimonio que la deslindaron de todo, porque te recuerdo que dijiste que tu hermana estaba contigo siendo que era mentira porque en las cámaras se ve como claramente tu hermana aborda esa camioneta. Suspiro con desagrado, es tan evidente que no creerá mis palabras así que solo cierro mis ojos y apunto hacia la puerta. —Vete Alfredo, no tiene caso —sigo apuntando esa puerta. —Claro que me iré, pero antes te tienes que ir conmigo sino buscare a tu hermana y hare que la metan de nuevo a la cárcel, que lastima por sus hijos—me advierte. — ¿De qué hablas? Yo no me iré contigo y no te vas a meter mi hermana, ni con mis sobrinos, déjala en paz—muestro un gesto de asombro. —Te dejare en paz hasta que vea que por fin se hizo justicia, quiero que me supliques que te libere solo así van a pagar lo que hicieron—se inclina hacia mi mostrándome una sonrisa cruel—Te doy dos opciones, te vas conmigo y pagas tu deuda o encierro a tu hermana nuevamente en la cárcel, tú decides. Sus ojos muestran que está hablando enserio, pero no voy a mostrar miedo, tengo que fingir que no lo necesito y que puedo proteger yo misma a mi hermana. Aun con sus ojos puestos en mí, decido retroceder y alejarme para limpiar mis lágrimas y tomar un poco de aliento, necesito mostrarme firme y contundente para que piense que no cederé ante sus amenazas. —Pues no, no me iré contigo y esa es mi última palabra. Ahora vete de mi casa y espera la solicitud de divorcio—digo con firmeza. —Para que veas que no soy tan malo, te daré hasta mañana a medio día, si después de esa hora no veo respuestas veras que conmigo no se juega—me sonríe con descaro para finalmente salir de mi casa. Exhalo casi sin fuerzas ¡No me lo puedo creer! Me case con un tirano, ahora estoy peor que antes, nuevamente la historia se repite, pero ahora es mucho más grave. Trague con dificultad mientras las lágrimas se me escapan, ya lo veo todo tiene sentido, por eso su madre aseguro que regresaría es tan obvio que su madre sabe todo. Aun así, no me voy a rendir, necesito buscar trabajo para tener como defender a mi hermana, debido al divorcio me quede sin un solo peso, solo esta casa. Al día siguiente… Desde las siete de la mañana que salí de casa me la he pasado dejando solicitudes de trabajo sin embargo todas han sido rechazadas, no tiene sentido que en cada tienda o compañía me digan que no hay vacantes. A pesar de eso no debo rendirme, por hoy ha sido suficiente, es tarde asì que debo volver a casa. Una hora después… Cuando llego lo primero que mis ojos ven es mi ropa tirada en el suelo ¿Qué es todo esto? Me quedo boquiabierta hasta que recojo mi ropa del suelo y la meto en las maletas que están tiradas a un lado. Hecho eso con enojo toco la puerta y alguien abre. — ¿Qué desea señorita? —una mujer grande de edad pregunta. —Señora esta es mi casa ¿Por qué saco mi ropa? —cuestiono con reclamo —Bueno esta ahora es mi casa, la acabo de comprar hace un mes y yo no avente la ropa vino una persona hacerlo—me explica un poco desconcertada. —Es imposible, esta casa es mía —arrugo el entrecejo. —Permítame. Esa señora cierra la puerta y me deja parada ahí afuera estando ahí, volteo hacia el cielo para darme cuenta de que está a punto de llover. Estoy demasiado preocupada no tengo a donde más ir, esto debe ser un error, yo nunca vendería esta casa sin antes tener otra. El ruido de la puerta me saca de mis pensamientos. —Señorita este es el contrato de compraventa, y aquí está el recibo de pago. Yo a usted no la conozco, si le estoy mostrando esto es porque parece demasiado asustada, no quiero problemas, pero debería hablar con el señor Santorell con él hice el trato. Esto debe ser una broma, me rio de mí misma sintiendo como las gotas de agua empiezan a caer. Estoy por decir algo, pero el timbre de mi celular me interrumpe, meto mi mano a mi bolso y saco ese celular el mismo que contesto. —Mariana ayúdame, por favor, me quieren deportar, juro que yo no hice nada, solo venia caminando y de pronto un grupo de personas apareció y me envolvió en un ataque a una tienda, hermana recuerda que mis hijos solo me tienen a mi—Aranza llora desconsolada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD