El sol entra por los ventanales, dorando las estanterías repletas de libros. Bella, de espaldas, acomoda unos ejemplares en la sección de literatura clásica. Lleva su cabello recogido en un moño desordenado, un lápiz atrapado entre los mechones. — ¡Entrega especial! — Canta una voz familiar. Bella se gira y encuentra a Inés, una compañera de la biblioteca, con un ramo de flores frescas entre los brazos. Girasoles, lirios y pequeñas flores silvestres. Otro ramo. Otro día. Bella abre los ojos con emoción y una sonrisa tímida le ilumina el rostro. — ¡Me encantan! — Murmura, pero no puede ocultar la felicidad. Inés le entrega el ramo con una sonrisa traviesa. —¿Y qué dice hoy el hombre misterioso? — Bella saca con cuidado la pequeña tarjeta atada con cinta y la lee. Sus mejillas se torna

