Con un vaso de licor en la mano, miradas juzgadoras alrededor y la música llenando el aire, el bar estaba más vivo que nunca.
Era sábado por la noche
Y por una vez… no estaba ahí trabajando, estaba ahí viviendo
Sentada en una mesa con Gloria y Paul, los únicos dos amigos que realmente conocían mis días buenos y mis días de infierno. La luz tenue del lugar hacía que todo se sintiera más ligero, como si el mundo de afuera no existiera por unas horas
—¡Por sobrevivir otra semana! —dijo Gloria levantando su vaso
—Por eso —respondió Paul, chocando el suyo con el de ella
Yo levanté el mío también, riendo
—Y por no volvernos locos en el intento —los tres brindamos
El licor quemó suavemente en mi garganta, pero no me importó. El ambiente, la música y las risas alrededor hacían que por un momento olvidara las facturas, las preocupaciones… y todo lo demás que siempre cargaba
—Hoy te ves demasiado feliz —comentó Gloria mirándome con una sonrisa sospechosa
—Eso da miedo —añadió Paul
—¿Qué? ¿Ahora no puedo estar de buen humor? —respondí fingiendo indignación
Gloria entrecerró los ojos
—No… es que cuando tú estás así siempre hay una historia detrás —solté una risa
Porque si supieran la tormenta que había sido mi semana…Y, sobre todo… si supieran que el nombre de Demian seguía rondando peligrosamente mi cabeza
Di otro sorbo a mi bebida, mirando la pista de baile
Por esta noche, al menos, quería olvidarme de todo
Y disfrutar
Bailamos, saltamos, tomamos y gritamos
La música retumbaba en el suelo y en el pecho, haciendo vibrar cada rincón del bar. Las luces giraban sobre nuestras cabezas mientras la gente reía, cantaba y se dejaba llevar por la noche
Pero lo mejor de todo… era que por unas horas podíamos ser quienes realmente éramos
Jóvenes. Libres. Con derecho a un poco de diversión
No era la Alexandra que contaba monedas para pagar facturas
No era la que pensaba en el fin de mes, en las medicinas o en el peso de responsabilidades que nadie más veía
No. Esta noche era solo una chica más
Una que reía con sus amigos, que bailaba sin pensar en el mañana, que gritaba la letra de canciones que apenas conocía
Gloria giraba a mi lado riendo mientras Paul hacía un intento ridículo de baile que nos hacía reír aún más
Y por un momento… solo por un momento… todo parecía ligero
Pero incluso en medio de la música y la alegría, algo dentro de mí seguía inquieto
Porque no sabía exactamente de qué debía sentirme feliz
¿De haber vendido toda la comida con mi madre?
¿De tener una noche libre?
¿De estar rodeada de amigos?
¿O de ese peligroso pensamiento que seguía cruzando mi mente sin permiso…?
El recuerdo de Demian apareció otra vez entre mis pensamientos como una chispa imposible de apagar
Y eso… eso era lo que más me confundía
Estábamos sentados alrededor de la mesa, agotados después de tanto bailar. El sudor aún nos enfriaba la piel y las risas seguían saliendo entre respiraciones agitadas
Paul bebía agua como si acabara de correr una maratón, mientras Gloria se abanicaba con una servilleta y yo los miré un momento
Había algo que llevaba horas dando vueltas en mi cabeza
Así que simplemente lo solté
—Demian me propuso ser su amante
El efecto fue inmediato, Paul escupió el agua que tenía en la boca en un chorro descontrolado
—¡¿QUÉ?! —tosió, golpeándose el pecho
Gloria, en cambio, se quedó completamente quieta y su expresión pasó de la sorpresa… al análisis
—Repite eso —dijo lentamente
Suspiré y me recosté contra la silla
—Eso… que quiere que sea su amante —Paul seguía limpiándose la boca con una servilleta
—¡Ese tipo está loco! —dijo—. Bueno… no, espera… está loco y tiene buen gusto, pero sigue estando loco
Gloria no se reía, ella me estaba mirando fijamente
—Alex… —dijo con calma—. ¿Y tú qué le dijiste? —jugué con el borde de mi vaso, evitando sus ojos por un momento
—Nada todavía —Paul abrió los ojos
—¿Nada? ¡¿Cómo que nada?! —Gloria se inclinó un poco hacia mí —Eso significa que lo estás pensando
El silencio entre nosotros se volvió pesado
Porque, en el fondo… sabía que tenía razón
—Quiero… pero también no —terminé diciendo, dejando caer la cabeza hacia atrás en la silla
El silencio duró apenas un segundo
—Creo que voy a vomitar —dijo Gloria, llevándose una mano a la frente
Paul soltó una carcajada
—Dramática —murmuró, dándole un pequeño golpe en el hombro
—¡No es drama! —respondió ella, mirándome de nuevo—. Alex, estamos hablando de Demian Hernández… casado
Suspiré, jugando con el borde del vaso entre mis dedos, otra vez
—Lo sé —respondí, sincera
Paul se inclinó hacia la mesa con una sonrisa torcida
—Yo que tú… me lo como… y después lo olvido —Gloria lo miró horrorizada
—¡Paul! —le reto, pero este solo sonrió
—¿Qué? —se encogió de hombros—. Solo digo que el tipo está bueno, tiene dinero y claramente la quiere. No veo el problema en disfrutar un poco —claro que no tiene problemas, Paul tiene razón
—El problema —respondió Gloria señalándolo— es que tiene esposa
Paul levantó las manos como si se rindiera
—Bueno… sí, ese pequeño detalle —se rio por igual
Gloria volvió a mirarme, esta vez con mucha más seriedad
—Alex, tú no eres ese tipo de chica —cree que no lo sé, pero...
Sus palabras me hicieron apretar el vaso con más fuerza
Porque en realidad… ni siquiera yo sabía qué tipo de chica era en ese momento
Por un lado estaba el peligro, la tentación, la forma en que Demian me miraba como si yo fuera lo único en la habitación
Y por otro lado… todo lo que podía salir mal
Suspiré lentamente
—Ese es el problema… —murmuré—. Que cuando estoy cerca de él… no pienso en nada de eso
—Debes alejarte de él, Alex —dijo Gloria con una seriedad que casi nunca usaba—. ¿Oíste? Lejos de ese tipo
La miré unos segundos
—Claro que entendí —respondí—. Eso voy a hacer
Mentí fatal
Lo supe en el mismo instante en que lo dije. Porque en el fondo también sabía otra cosa: si Demian volvía a mirarme como lo hizo… si volvía a decirme lo mismo… probablemente aceptaría
Sin discutir
Sin pensar demasiado
Pero Gloria no vio nada de eso en mi cara
Solo vio lo que yo le dejé ver
Y entonces sonrió… pero de una manera diferente. Más tranquila, más aliviada, como si de verdad creyera que acababa de salvarme de caer por un precipicio. Eso hizo que algo dentro de mí se sintiera peor, porque Gloria siempre había estado ahí, protegiéndome, defendiéndome
Incluso metiéndose en problemas por mí. Y aun así… yo estaba a punto de hacer exactamente lo que ella temía
Le devolví la sonrisa, intentando que pareciera sincera
Mientras por dentro sabía que esa promesa… probablemente no iba a durar mucho
Nos quedamos un rato más en el bar
La música seguía sonando, pero ya no bailábamos. Solo hablábamos, reíamos y descansábamos después de todo el movimiento de la noche. Poco a poco el cansancio empezó a ganarnos, y cuando nos dimos cuenta ya era tarde
Salimos los tres juntos
El aire de la noche estaba fresco, y por primera vez en días sentía la cabeza un poco más ligera. Caminamos hasta el auto de Paul, todavía bromeando por cosas sin sentido, como si quisiéramos alargar un poco más ese momento antes de volver a la realidad
Me dejaron en la puerta de mi casa
Nos quedamos un rato más en el bar
La música seguía sonando, pero ya no bailábamos. Solo hablábamos, reíamos y descansábamos después de todo el movimiento de la noche. Poco a poco el cansancio empezó a ganarnos, y cuando nos dimos cuenta ya era tarde
Salimos los tres juntos
El aire de la noche estaba fresco, y por primera vez en días sentía la cabeza un poco más ligera. Caminamos hasta el auto de Paul, todavía bromeando por cosas sin sentido, como si quisiéramos alargar un poco más ese momento antes de volver a la realidad
Me dejaron en la puerta de mi casa
—Descansa —dijo Gloria antes de irse —Y recuerda tu promesa —añadió, señalándome con un dedo
Asentí con una sonrisa
—Claro —le respondí
El auto se alejó por la calle hasta desaparecer en la esquina
Entré a la casa despacio, tratando de no hacer ruido para no despertar a mi madre. El silencio del lugar era muy distinto al ruido del bar, casi demasiado tranquilo, pero algo había cambiado en mí
Ya no sentía culpa
Ni miedo
Solo una especie de decisión que se iba formando lentamente en mi pecho. Cerré los ojos un momento y el rostro de Demian volvió a aparecer en mi mente
Su voz
Su mirada
La forma en que me había abrazado... Suspiré
Tal vez estaba cometiendo un error. Tal vez estaba caminando directo hacia un problema enorme
Pero si volvía a pedírmelo… si volvía a decirme que me quería a su lado… Perdón, Dios mío
Pero esta vez no pensaría demasiado
Esta vez… sería capaz de aceptar ser su amante, sin importar lo que hubiera en el camino