Deseando

1212 Words
La noche cayó otra vez, espesa y luminosa al mismo tiempo Demian entró al bar con el mismo gesto controlado de siempre, como si aquel lugar no lo desarmara por dentro. La música golpeaba las paredes, las luces danzaban sobre cuerpos que se movían sin rostro Buscó con la mirada No estaba en el escenario El alivio le duró apenas un segundo… hasta que la vio Alexandra no bailaba esa noche Estaba sentada junto a una mesa privada, vestida para acompañar, sonriendo con esa sonrisa medida que no le llegaba a los ojos. Demian sintió algo oscuro apretarle el pecho No era solo celos Era impotencia El hombre frente a ella reía, inclinado demasiado cerca. Alexandra mantenía la postura firme, profesional… distante Pero Demian no veía profesionalismo Veía riesgo Dio un paso. Luego otro —Quédate aquí —le dijo el mesero cuando intentó avanzar hacia la zona privada Demian lo ignoró No apartaba los ojos de ella En un momento, Alexandra levantó la mirada Lo vio Y algo cambió en su expresión. No fue sorpresa. Fue advertencia No te acerques Pero él ya estaba caminando El hombre junto a ella notó la tensión —¿Algún problema? —preguntó con tono pesado Alexandra reaccionó antes que Demian —Ninguno —respondió firme, sosteniendo la mirada de Demian con desafío—. Es solo… un conocido Esa palabra fue un golpe directo Conocido Demian se detuvo a unos pasos. Sus ojos no estaban fríos ahora. Estaban ardiendo —¿Así me llamas ahora? —preguntó en voz baja, solo para ella La música subió de volumen. Las luces parpadearon Alexandra sostuvo su mirada sin parpadear —Depende de cómo quieras que te llame… profesor —y ahí, en medio del ruido, la tensión se volvió insoportable El hombre extendió la mano con una sonrisa confiada —¿Bailamos? —Alexandra sostuvo su mirada un segundo. Sabía que Demian seguía allí. Sintiendo. Observando. Ardiendo Y aun así… tomó la mano del cliente —Claro —contestó, claramente haciendo que la rabia empezara a avanzar en Demian La pista estaba iluminada por destellos violetas y azules. La música vibraba en el suelo, subía por las piernas, se metía bajo la piel El hombre la tomó por la cintura con seguridad. Alexandra mantuvo la postura firme, profesional… pero esta vez había algo más en su movimiento No era provocación Era decisión Giró con elegancia, su cabello rozando el aire, sus manos marcando el ritmo exacto. No miró a Demian al principio Pero lo sentía Cuando finalmente levantó la vista, lo encontró inmóvil junto a la barra Sus ojos eran pura tensión contenida Cada vez que el cliente la acercaba un poco más, Demian endurecía la mandíbula. Cada giro, cada sonrisa profesional, era como una declaración silenciosa No me controlas El hombre intentó acercarse demasiado, bajando la voz para decir algo al oído de Alexandra Ella no se apartó bruscamente. No hizo una escena Simplemente deslizó una mano firme entre ambos y recuperó la distancia con elegancia Control Siempre control Pero cuando volvió a girar… sus ojos buscaron a Demian otra vez Y ahí estaba él No como profesor No como hombre casado Sino como alguien que estaba entendiendo, quizás demasiado tarde, que no podía decidir por ella La música subió Alexandra siguió bailando Y esta vez, no lo hacía por el dinero Lo hacía para recordarle que no era suya… aunque una parte de su corazón todavía latiera cuando él la miraba así Demian dejó el vaso sobre la barra sin apartar la mirada de la pista Alexandra giraba con precisión, distante y perfecta. Cada movimiento era una línea trazada entre ellos No me perteneces Y eso fue lo que lo empujó Caminó directo hacia la pista, ignorando miradas y advertencias. No escuchaba la música. Solo el latido en sus oídos Estaba a unos pasos de ella cuando una figura se interpuso —Tranquilo, guapo —dijo una voz femenina con una sonrisa entrenada Una de las bailarinas se colocó frente a él, deslizándose con naturalidad entre su camino y Alexandra. Sus manos se apoyaron suavemente en el pecho de Demian, no para seducir… sino para frenar —La zona privada es por allá —añadió con tono ligero, aunque sus ojos estaban atentos Demian apenas la miró —Apártate —afirmó, su mandíbula tensa del coraje —No puedo. Y tú tampoco deberías estar aquí —respondió ella sin perder la compostura Alexandra lo vio todo El momento exacto en que Demian intentó rodearla El instante en que la bailarina volvió a interponerse, esta vez con firmeza profesional y lo agradecería más tarde —No hagas esto —murmuró Alexandra apenas, aunque sabía que él no podía oírla entre el ruido El cliente notó la tensión —¿Es tu novio o algo así? —preguntó con tono burlón Alexandra no apartó la vista de Demian —No —respondió, sosteniendo la palabra con cuidado—. Es solo alguien que no entiende límites Esa frase sí le llegó Demian se quedó quieto La bailarina aprovechó ese segundo para guiarlo suavemente hacia atrás —Si quieres quedarte, compórtate —le susurró con una mezcla de advertencia y compasión Él volvió a mirar a Alexandra Y por primera vez esa noche, no había ira en sus ojos Había algo más difícil de sostener Humillación a entender Y miedo de estar perdiéndola en un lugar donde no tenía ningún derecho a reclamarla Demian apenas había retrocedido cuando la puerta del bar se abrió con tal fuerza y empezó la tormenta No con prisa No con escándalo Con seguridad Mónica entró como si el lugar le perteneciera. Vestido impecable, mirada firme, tacones marcando cada paso sobre el suelo oscuro No buscaba luces. Buscaba respuestas Demian no la vio de inmediato La bailarina aún estaba frente a él, hablando en voz baja, intentando calmar la escena sin crear espectáculo. Sus manos todavía rozaban su pecho para mantener distancia Y fue justo ese cuadro el que encontró Mónica Su esposo En un bar Con una bailarina tocándolo Sus labios se tensaron apenas. No gritó. No hizo escena Solo observó Desde la pista, Alexandra notó el cambio en el ambiente antes de entender por qué. Siguió el movimiento de algunas miradas… y entonces la vio Mónica Pero Mónica no la vio a ella Sus ojos estaban clavados en Demian El cliente junto a Alexandra murmuró algo, pero ella ya no escuchaba Porque estaba viendo algo que no esperaba: Demian apartándose lentamente de la bailarina justo cuando sintió esa mirada conocida Él levantó la vista Y el mundo se detuvo —Vaya —dijo Mónica cuando estuvo lo suficientemente cerca—. Así que esto es lo que haces cuando “trabajas hasta tarde” La bailarina retiró las manos de inmediato, entendiendo demasiado rápido la situación —No es lo que parece —dijo Demian, pero esta vez su voz no tenía la misma firmeza —Nunca lo es —respondió ella con una calma que daba más miedo que cualquier grito Desde la pista, Alexandra sintió algo extraño en el pecho No era alivio No era triunfo Era algo más incómodo Porque por primera vez… ella no era el centro del problema Y aun así, estaba atrapada en él
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