DROGADA Y PERDIDA

1530 Words
Todo es diversión para Isa, ella baila sintiéndose libre sin la presión de sus padres, siente como su cuerpo vuela por los aires, después de cinco canciones, su cuerpo le pasa factura, le duele la espalda por los tacones que lleva. Se regresa a la mesa, se quita uno de ellos y se acaricia el pie. —¿Por qué no sigues bailando? —Pau llega a la mesa abrazada de un tipo nada confiable, Isa lo ve con indiferencia. —Solo descansaré un poco ya regreso a la pista. —Ve atraerle un trago. —Pau le ordena al tipo que la acompaña. —No gracias, yo después iré por uno. —¡Como siempre tan desconfiada! —No le bebo bebidas a nadie. —¿Ni a tu amiga? —Eso es diferente. —Te traeré una yo misma. —Que no lleve alcohol por favor. —Entendido. El tipo se sentó en la mesa mirándola o mejor dicho desnudándola con la mirada, eso hacía sentir incómoda, no quería ser grosera, pero la estaba hartando, su descaro era eminente. —¿Por qué no te vas para tu mesa? —Eres apetecible. —Imbécil. Si no te vas tú me voy yo. —Si eres así en la cama, no me aburriré tan fácilmente. —En tus sueños. —Isabelle se puso de pie busco una mesa vacía, al visualizarla camino hacia ella, encontrándose en el camino con Pau. —¿A dónde vas? —Lejos de ese imbécil que anda contigo. —Es simpático, ¿Acaso no te cae bien? —Es un idiota de primera, no lo traigas a esta mesa. —Ten tu bebida iré a bailar con él. Isa se tomó el ponche de piña colada, le sintió un sabor algo raro, no le tomo importancia, mientras bebía su cuerpo se movía al ritmo de la música, un hombre la observa desde la segunda planta el área de VIP, no le quita la mirada de encima. También mira al par de amigos que los vio con ella, baja con otro hombre, nota que la joven se toca la cabeza. —Ve por ella llévala al auto.   —Si señor. Isa está mareada, se pone de pie y vuelve a caer sentada, ella no comprende que le pasa, no ha bebido bebidas alcohólicas, trata de ubicar a su amiga su vista se está volviendo borrosa, la música le confunde los sentidos. —¿Qué me está pasando? ¡Pau ayúdame! —La voz le sale a susurro, la música está muy alta de volumen. En eso un hombre le ayuda a levantarse apoyándola en su hombro, ella quiere librarse de él, pero las fuerzas la abandonan, siente su cuerpo flojo y sin fuerzas la vista borrosa no la deja ver bienal tipo que la lleva fuera del sitio. —Sabes que hacer, a dos cuadras hay un motel, espero que ella mañana no se pueda ni levantar. —No te preocupes, me divertiré con tu amiga, está muy buena. —No sé qué le miran, es tan vulgar, ni verter bien puede, su piel es pálida y no es tan bonita. —¿Estás celosa de ella? —La odio, ni te imaginas que difícil es fingir ser su amiga, la detesto. —¿En dónde esta? No la miro en la mesa. —Demonios, se iría al baño, iré a ver. No puede ir lejos la droga ya ha de estar haciendo efecto. —Buscaré en el lugar mientras tú vas al baño de mujeres. Ambos se dividieron buscándola, el tipo no podía creer su suerte, tanto que se la había imaginado en distintas posiciones, ahora la mujer esta desaparecida. Le busco por donde más o menos ella pudo haber llegado, como si la tierra se la hubiera tragado. Isa va desorientada y atontada, pero no ha perdido la conciencia, lo único que no tiene control de su cuerpo. Ella siente cuando la sientan en algo blando, sabe que es un auto, su vista está borrosa ella se trata de frotar los ojos con dificultad queriendo dominar sus manos, las que a duras penas le responden. —¿Quién eres? —Ella con voz suave y entrecortada, trata de comunicarse con su raptor. —Vamos al hotel. —Escucho claro, decir al hombre. —¿Qué hotel? —Ella se alarmó no tiene nada de fuerzas, en eso un calor la golpea de repente, que la ropa le estorba— ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué me está pasando? —Al parecer te drogaron. —¡Droga! —Balbució. Empuña sus manos para no quitarse la ropa, no lo va a permitir que la droga la domine, las uñas penetran su piel, siente leve el ardor. El hombre extraño para ella la toma de las manos y se las estira, ella quiere evitarlo, pero al sentir el contacto con el fuego que siente es peor. —Suéltame, pierdo el control. —Son efectos de la droga, a de ser afrodisiaca, vaya amiga que tienes. —Pau, me hizo esto, imposible. —Su voz cada vez menos audible. Isa siente que se quema en su intimidad, empuña sus manos para no tocarse, menos delante de ese hombre, siente que él a toma en brazos y la sube a un ascensor desde el parqueo, sin entrar al sitio, solo él y ella van en el ascensor. Al menos eso es lo que percibe. —¡¡No me violes!! —¿Qué has dicho? —Era tan suave la voz que apenas se le entendía, ella se aferra al saco de aquel hombre. Isa está perdiendo la poca cordura que tiene, esta a punto de perder el control por completo, él la deposita en la cama, se quita el saco, y se sube las mangas de la camisa hasta su codo. La vuelve a tomar en brazos, ella empieza a moverse de forma sensual, que encendería a cualquier hombre. —No te muevas de esa manera. —¡Ayúdame, me quemo! Isa no soporta el fuego interior que la está quemando, poco a poco pierde la cordura, sabe que está expuesta para lo que ese hombre quiera hacer con ella, maldice internamente haber ido a ese lugar. En eso siente algo helado empaparla. —Tranquila, esto aliviará tu calor interno. —Quiero tocarme, amarra mis manos. —Ella no quiere perder el control. —¿Quieres masturbarte? —Me siento avergonzada, no obstante no lo soporto más este fuego que me consume por dentro. —Ella no deja de moverse en la bañera, mientras él la sostiene fuerte para que ella no se ahogue. —Soporta pronto pasará. —¿Quién eres y porque me ayudas? —Eso no importa. —No soporto, tócame por favor, te doy permiso para que lo hagas, me estoy volviendo loca. —Soporta un poco más, el agua está bien fría, eso ayudará. No me voy a aprovechar de ti en estas condiciones. Isa se removía en sus brazos agitando el agua mojándolo a él también, su amigo esta más que listo para la acción, pero soportara no es ningún violador, además ella es su empleada, como podría hacerle algo tan bajo. Ella lo atrae con sus brazos esta por perder el control, la cara de él se le hunde en el cuello. —Haz algo para detener esta agonía. —Él la miro como su rostro pálido y mostraba lo que ella está sufriendo. Le tomo posesión de sus labios rojos, los cuales ella recibió, besándolo con fuerza, él no se dejó quitar el mando, el beso de ella era torpe sin ritmo, juraría que era la primera vez que esa mujer besa. Imposible se negaba a creer eso. El beso subió nivel por lo cachonda que ella se sentía, no quería que él la dejara de besar de alguna forma eso la hacía sentir bien. —Paremos. —Él, tomo la iniciativa de alejarse de su boca. —No, no pares, eso me alivia, no lo hagas por favor. Él la quedo viendo, como se retorcía dentro del agua, trago grueso y volvió a tomar sus labios hinchados por lo agresivo de los besos anteriores, ella lo estaba encendiendo a él también, solo que tenía más autocontrol que ella. Hasta que termino desmayándose. Él la saco del agua, lo peor ya lo había pasado, le quito la ropa mojada, mirando cada parte del cuerpo de ella. Su autocontrol esta por irse a la fregada, pero recuerda a Cloe. —No puedo ser un animal. Completamente desnuda la envolvió con la sabana y la saco de ahí, le dijo al chofer que condujera hasta la casa, al llegar miro que nadie lo viera, advirtiéndole al chofer que no dijera nada, aunque ella preguntara, el chofer muy leal a él le dijo que sería una tumba. Entro al apartamento de ella la desenvolvió quitándole la sabana del hotel y mirándola por última vez, parecía que sus muy proporcionados pechos lo llamaban. —Olvídalo. —Se regañaba mentalmente. La arropo con la colcha de su propia cama, recogió la sabana del hotel y se la llevó consigo, dejándola dormir plenamente.
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