GOLPEADOR DE MUJERES

1305 Words
❧ISABELLE☙ Desperté con un enorme dolor de cabeza, me siento en la cama, me miro por debajo la sabana y estoy completamente desnuda, miro alrededor estoy en mi apartamento mi ropa esta dispersa por el suelo. Gracias a Dios pude regresar a casa, no recuerdo nada, llamaré a Pau ha de estar preocupado por mí. —Isa donde estás, me quede preocupada por ti, ambos te buscamos por todas partes. —Estoy bien regresé a casa. —En serio no te paso nada. —Nada, estoy bien, solo quería avisarte para que no te preocupes. —Que bueno mi amigo también se preocupó por ti. —Dile a tu amigo que se pudra. Te veo después. —Dale. Termine la llamada, me adentre al baño, hoy es mi día libre, la verdad no recuerdo mucho, solamente que baile y bebí sin alcohol, me sentí mareada. Busque a Pau no lo vi por ningún lado, más tarde no sé, de seguro tome un taxi y regrese a casa, eso tiene que haber pasado. Me cambio de ropa y salgo al jardín como si nada me paso, el señor Belmont salió muy temprano me informa una de las chicas que va de salida al supermercado por órdenes de la hermana del señor, no sabía que tenía una hermana. Ojalá no me tope con ella. Estoy por regresar a mi apartamento cuando Cloe sale de la mansión corriendo a mis brazos, esa niña es una ternurita, me abraza y me besa en eso sale una mujer muy hermosa y elegante de la casa, me mira de pie a cabeza, siento que me está escaneando. —Me imagino que eres Isa. —Si, mucho gusto. —Soy la hermana de Belmont, mi nombre es Aimé. —Señorita Aimé, me alegra conocerla. —Parece que te conozco de siempre mi sobrina no deja de hablar de ti. —Ella es un amor. —Ella es mi mami tía, la quiero. —Cariño ella es tu niñera. —Se lo he dicho varias veces. —No quiero que piense que le estoy metiendo cosas en la cabeza a la niña. —Desayunemos juntas. —Si Isa acepta. —Es mi día libre, pero es horrible comer sola. —Te entiendo. Sonreímos juntas nos sentamos en la mesa que hay en el corredor de la mansión, ella ordena que nos sirvan el desayuno, Cloe se sienta en mis piernas, cosa que a Aimé miro de inmediato. —Veo que me has cambiado rápidamente Cloe. —Tía, no te pongas triste, Cloe se sentará contigo también. —Más te vale, porque si no se terminaron los juguetes. En eso la niña se bajó de inmediato y se le fue a sentar en sus piernas ambas nos tiramos las carcajadas al ver el interés de la niña. Nos sirven el desayuno hablamos de cosas de las niñas, de las pesadillas que sufre, cosa que no sabía, yo la duermo y la dejo sola en su habitación, el padre eso no me lo había informado. —Me di cuenta de que tú duermes en el pequeño apartamento de atrás. —Si ahí me estoy quedando. —Como hace Cloe con el biberón de media noche. —Yo se lo doy antes de que ella se duerma. —Cloe como vas con tus pesadillas. —Cloe no tiene más pesadillas tía, desde que Isa está en casa. —No sabía de tus pesadillas. —No hay Cloe duerme hasta la mañana. —Papito sabe eso. —No lo sé, papi llega tarde. —Casi por lo general me retiro a media noche, cuando el señor ya está en casa. —Entonces este muchacho comenzó con su vida nocturna. —“Su vida nocturna” —Es que mi hermano desde que nació Cloe se ha dedicado en cuerpo y alma a ella, no ha tenido tiempo para nada de no ser el trabajo que es lo que lo ha mantenido vivo. —No es prudente preguntar por la madre de Cloe, ella está presente, mejor no me involucro en eso. Estamos desayunando y consintiendo a Cloe para que coma, ella es un poco contumeriosa con la hora de comer. En eso un escándalo en el portón principal que nos sobresalta a ambas. —Señora es su esposo, lo dejo entrar. —No lo deje entrar déjelo que se rompa la garganta allá afuera. —Eso es fuerte. —Si señora. Seguimos en lo nuestro, los gritos son ensordecedores y molestos, yo no digo nada, Cloe le dice a su tía que es su tío el que está afuera. Ella le dice que lo ignore, el hombre se escucha que el hombre anda borracho, de la nada ella me entrega la niña y se dirige al portón principal, bien molesta. Es difícil tratar con un hombre borracho, subo a Cloe en su bicicleta, y le digo a la chica que nos sirve que la cuide un momento que iré a ver si la señora está bien. Me apresuro en llegar al portón principal cuando veo la escena más horrible, él la tiene contra la contrapuerta agarrada del cabello, me apresuro en llegar, lo cojo de los huevos para que suelte. —¿Quién demonios eres? ¡Suéltame bruja! —Primero la sueltas a ella, porque juro que te los voy a destripar. —El hombre la suela ella corre detrás de mí, su labio está sangrando, lo suelto, él cae de rodillas al suelo— Señora, entre a la casa. Ella asiente con la cabeza, cuando la veo que pasa el portón ya dentro de la propiedad, me doy la vuelta y el imbécil me coge del cabello, cree que soy su mujer que me dejo de imbéciles como él. Me doy la vuelta enrollando mi cabello le doy una patada en sus partes nobles, él grita, pero no me suelta, le doy la segunda patada con todas mis fuerzas. —¡¡Suéltame!! Eres un animal al pegarle a una mujer. —Tú por metida te daré una lección. —Calvin suéltala, te voy a denunciar. Rita Aimé llorando. Le doy la tercera patada en el mismo sitio y logro soltarme, me alejo de él y no le doy la espalda. Él se levanta enojado no mira a su mujer, sino que a mí, la cosa es personal, el chofer se va a meter y lo detengo, a él lo puede meter preso por agresión. Yo soy mujer no me puede denunciar sería una vergüenza para él. —Señorita, ese hombre la va a golpear. —No se meta, a usted él lo puede denunciar, no soy tan frágil como parezco. Agarro una rama gruesa y me aferro a ella con todas mis fuerzas, que hay en el camino, no pienso dejarme de este golpeador de mujeres. La señora Aimé quiere salir de la propiedad ayudarme, le digo al chofer que se lo impida, ese hombre la puede matar. No está en sus cabales en estos momentos. —Te voy a matar bruja. —Coge una piedra y me la tira y por instinto como en el beisbol le doy a la piedra con la rama rebotándole en la cabeza a él, cae al suelo del impacto, estoy emocionado por el pulso que tuve. En eso le voy a salir sangre de alguna parte del cuero cabelludo, no suelto la rama, él se levanta y se viene contra mí, estoy lista para darle un buen golpe con la rama cuando. —¿Qué te pasa imbécil? —Belmont lo detiene empujándolo, el tipo cae al suelo. Llama a la policía que en cuestión de segundos está en la propiedad, yo rápidamente tiro la rama a un lado del camino, sacudiéndome las manos, estoy por dar la vuelta cuando él me toma de la mano.
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