Capitulo 13: A medias palabras

1963 Words

XIII El guardaespaldas llegó al salón comedor con el ramo de flores intacto, pero la nota hecha trizas en la otra mano. El hombre de los tatuajes hizo una mueca de decepción, era la primera vez que de verdad no sabía qué hacer o como justificarse, más cuando por un año había estado al lado de una enemiga, que ahora mágicamente era su mujer. Recibió las flores y miró a su hombre de confianza. —La señora dijo que no hacía añicos las flores porque estaban muy hermosas y no tenían la culpa de nada. Que por favor, las pusiéramos en un lugar donde les dé el sol. Pero que no desea ver al señor, que mejor vaya con una de sus amantes. —Maldita sea —espetó Nathaniel bajando la cabeza—. Esta mujer es mi verdadero laberinto. —Señor —intervino el hombre que vestía con un saco de cuello alto de colo

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