XII *Capítulo con alto contenido erótico. Cuando por fin bajaron del elevador, Mary corrió directo al ventanal gigante de la lujosa oficina principal. Ella parecía una niña descubriendo un mundo que solo podía haber vivido en sueños, y que en ese momento era su realidad, tenía que disfrutar al máximo, pues el escritor de su historia podría arrancarla de esa dicha en cualquier momento y devolverla a su vida de punto gris, sin trabajo, sin dinero y sin expectativas. Ahora estaba junto a un hombre para ella muy sensual, algo tosco en el trato, que había ganado su dinero con mucho trabajo y dolor, o al menos eso sugerían sus cicatrices. Abajo, no se podía apreciar la inmensidad del lugar, la mucha gente que iba y venía, el bar principal, los muchos juegos, en verdad vivía su aventura «Las

